Ubicado en la frontera entre el Estado de México y el Distrito Federal, el Centro de Transferencia Modal (Cetram) Cuatro Caminos, atiende a alrededor de 500 mil personas al día, lo que lo sitúa como uno de los más importantes de la Zona Metropolitana del Valle de México. Sin embargo, la basura, los congestionamientos producidos por la impericia de los conductores de transporte público, la invasión de banquetas, la falta de accesibilidad, entre otros factores, hacen que dicho lugar no garantice la seguridad de los usuarios y mucho menos brinde un servicio de calidad.
Si se camina por los espacios de este Cetram, se podrán observar coches abandonados, puestos de tacos que ocupan toda la banqueta, máquinas de juegos sobre pasos peatonales, ausencia de guarniciones para transeúntes y una ineficiente operación, en general, del transporte público.
En un recorrido hecho por Transeúnte, en compañía de Roberto Remes, director de transporte del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, se pudo constatar que los andenes del Cetram Cuatro Caminos no operan de forma adecuada, pues la gente tiene que cruzar en medio de los camiones para poder abordar los autobuses.
“La mala distribución de los andenes ocasiona largas filas de pasajeros que quieren subir a los camiones. Esto trae como consecuencia que los vehículos gasten más combustible, por el tráfico, y que los usuarios tarden más en llegar al Metro”, señaló Remes.
Por otro lado, la carencia de señalización de las rutas y destinos, también tiene implicaciones negativas, pues no se tiene la información precisa de dónde sale un determinado autobús hacia un destino específico. En otros países, advierte el experto, “hay pantallas que te dicen todos esos datos. Aquí no hay un modelo sistematizado de las salidas y llegadas de las unidades”.
Asimismo, se observó que vagonetas y microbuses de varias rutas que van hacia el Estado de México, hacen base en áreas que están fuera del perímetro del Cetram, lo cual se debe, indica el representante de ITDP, “a que la zona conurbada creció tanto, que se tuvo la necesidad de crear nuevas rutas que ya no cabían en los andenes y por eso están en las calles aledañas”.
De acuerdo con el entrevistado, para mejorar las condiciones del Cetram Cuatro Caminos, se podría replicar lo hecho en el de Ciudad Azteca o lo que se tiene proyectado para El Rosario. Sumado a ello, propone la reubicación de la base militar, que está en esa área, con la finalidad de convertir el predio en un parque que permita “hacer ciudad”, afirma.
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