¡Ya no quiero ir a conciertos!

Por , @suzyrain , 25 de noviembre de 2011

El proceso de enamoramiento con una banda o solista comienza cuando se escucha por primera vez una de sus canciones, a veces se intensifica al descubrir toda su discografía, pero sin duda el círculo está completo cuando por fin puedes verlos sobre un escenario. Como buen music nerd que soy, voy a conciertos con mayor religiosidad que con la que iba a misa, pero lo grave… ¡es que ya no quiero ir!

Ésta no es sólo una declaración fuerte, es también una declaración con pocas probabilidades de cumplirse. Por eso me gustaría replantear el problema: quiero seguir yendo a conciertos, pero quiero tener verdaderas opciones de transporte para llegar a ellos.

La idea de este artículo surgió a partir del Festival Corona Capital que se llevó a cabo en la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, pero el problema a plantear no es de una sola ocasión. Aquellos que han asistido a la zona de la Ciudad de México donde se encuentra el Foro Sol, Autódromo y Palacio de los Deportes, sabrán que las vialidades y opciones de movilidad entran en un caos total hasta el punto de gobernarse bajo la ley del Oeste: la ley del más gañán.

Probablemente es el efecto Justin Bieber, que hace que todos salgamos como pubertas de un concierto, enamorados de lo que acabamos de ver y escuchar, lo que evita que finalmente nos detengamos a pensar en las condiciones reales bajo las cuales los asistentes desalojan la zona. Esto es lo que predomina cada vez que se hace un concierto en cualquiera de estos foros, y son meramente cuestiones de logística que se deben abordar conforme a las diferentes opciones de transporte:

  • Metro – sin duda esta es la mejor opción para llegar a los eventos de esta zona, sin embargo la mayoría acaban alrededor de las 12 de la noche y los asistentes terminan con la nariz aplastada contra la reja de la estación que ya está cerrada.
  • Microbús – el verdadero problema también es a la hora de la salida, como el Metro está cerrado, algunos microbuses (si no es que la mayoría) deciden cobrar tarifas de hasta $50 pesos para poderlos abordar. Pensemos en los que traían poco presupuesto para comprarse unas chelas y comer y disfrutar por ejemplo del Festival Vive Latino.
  • Bicicleta – lamentablemente la zona está considerablemente alejada del resto de la ciudad, (el aeropuerto está tan sólo a unos minutos), algún valiente y atlético ciclista urbano puede aventurarse, pero dependiendo del lugar al que vaya puede no encontrar un buen lugar para estacionar y asegurar su bici. No es realmente una opción más que para llegar a la estación de Metro cercana y de ahí tomar el tren al foro predilecto.
  • Automóviles – la opción menos conveniente es asistir en automóvil, pues las opciones de estacionamiento son limitadas y no faltan los aprovechados que cobran hasta $100 pesos por tomar un espacio junto a la acera. Además se genera un tráfico inmundo, y aun más escandaloso resulta cuando deciden por alguna razón cerrar vialidades de la zona como Churubusco (me ha pasado más de una vez). Mucha gente va en “auto sardina”, pero sobre todo opta por este medio de transporte por la carencia de otras opciones.
  • Taxis – ¡No importa a donde vayas! Los precios y tarifas se elevan hasta $300 pesos nada más por sacarte de esa colonia.

Esto es meramente vivencial, pero cualquiera que haya asistido a uno de estos conciertos podrá hablar del congestionamiento vial o de la mala experiencia con los microbuses y camiones.

La primera solución probablemente podría ser que se llevarán a cabo estos eventos musicales y deportivos en zonas más céntricas de la ciudad, con mejores condiciones para llegar a pie, bici o metro; lo cierto es que no existen foros de esas proporciones en dichos lugares… ¡ni modo que metamos a Lady Gaga o Aerosmith en un lindo pero pequeño foro de la Condesa!

El Palacio de los Deportes, Foro Sol y Autódromo están regulados por OCESA, la promotora de entretenimiento más grande de México, y por lo general opera con Ticketmaster. En amo de los boletos cuenta con Ticket2Ride, una opción de transporte que tiene cierto costo, pero que promueve una manera más lógica de llegar al concierto. La debilidad de esta idea es que estos autobuses tiene un precio elevado (súmese además el precio del boleto y el cargo por la compra), además de que no tienen una ruta que abarque toda la ciudad.

Este es un ejemplo de Ticket2Ride para el concierto de Peter Gabriel del 23 de noviembre en el Auditorio Nacional.

En este punto, parece que la alternativa más confiable sin duda es el Metro. Probablemente mientras lees este texto hayas pensado en la posibilidad de hacer que este transporte cierre su servicio un poco más tarde, o que los promotores que organizan el evento planeen la salida a una hora que le permita a los asistentes volver a casa en Metro.

Es por eso que contactamos a Francisco Bojorquez, Director General de la STC, para preguntarle sobre el Metro en lo referente a estos eventos. Esto es lo que le pregunté y lo que nos respondió.

¿Existe algun plan que se desarrolle para cuando hay este tipo de eventos? ¿Se hace en conjunto con la promotora (OCESA sería el ejemplo)?

No existe plan en el Metro.

Si no se hacen planes viales para este tipo de eventos, ¿por qué no se hacen?

Los Planes viales tienes que verlos con la Secretaría de Seguridad Pública. En nuestro caso, nunca nos informan de estos eventos.

Y lo más importante. ¿Existe la posibilidad de que dejen abierto el metro por lo menos una hora más para que más gente pueda salir de la zona?

Creo que sería muy conveniente atender tu sugerencia, pero fíjate que es muy caro para nosotros, pues tendríamos que abrir toda la Red incluyendo Taquilleras, Conductores, Trenes, Policías, etc., cuenta con nosotros para escuchar propuestas Institucionales.

Sin duda los organizadores necesitan y obtienen permisos de la delegación, ¿pero no sería necesario que dentro de ese permiso se plantearan soluciones de movilidad? El Metro podría cerrar más tarde, pero al parecer resulta muy caro. A lo mejor es necesario que se regule con mayor énfasis las tarifas de otro tipo de transporte público y que se asegure la sana evacuación de la zona por parte de las autoridades.

Hacer que los conciertos y festivales terminen más temprano tampoco sería mala idea… ¿por qué un fanático de la música se tendría que salir del concierto antes de que acabe su banda favorita, y que además pagó para ver, solo para evitar ser succionado por el caos?

Por lo pronto lo que podemos hacer como asistentes y consumidores de este tipo de eventos es convertirnos precisamente en clientes inteligentes: debemos presentar quejas o comentar este asunto, y no sólo dejarlo pasar, aunque se vaya a un evento de música una vez al año. Insisto ¡quiero ir a conciertos, pero quiero una opción mejor para llegar a ellos!

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