Una arquitectura afrancesada que evoca el período porfiriano es parte del paisaje que se puede apreciar cuando se camina entre las calles de la colonia Santa María La Ribera, ubicada al norte de la Ciudad de México.
Atravesada por avenidas de gran tránsito vehicular y peatonal como Insurgentes Norte y San Cosme, Santa María La Ribera es un espacio que comparten centros educativos, comerciales, culturales y de vivienda.
Para Hernán Zambrano, especialista en historia de la Arquitectura, “Santa María La Ribera es un buen ejemplo de la arquitectura de la ultima época del Porfiriato. En esta colonia podemos encontrar edificios Art Nouveau como el museo de Geología de la UNAM, cuya fachada tiene acabados de cantera con incrustaciones de fósiles de conchas e insectos. Si se entra al inmueble se podrá apreciar una escalera de dos rampas con piso de mármol y una cúpula, a través de la cual, entra luz al vestíbulo principal”.
Si se sigue recorriendo la colonia, casi al llegar a la estación del Tren Suburbano Buenavista, en la calle Enrique González Martínez, se puede ver el edificio del Museo del Chopo, una estructura metálica, que según Zambrano, fue traída de Alemania, a principios del siglo XX, para realizar una exposición de arte japonés.
Después de esto, hacia los años 70, dice el también profesor de la UAM, el Chopo fue adoptado por la UNAM y “se adecuaron sus espacios para realizar exposiciones de danza, música, pintura, performance, artes platicas, etcétera”.
Por otro lado, cuando se visita Santa María La Ribera, un lugar obligado para contemplar es su Alameda Central recién remodelada. En este sitio se encuentra el Kiosco Morisco, que fue hecho por José Ramón Ibarrola para ser el pabellón de México en la Exposición Universal de San Luis Missouri, Estados Unidos, a principios del siglo XX.
“El Kiosco esta hecho de arcos mudéjares con hierro y metal decorados con diferentes colores. Una vez que cumplió con su objetivo, el kiosco fue traído a México por Porfirio Díaz para instalarlo en la Alameda Central, donde se realizaban concursos de lotería. Después de esto la estructura fue reubicada y llevada finalmente a Santa María La Ribera”, explico el entrevistado.
Actualmente, el kiosco sirve como escenario para bandas musicales que congregan cada domingo familias y transeúntes que pasan por el lugar. Incluso se han llegado a celebrar bodas en el lugar, comenta Zambrano.
Santa María La Ribera, agrega el entrevistado, es una colonia con un legado histórico, pero “al igual que el resto de la ciudad tiene fuertes problemas de delincuencia y de una ocupación inadecuada de su espacio público. El comercio informal, por ejemplo, ha invadido la avenida San Cosme, que divide las colonias San Rafael y Santa María La Ribera, haciendo imposible, la mayoría de las veces, caminar con seguridad por este lugar”.
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