Las plazas públicas del Centro Histórico son espacios transformados constantemente. Envuelven noviazgos, dan sombra a los transeúntes, funcionan como comedores para trabajadores de la zona, sirven para leer, descansar y también como refugio.
Actualmente, en los perímetros A y B del Centro hay aproximadamente 56 plazas, equivalente a una superficie de 280,000 metros cuadrados. La existencia de esta infraestructura no es gratuita, pues desde el siglo XVI, los españoles concibieron al Centro como un lugar con mucho espacio para la recreación y el encuentro de personas.
Sin embargo, para Luis Soto, profesor de urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, algunas de estas plazas públicas, con el paso del tiempo, fueron subutilizadas y se deterioraron, entre otras razones, por la falta de uso de los inmuebles que se encuentran a su alrededor.
Actualmente el Gobierno del Distrito Federal, a través de diferentes dependencias, está recuperando varias plazas, con el fin de devolverles su propósito primigenio: ser un lugar público, visitado por los ciudadanos. La lista la encabezan plazas como Regina, Garibaldi, La del Aguilita, entre otras.
La variedad y cantidad de plazas en el Centro es rica, a tal grado que han llegado a una especie de especialización, por las características de la gente que ahí se reúne. La Plaza Solidaridad, ubicada en las cercanías del Metro Hidalgo es conocida como plaza del ajedrecista, pues es un lugar que convoca a aquellos que gustan del ajedrez.
Asimismo, hay otras que destacan por su valor arquitectónico, como en el caso de Plaza Loreto, entre San Ildefonso y Justo Sierra. Para Soto esta es una de las “más bonitas del Centro ya que tiene una fuente central hecha por Tolsá. Cuando se camina por los pasillos pareciera que la plaza está desproporcionada a la altura de la fuente, pero en medio hay una rotonda que cuando uno se sienta ahí la plaza vuelve a recobrar su armonía. Es un juego de perspectiva y volumen muy agradable. También se están remodelando los locales que tiene alrededor, incluso se han mudado artistas a edificios que están dentro de la plaza, lo que puede traer como consecuencia que se empiecen a realizar actividades culturales en el lugar”.
En contraste la Plaza Santísima, ubicada en República de Guatemala esquina Santísima, es muy pequeña, pero sirve mucho de sombra para la gente que por ahí transita. Lamentablemente, en un recorrido hecho por Transeúnte, se pudo apreciar que el comercio informal se está apropiando de la mitad de la plaza.
Por otro lado, el académico destacó algunos trabajos de remozamiento que han mejorado notablemente la calidad del espacio público, como en el caso de la Plaza de San Juan en la calle de Ayuntamiento. Ésta fue remodelada hace poco, respetando su ambiente del siglo XVI. El proyecto fue hecho bajo el programa de Mejoramiento Barrial de la Secretaria de Desarrollo Social del DF.
A su vez, Soto indica que hay varias plazas que el gobierno del DF debería de considerar para su recuperación, pues poseen un valor estético e histórico que valdría la pena mostrar, como en el caso de Plaza Santa Catarina, Plaza Loreto, Plaza de Santo Domingo y el Jardín Alameda.
Otras plazas en el centro son la de Salvador El Seco ubicada en Bolívar esquina Netzahualcóyotl; Plaza de la Santa Veracruz en frente del Museo Franz Meyer, que se terminó de recuperar en los últimos años; Plaza de la Concepción en Belisario Domínguez con Concepción, Plaza de La libertad de los Pueblos esquina 20 de Noviembre con Netzahualcóyotl; Plaza Juárez entre Luis Moya y Marroquí, Plaza del Atrio de San Francisco entre el Eje Central y Gante.
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