Conocer las normas implica “construir” ciudadanía

Por Transeúnte , 23 de febrero de 2011

foto:tlalpan.info

De acuerdo con información de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, la mayor parte de las infracciones en la capital del país se deben al desconocimiento del Reglamento de Tránsito por parte de los automovilistas, sin embargo, un sondeo hecho por la asociación civil Muévete por tu Ciudad revela que 80 por ciento de los encuestados (peatones, ciclistas y conductores de vehículos motorizados) no conoce dicha normatividad, algo que podría ponderarse como un obstáculo en la construcción de ciudadanía.

Y es que  algunas pensadoras como Carole Pateman, autora del libro “Participación y Teoría Democrática”, afirman que la poca participación y la desigualdad social están íntimamente unidas: para que haya una sociedad más equitativa es necesario un sistema político más participativo, es decir, ciudadanos activos que se involucren, entre otras cosas, en  la construcción, conocimiento y respeto de sus leyes, normas y reglamentos.

Para Claudia Montero, directora de Muévete, apunta que un gran porcentaje de las personas encuestadas asumen que no les toca conocer el Reglamento de Tránsito, “sobre todo los peatones, pues éstos creen que las reglas que ahí están, son únicamente para los automovilistas”.

“Es necesario promover el conocimiento de las normas, pues cómo vas a cumplir con algo que no conoces. Creo que todos deben saber qué reglas son las que nos regulan: ciclistas, peatones, etcétera, con la finalidad de mejorar la convivencia en el espacio público”, agregó la entrevistada.

Asimismo, el estudio hecho en conjunto con la consultora Parametría, y en el que se entrevistaron a 400 personas en el DF, también aborda el tema de la corrupción que se vive en las calles  de la capital.

De esta manera, el sondeo indica que  para  90 por ciento de los entrevistados, la corrupción entre agentes de tránsito, peatones y automovilistas existe y se experimenta cotidianamente. Sumado a ello, 38 por ciento de los habitantes del DF reconoce que alguna vez ha sobornado a un agente de tránsito. Y este problema se agudiza aún más entre los conductores, ya que seis de cada diez personas que manejan algún tipo de vehículo en la capital del país aceptan haberle dado al menos en una ocasión una “mordida” al agente de tránsito.

Por otro lado, 37 por ciento de la personas consideran que la solución a estos problemas tiene como medio la ciudadanía, en contraste con 43 por ciento que “le echa la culpa” a algún tipo de autoridad: policía, jefe de gobierno, presidente de la república, etcétera.

“Somos muy permisivos con nosotros mismos. Si el de adelante se estaciona en doble fila, lo insultamos, pero si nosotros lo hacemos, nos autojustificamos. Evadimos nuestra responsabilidad, le echamos la culpa al vecino. No asumimos nuestras obligaciones, y si no somos conscientes de ello no vamos a cambiar la situación que vivimos”, opinó Montero.

Siguiendo una vez más a Pateman, se podría considerar que la democracia no sería entonces sólo un método, sino que posee una dimensión ética, implica una dimensión amplia de lo político que abarca no sólo las instituciones representativas gubernamentales, sino aquellos espacios en los que se toman decisiones que afectan los valores sociales.

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