En la balanza: ciudadanos y gobierno para crear la ciudad

Escrito por Transeúnte, el 2, septiembre, 2010

Una de las premisas fundamentales en los sistemas democráticos es la participación ciudadana y la incidencia que ésta pueda tener en la construcción de políticas públicas. A pesar de que dicha práctica todavía es incipiente en nuestro país, en el caso del Distrito Federal ya se bosquejan algunos intentos por hacerlo a través de organizaciones civiles, consejos vecinales, asambleas ciudadanas, entre otras.

De esta forma, es ahora cuando se empieza a ver que algunas delegaciones como la Miguel Hidalgo realizan reuniones periódicamente con los vecinos de la demarcación, a fin de que éstos últimos puedan exponer sus propuestas para mejorar espacios públicos, la seguridad de sus colonias o crear políticas que ayuden a la creación de una conciencia cívica.

Por su parte, el  Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo gestiona un proyecto de reordenamiento vehicular con habitantes de la colonia Condesa y Roma. La parte central de dicha iniciativa es el involucramiento ciudadano en la construcción de ideas que permitan solucionar los problemas, que en este sentido,  la zona tiene.

Incluso los ciudadanos pueden erigirse como un contrapeso a las disposiciones del Estado. Aquí vale la pena mencionar la denuncia que vecinos de la Condesa y Polanco presentaron ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, manifestando su inconformidad por la nueva Ley de Desarrollo Urbano.

Con respecto al tema, Consuelo Beas Oropeza, investigadora del departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), comenta que otra forma en la que se ha cristalizado la participación ciudadana ha sido por medio de observatorios, los cuales “son herramientas democratizadoras de la esfera pública”.

“Los observadores”, continúa la académica, “posibilitan un examen crítico que tiene repercusiones directamente en el interés público. Estas acciones reafirman a la comunicación como un derecho fundamental constitutivo de la ciudadanía”.

La función de todas estas manifestaciones, desde la ciudadanía, es en palabras de Beas Oropeza “convertirse en dispositivos entre lo actual y lo deseable”.

Asimismo, vale la pena subrayar que internet se ha constituido como una nueva dimensión del espacio público que potencializa las posibilidades de participación ciudadana, pues se forman canales de aprendizaje y retroalimentación,  facilitando la colaboración en programas de desarrollo y circulación de la información.

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