El problema de las heces fecales en la vía pública

Escrito por Transeúnte, el 12, mayo, 2010

Caminar por las calles de la Ciudad de México puede convertirse en una experiencia desagradable, pues no es raro encontrar heces fecales caninas en calles, banquetas, parques y otros sitios de la urbe. El problema no sólo se reduce a ensuciar las suelas de los zapatos, sino a las consecuencias negativas en  la salud de las personas, que ello genera.

De acuerdo con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el DF hay 3 millones de perros, de los cuales 50 por ciento viven en casas y perreras, mientras que el resto son callejeros.

Samantha Pineda Venegas, neumóloga, explicó que  la materia fecal de los perros puede “producir enfermedades virales y parasitarias, a través de la contaminación del aire y agua que son consumidos por las personas”.

Asimismo, agregó que los parásitos intestinales de los canes se encuentran en las heces que desechan, los cuales contaminan, por ejemplo, los depósitos de agua que no se encuentran bien cerrados.

Por otro lado, la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal, estipula en su artículo 26 que “son infracciones contra el entorno urbano de la Ciudad de México, el abstenerse de recoger de las vías o los lugares públicos, las heces fecales de un animal de su propiedad o que esté bajo su custodia”. La multa por no respetar esta regulación puede ir de uno a diez días de salario mínimo.

Posibles soluciones

Desde 2001, la empresa Sistema Integral de Reciclamiento de Desechos Orgánicos (SIRDO), junto con autoridades de la delegación Cuauhtémoc, instalaron 50 composteros, de 20 litros cada uno, en los parques España, México, Alameda Santa María, Jardín Mascarones y Médicos por la Paz.

Josefina Mena, directora de SIRDO, explica que éstas compostas utilizan “una bacteria que nosotros rescatamos de la chinampa de Xochimilco, la cual tiene tres funciones: acelerar la descomposición, transferir el carbón al biofertilizante que se genera e inhibir la presencia de patógenos en la materia fecal canina”.

Según datos de la empresa, en el primer año que se implementaron los composteros se produjeron 12 toneladas de biofertilizante, para plantas y jardines, de las heces de 30 mil perros.

Sin embargo, Josefina afirma que todavía hay muchas personas que recogen la materia fecal con bolsas de plástico y las echan así a la composta, lo cual es un error, pues de este modo tarda mucho en biodegradarse el producto.

“Por eso, es recomendable que se recojan las heces con papel estraza, el cual sí se descompone muy rápido. Hay mucha gente así lo hace, aunque todavía falta mucho”, destacó Mena. A pesar de existir soluciones como éstas, es claro que hace falta una aplicación de la ley en cuanto a esta falta, además información sobre la existencia y uso de estos composteros.

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