“Seamos realistas, pidamos lo imposible”

Escrito por Transeúnte, el 28, febrero, 2011

Con esta frase, que tuvo su nacimiento durante el emblemático mayo francés de 1968, se podrían enmarcar las ideas expuestas en la conferencia “De la utopía a la realidad”, el pasado 26 de febrero en el Museo Franz Mayer, en donde los arquitectos José Castillo y Michael Sorkin sostuvieron un diálogo sobre las posibilidades, siempre abiertas, de otros futuros en términos de desarrollo y diseño urbano.

Fue así, como el sentido de lo utópico, a partir de las reflexiones elaboradas por los arquitectos, se pudo entender no como algo irrealizable, sino como tareas siempre por hacer, dentro de un espacio que pertenece a todos: la ciudad.

“La urbe es un lugar en donde se puede construir un proyecto en común. Es posible imaginar que hay mejores futuros”, indicó Castillo al comenzar su intervención.

Siguiendo en esa línea, es necesario que los planeadores urbanos sean capaces de vincular las modificaciones físicas, que desde la arquitectura y el urbanismo se hacen en las ciudades, con los procesos sociales y las dinámicas culturales que acontecen en éstas.

“El futuro de las ciudades debe relacionar la narrativa de la arquitectura con la narrativa de la sociedad”, dijo el arquitecto, “pues de otra manera, los proyectos que se intenten hacer siempre van a estar desarticulados de la realidad”.

Asimismo, el también profesor de arquitectura en la Universidad Iberoamericana comentó que actualmente una de las tendencias más fuertes, en el caso de la Ciudad de México, es la cuestión del amurallamiento de determinadas zonas, debido a la inseguridad.

Lo anterior es calificado por el experto como una pérdida de la dimensión sobre lo qué es el espacio público, pues bajo esa premisa “se hacen comunidades cerradas en donde la gente no tiene contacto con los otros. Un ejemplo de ésto es lo que se hizo en Bosques de Santa Fe”.

Por ello, Castillo invitó a pensar sobre cuáles son las herramientas de las que disponen los ciudadanos para participar e intervenir en el espacio público. “Hay que idear contranarrativas que sean más democráticas e inclusivas, imaginando políticas sobre densificación, espacio público y movilidad de manera conjunta”.

Por su parte, Michael Sorkin subrayó la necesidad de concebir a la ciudad como un espacio heterogéneo en donde prevalece la diferencia.

“Tenemos que dejar de privilegiar el coche como un medio de movilidad, pues la morfología urbana que produce el automóvil es de aislamiento”, comentó.

De esta manera se puede ponderar la figura del barrio como un elemento esencial en las ciudades, pues en este espacio se pueden mezclar usos de suelo, de tal suerte que la gente puede vivir en los barrios y, a su vez, no necesite un carro para poder ir a hacer sus compras o para llegar a la escuela y el  trabajo.

“La vida del barrio es una clave para hacer ciudad, que permite empoderar a la gente, desde lo local”, señaló Sorkin.

Después de las consideraciones anteriores, se puede apuntar que la figura del arquitecto, tal como lo señaló Castillo, debe ser “la del intelectual público que es capaz de sumarse y contribuir a la construcción de agendas vinculadas al desarrollo de las ciudades, en beneficio de la comunidad”.

“De la utopía a la realidad” fue una panel de discusión, que forma parte de las actividades paralelas de  la exposición Nuestras Ciudades, Nuestro Futuro, que se presentará en el Museo Franz Mayer hasta el próximo 20 de marzo.

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