A la sombra del 92, Río+20 + el transporte gana

Por Luis Paz, @luispazf , 11 de julio de 2012

Todo empezó hace exactamente 20 años, ante una creciente popularidad de la crisis medioambiental y la sed de protagonismo de los mandatarios de todo el mundo. Fue quizá por eso que se lograron tan buenos resultados en aquel junio de 1992, en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, en donde se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocida como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro.

Como resultado de esta Cumbre, se firmaron diversos documentos de gran relevancia como la Declaración sobre los Bosques y las Masas Forestales y la Agenda o Programa 21, acuerdo para promover el desarrollo sustentable. Asimismo, se adoptaron dos documentos obligatorios para los países firmantes: el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Fue a raíz de este último documento que se dio paso a la firma del célebre Protocolo de Kyoto de 1997, con el objetivo de reducir al menos un 5% la emisión de gases de efecto invernadero -GEI- en el planeta, en el período entre 2008 y 2012.

La finalidad era prevenir los efectos perjudiciales del cambio climático en la Tierra y en la humanidad. A pesar de que este Protocolo no fue adoptado por los Estados Unidos de América -uno de los mayores generadores de GEI- y de que no existe evidencia concluyente de que los objetivos del mismo hayan sido alcanzados, es claro que gracias a él se han reformado positivamente diversas leyes nacionales en la materia y se ha desarrollado un mercado internacional de tecnologías limpias.

Este fue el logo más utilizado para Río+20

En nuestra ciudad, tal como en algunas otras como Bogotá, Buenos Aires y Curitiba, podemos ver consecuencias tangibles del Protocolo de Kyoto. En el caso particular de la Ciudad de México, de acuerdo con información del Gobierno del DF, los diversos corredores de Metrobús han sido financiados por el mercado de bonos de carbono, uno de los mecanismos de cumplimiento del Protocolo de Kyoto aprobados por la ONU, gracias a las reducciones en emisiones de GEI que generan.

En resumen, los resultados de la Cumbre de Río de 1992 marcaron un antes y un después en la perspectiva global sobre el medio ambiente y el cambio climático. Tras 1992, se han llevado a cabo diversas Conferencias de las Partes de la Convención -COP- y el Protocolo, algunas con grandes expectativas como las llevadas a cabo en Copenhague y Cancún, y sin embargo en ninguna se tuvo algún avance significativo en la política internacional de prevención del cambio climático. Es por esto que a 20 años de la Cumbre de Río, había tanta expectativa por lo que podía ocurrir en conmemoración de dos décadas de la brillante Cumbre de Río de 1992. Ahora el tema se abordó en la denominada Cumbre Río+20, que se celebró del 20 al 22 de junio de este año en la ciudad de Río de Janeiro. Sin embargo, hoy la “agenda verde” se encuentra notablemente rebasada por la incesante crisis económica que padecen algunos de los países desarrollados, sin cuya voluntad política es difícil dar grandes pasos en materia de acuerdos obligatorios para los estados.

“Muchos ‘quizá’ y pocos ‘deberá’ ”, “Culmina en fracaso Río+20”, “Decepciona Cumbre de Río” y otros titulares desconcertantes se leían en diversos diarios internacionales como The Economist, The Guardian y El País la mañana siguiente a la clausura de la Cumbre Río+20. El documento final de la Cumbre, denominado “El futuro que queremos” no contiene medidas estrictas u obligatorias para los firmantes y no genera algún cambio significativo en el statu quo de la lucha global contra el cambio climático. Sin embargo, no todo en Río fue una pérdida de tiempo, ya que en el mencionado documento se consolida un gran avance en materia de transporte sustentable, pues reconoce en la movilidad eficiente de personas y de bienes una importancia crucial en cuanto al combate del cambio climático. Así, a raíz de la Cumbre Río+20, los principales bancos de desarrollo del mundo anunciaron que invertirán 175 mil dólares en proyectos de transporte sustentable en países en desarrollo.

Finalmente, también al margen de la Cumbre Río+20, se lograron consensos en las iniciativas de protección del Ártico y de eliminación de los subsidios a combustibles fósiles, mismas que marcarán la agenda de las próximas reuniones en la materia. En el caso de México, durante la Cumbre se firmó un acuerdo entre los alcaldes de la Ciudad de México, Sao Paulo y Buenos Aires, las tres concentraciones urbanas más grandes de América Latina,  para compartir estrategias con el objetivo de enfrentar el cambio climático y desarrollar una agenda común en la materia.

Puedes consultar el documento final de Río+20 “El futuro que queremos” en español, aquí.

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