Javier Hernández

Centro Histórico + Metrobús = relajación

Por , @jahernandezhe , 15 de diciembre de 2011

En las últimas semanas, se ha hecho evidente una gran resistencia al desarrollo de la línea 4 de Metrobús, que está siendo construida en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Algunas razones que se esgrimen son que afectará las construcciones históricas y que alejará a los clientes de los comercios establecidos en las vialidades por donde circularán los autobuses de dicha ruta.

Otros aspectos que influyen en el rechazo son algunos aspectos operativos de la línea, los cuales son poco claros, como la circulación bidireccional del servicio, la cual puede generar riesgos con los peatones –particularmente niños y adultos mayores-, ya que deben estar al pendiente de vehículos moviéndose en ambos sentidos en ambos lados de la calle, o sea, puede que haya camiones que vienen en sentido contrario a los coches, como sucede con las líneas 2 y 3 del mismo sistema. Además, estrá la reducción de estacionamientos para los clientes de los comercios que lleguen en automóvil. La falta de información es un gran bache en este proyecto.

Sin embargo, hay que analizar el mismo problema desde otras perspectivas, por ejemplo, considerar que los automóviles que se utilizan para llegar al Centro Histórico provocan congestionamiento y muchas emisiones contaminantes. También se debe hablar del número de clientes potenciales que se resisten a ir al Centro a causa de dicho congestionamiento, a esto se suma la dificultad que crea el pagar los costos de estacionamiento en la zona.

El uso del automóvil particular es el principal emisor de contaminantes, contribuye al cambio climático con la mayoría de sus emisiones: vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxidos de nitrógeno (NOx) y ozono (O3). De acuerdo al inventario de emisiones contaminantes de 2008, publicado por la Semarnat, los automóviles en la Ciudad de México producen 5 millones de toneladas de COal año en el Distrito Federal, mientras que su transporte público produce 4 mil 18 toneladas de CO2 al año. Para sumar a este gran desbalance, los automóviles atienden poco más de 2.6 millones de viajes, mientras que el transporte público atiende casi al triple, los cuales son alrededor de 6 millones.

Además, dejar el coche en algún estacionamiento del Centro Histórico puede costar desde 20 hasta 40 pesos por hora. Por otro lado, habría que conocer la cantidad de clientes potenciales que no acuden al Centro por el congestionamiento que los coches ocasionan, esto involucraría la realización de encuestas mediante un estudio de mercadotecnia, lo cual es importante porque estos accesos perdidos son ingresos que dejan percibir los comerciantes del centro. Algo que siempre ha ocurrido es que los comerciantes buscan estar cerca de donde existe transporte público, como pasa afuera de las entradas de muchas estaciones de metro, porque es ahí donde hay más clientes potenciales.

Es así como, al contrario de lo que se ha estado diciendo, el fortalecer el transporte público en la zona llevará más clientes potenciales a ella. Los daños colaterales a los edificios se pueden reducir utilizando concreto armado, que es una forma de construcción que utiliza barillas para fortalecer el pavimento, lo cual reduciría el impacto que produciría el peso de los autobuses en los edificios. Además de que el peso con esta nueva línea de Metrobús será menos que los cientos de automóviles que circulan actualmente en esas calles, por otro lado, la contaminación, que también daña a los edificios del centro histórico, disminuirá.

Considero que la instrumentación del Metrobús en el Centro Histórico traerá más beneficios que perjuicios para los habitantes de la ciudad, y particularmente para los habitantes, trabajadores y comerciantes de la zona.

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