Inés Alveano

Ayer te llamé pendeja

Por , @inesalag , 7 de septiembre de 2012

Me pitaste el claxon cuando hice una maniobra para evitar a un ciclista que se bajaba de la banqueta, luego, me dijiste con voz, manos y gestos faciales: ¡Quítate!  Te llamé pendeja.

Te pregunté si te sentías mejor que yo. Entonces decidiste aventarme el automóvil. Intentaste cortarme el paso. Pero quisiera que me permitieras recapacitar al respecto. Mi intención no es ofenderte. Sé que quizás te asustaste por el riesgo de haber chocado y haberme lastimado. Incluso considero la posibilidad de que reaccionaras así por estrés, calor, frustración, que sé yo…

Cada vez que algo parecido me sucede, sé que ni tú, ni yo tenemos la culpa. La sociedad del automóvil nos ha hecho creer que esas máquinas son dueñas de la ciudad. Además, ha iniciado la guerra de autos contra autos. El auto más grande o nuevo, “merece” más que el pequeño o viejo.  El problema es que estamos matando a la ciudad… y a las personas.  Niños, ancianos, mujeres, ninguno se salva en México. Pero hay otras sociedades que se dieron cuenta de ello y modificaron sus leyes y costumbres a tiempo. Países desarrollados económica, democrática y culturalmente le dan prioridad a las personas. Y en los espacios públicos, el fuerte debe tener cuidado con el débil. Si un auto atropella a una persona, aunque la persona haya tenido “la culpa”, el automovilista debe pagar.  Resultado: las calles son mucho más seguras para todos. Y no es para menos. Si en México únicamente el 30% de la población usa a diario el automóvil, ¿por qué los demás deben vivir con miedo a cruzar la calle y llenos de smog?

Afortunadamente -para mí-, esto no pasó a mayores. Sin embargo, en el último año han muerto un niño de 10 años, un adolescente de 14, un anciano de 74, una estudiante de 23, un maestro de 54… Todos porque usando la bicicleta fueron atropellados por un automóvil o camión que no los vio o no dejó suficiente espacio entre ellos. 24 mil es el número de vidas perdidas al año en nuestro país a causa de accidentes viales.

En el D.F. -y en muchas ciudades del mundo- se están colocando “bicicletas blancas” (bicicletas que ya no sirven, pintadas de blanco) por cada ciclista que muere.  El número no se detiene y al contrario, sigue aumentando. Imagino que a nadie le gustaría cargar su vida con la imagen de haber matado a alguien. Ojalá, la próxima vez que manejes tu automóvil, consideres lo vulnerables que somos como seres humanos y nos respetes, porque todos somos iguales -al menos ante la constitución-.

Fuente de la imagen: viejolobo.net

Temas: , , , , , , , , , , , , , ,