El ancho de la calle, la cantidad de carriles que tiene, el número de transeúntes que circulan por ahí, así como la velocidad con la que los coches transitan por ella, son factores que hacen que a veces las cebras peatonales no sean suficientes para resguardar a quienes caminan por la ciudad.
Y es que la relevancia del tema se hace pertinente cuando se revisan las cifras del Centro Nacional para la Prevención de Accidentes, las cuales indican que los accidentes de tránsito ocupan el sexto lugar entre las principales causas de mortalidad en el País. De ello derivan 24 mil muertos y 750 mil heridos graves anualmente.
Francisco de Anda, subdirector de comunicación del Cenapra, explicó que los ejes viales del Distrito Federal, que representan sólo el 4 por ciento de la infraestructura total para la circulación de los vehículos, no cuentan con pasos peatonales muy seguros.
De acuerdo con el entrevistado, en los ejes se concentra el 37 por ciento de los accidentes viales mortales, debido a la incompatibilidad entre la velocidad de los coches que por ahí van y la seguridad que se ofrece a los peatones.
“Hay salidas de estaciones del Metro que van directamente a estas avenidas y hay velocidades de operación de hasta 100 kilómetros por hora en las que un peatón tiene muy pocas probabilidades de sobrevivir. En esta situación las cebras no son suficientes ni en su tamaño, trazado o su visibilidad”, asegura el funcionario.
En el caso de los ejes, continúa, la seguridad para transeúntes se tendría que reforzar con otros elementos como señales de tránsito luminosas que indicaran dónde están los cruces peatonales o colocar en las salidas de Metro barandales para canalizar a los caminantes por los lugares que más los resguarden.
De Anda subraya que en prácticamente cualquier calle urbana los pasos peatonales son útiles y adecuados, aunque, acota, “según las condiciones del lugar se tiene que reforzar de maneras específicas la seguridad”.
En vialidades muy locales, con un solo carril de circulación, los cruceros para peatones resultan “innecesarios” porque la gente puede pasar por cualquier zona. En cambio, agrega, una calle que tiene más de dos carriles debe contar con cruceros totalmente seguros.
Con respecto a la pintura que se emplea para implementar las cebras, el representante del Cenapra afirma que las autoridades siempre optan por la más barata, lo que incide directamente en la duración de dicha infraestructura.
La pintura que debe usarse, aclara, es la termoplástica, pues puede permanecer de dos a cinco años, además de que se afianza muy bien al pavimento porque se coloca a alta temperatura, fusionándose con el asfalto sin despegarse.
Ante las cifras de accidentalidad en la ciudad, De Anda recalca la importancia de hacer cruceros bien señalizados.
“Resulta esencial que esto se torne en una prioridad para el gobierno y se deje de asignar en último lugar el presupuesto para pintura y mantenimiento de las cebras”, concluye.
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