Said Osuna

2012: la bici-era

Por , @saidosuna , 17 de enero de 2012

Según la civilización maya, en el año 2011 finalizaba un ciclo y se daba comienzo a una nueva era. En efecto, esto tiene mucho que decir para quienes están inmersos en el tema de la movilidad urbana, especialmente para los interesados en el asunto de la bicicleta como medio de transporte.

La nueva era para el ciclismo urbano es marcada por la inclusión del concepto “movilidad no motorizada” dentro del presupuesto de la federación. Dinero asignado a través del Fondo Metropolitano, para la creación de infraestructura para el uso de la bicicleta y los peatones.

Esto fue gracias, en gran parte, a la gestión realizada por los grupos ciudadanos de ciclistas urbanos aglutinados, la mayoría de ellos, en la Red Nacional de Ciclismo Urbano –Bicired-, junto a ITDP –o en español, Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo-. Estos grupos encabezaron una campaña exitosa a nivel nacional, en la cual solicitaron asignar dinero para realizar obras que permitan utilizar la  bicicleta.

Seguramente, somos muchos los ciclistas quienes nos relamemos los bigotes en espera de que aterricen recursos para este tema y verlos de inmediato convertidos en infraestructura que facilite los traslados en bici. Esto nos lleva a un escenario favorable para motivar cada vez más los viajes en bicicleta.

Sin embargo, esto es apenas un primer paso. En políticas públicas, las ecuaciones pocas veces son lineales. Para echar a andar un programa o implementarlo, hay muchas elementos -u obstáculos- que superar para convertir recursos económicos en acciones. Entre estos elementos podemos señalar la existencia de un marco jurídico, la disponibilidad de  recursos económicos, los actores promotores y el contexto político.

Para idear un escenario sobre el asunto de la bicicleta como transporte para 2012, primero debemos tomar en cuenta que ese es año de elecciones presidenciales. Por ello posiblemente, muchos de los políticos y funcionarios públicos se encontrarán distraídos por la actividad electoral.

Así, también, la temporada de campañas políticas puede provocar que la actividad de las administraciones públicas, federales y locales reduzcan sus ritmos de trabajo. Lo que podría poner en aprietos la formulación de proyectos para la bicicleta por parte de los gobiernos. Dichos proyectos son indispensables para utilizar -bajar- los recursos del Fondo Metropolitano destinados a la bicicleta.

Vislumbrar este panorama es útil para que los grupos ciclistas y la Bicired adelanten acciones, y así formular proyectos de bicicleta –biciproyectos-. La situación podría sugerir la actividad intensa de los actores sociales, promoviendo proyectos específicos y fortalecidos técnicamente, para las zonas contempladas por el fondo metropolitano.

Lo ideal sería tener ya elaborados  proyectos para antes del mes de marzo, fecha donde arrancan las campañas por la silla presidencial. Tener un biciproyecto elaborado y, mejor aún, haber iniciado su gestión, es lo que ayudará a sobrepasar esos posibles obstáculos políticos, sobre todo los que se puedan presentar después del julio electoral.

Propongo tomar estas consideraciones como un ejercicio de reflexión y no como una predicción astral. Debido a  las características especificas de cada una de las ciudades, así como el volátil contexto político, que aparece en los años de elecciones presidenciales, los actores ciclistas interesados en la cristalización del recurso para la “movilidad no motorizada”, deberán utilizar los medios a su alcance para que los gobiernos locales produzcan un biciproyecto que sobreviva a las contiendas electorales.

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