Mi Servicio Social en Transeúnte

Por , @suzyrain , 20 de febrero de 2013

Comenzar a escribir sobre un tema en específico es prácticamente como aprender escribir otra vez. Cuando empecé a escribir sobre música, me di cuenta que había un vocabulario especial para hablar de ella, así como un estilo, que hace que los que saben escribir de música justifiquen su razón de ser.

Lo mismo me pasó cuando comencé a escribir sobre tecnología, tuve que volver a aprender, pero sin duda descubrí un par de trucos que aceleraron el proceso y además descubrí que una vez que conoces un tema y te adentras en él, puede fascinarte a pesar de que no haberlo esperado.

Esto lo comprobé al incorporarme al equipo de Transeúnte, donde he completado mi trabajo de Servicio Social como estudiante de la Universidad Iberoamericana. En un principio tuve que aprender muchos términos, así como el ángulo específico de este portal. Pero una vez que empecé a entender los propósitos de la movilidad sustentable, me di cuenta que ya estaba enamorada del tema y que había explicaciones más complejas a las inquietudes que yo ya tenía sobre la movilidad de mi ciudad.

Lo primero fue tomar un curso de inducción con Jorge A. Gordillo Matalí, editor de Transeúnte, donde abordamos los beneficios tanto de salud, tránsito, económicos y de calidad de vida, que la movilidad sustentable aporta a una ciudad. El segundo paso fue tomar el curso de inducción práctico, y el que más tiene sentido. Hablar de ciclismo urbano o transporte público es muy fácil hasta que tienes que salir a esquivar coches y abordar vagones desbordados de gente.

La primera parte de mi servicio social consistió en lo que probablemente es la mejor forma de introducirte al tema: estar informado diariamente de las noticias referentes a él. Así no sólo estás al tanto de los temas vigentes en la agenda, sino también, de cómo se están aproximando a ellos tanto los medios como el público en general. Diariamente completé los Titulares del día, en su tiempo una sección dentro de Transeúnte dedicada a recapitular los encabezados sobre transporte, espacio público y movilidad dentro de la Ciudad de México y de Guadalajara. [Ejemplo 1 y 2]

La segunda parte de mi servicio social consistió en investigar y realizar artículos sobre temas que en ese momento estaban fuertemente en discusión: Ecobici, la Línea 12 del Metro y la 4 del Metrobús, eran temas recurrentes que necesitaban ser abordados no sólo de manera informativa, sino también analizando los argumentos de cada polémica. Dentro de los artículos hubo 2 sucesos que llamaron mi atención por la cercanía que tenían con mis demás aficiones.

David Byrne, el líder de la mítica banda Talking Heads, escribió un libro titulado Diarios de Bicicleta y visitó la Ciudad de México. No sólo tuve la oportunidad de vincular mi servicio social con algo relacionado a la música, sino que junto a los lectores conocí la aproximación de alguien que no es ni urbanista, ni político, ni activista, respecto al ciclismo urbano. Para la visita de Byrne escribí 2 artículos: “Ciudades, Bicletas y David Byrne en México” y “David Byrne: Las razones para moverse en bicicleta.”

En su libro, Byrne describe las ciudades que visita mientras está de gira. Durante sus viajes, siempre lleva una bicicleta plegable como parte de su equipaje. Su punto de vista siempre ha sido fresco e interesante, hasta llegar a apreciaciones sobre recorrer una ciudad en bicicleta, las cuales tienen que ver más con una cuestión artística, o una experiencia hasta cierto punto estética.

De todo esto aprendí que el uso de bicicleta como medio de transporte no sólo tiene un beneficio a la salud del ciclista, una reducción del tráfico y del gasto económico destinado a transporte. Los ciclistas experimentan de cerca el fluir de una ciudad, la cual conocen a través del impulso de su propio cuerpo, lo cual es un intercambio mucho más cercano, enriquecedor y saludable que andar enroscado tras el volante de un coche, el coche que sea.

Un detalle para conocerla mejor, este es el perfil de Susana Medina en Twitter al día de hoy.

Así mismo, tuve la oportunidad de conocer el caso de los estudiantes en Mérida que protestaron en contra del paso a desnivel que cruzaba la Glorieta de la Paz. Oponiéndose a esta obra vial, los estudiantes, acompañados de colonos de la zona, protestaron en numerosas ocasiones, siempre de manera pacífica y ordenada, apoyados de las redes sociales. Para el artículo que me fue asignado en este tema, entrevisté a Karo, una de las estudiantes que fueron testigos de la represión violenta a este movimiento. El resultado fue “Mérida se moviliza: no al deprimido, sí a la ciudad”.

Sin duda, conocer la historia y los argumentos de este caso, era de suma importancia, pues en cualquier ciudad del país se está llevando a cabo la misma discusión respecto a las grandes construcciones de vías destinadas a los automóviles. Pero lo que más me llamó la atención de esta experiencia, es que descubrí que el tema de la movilidad sustentable es propio de mi generación. Mientras que los universitarios están el momento idóneo para involucrarse y participar, también se trata de una recuperación de espacio que está más vigente que nunca. Las ciudades, en particular el DF, han llegado a un punto donde la calidad de vida no es la que podríamos tener y esto se debe en parte a la manera en la que circulamos en ellas. Por alguna razón, por fin descubrimos que podemos recuperarlas.

En un principio, el transporte era para mí uno más de los problemas que se necesitaban resolver, pero comencé a ver que en realidad, el transporte y las medidas a través de las cuales se resuelve esta necesidad, son también el principio de la solución. Al promoverse medios de transporte no motorizados, calles peatonales, o calles que se aprovechen como espacio público, se fomentan asuntos como la salud, se resguarda al ciudadano de los gastos enormes que implica la posesión de un vehículo y entre muchas otras cosas, se recuperan espacios de la ciudad, que se tornan más seguros, más habitables y por lo tanto más disfrutables. El transporte y las vías del mismo dentro de una urbe, son como las venas de una ciudad: si algo está mal con la circulación, algo está mal con toda ella.

Sin embargo, creo firmemente que para poder provocar una reacción de la gente, e incentivar la participación se necesitan mínimos 2 cosas. La primera, mostrarle que existe una manera fácil de mostrar su opinión, como la campaña del 5% para la bici. El texto que realicé para Transeúnte fue “¿Por qué apoyar el 5% del presupuesto para la bici?”, que tuvo como propósito, además de mostrar lo que se podría hacer con un presupuesto así asignado al ciclismo urbano, que alzar la voz al respecto fuera muy sencillo.

La segunda, es hacer que el público conozca estos temas, sepa que existen iniciativas y descubra cómo la movilidad está en todo lo que hace. Para conocer los temas, primero tiene que estar familiarizados con los conceptos más básicos que componen las grandes iniciativas. Términos como “demanda de transporte”, “gestión del uso del automóvil”, la relación entre vivienda y transporte, “espacio público”, “BRT”, “desarrollo urbano”, “movilidad no motorizada” e incluso “calles completas”, son el primer conocimiento que puedes ofrecer para poder entablar una discusión más compleja y fructífera. Por eso Jorge y yo nos inventamos el podcast “¡¿Qué Diablos?!”, donde abordamos uno de estos términos y los ponemos en un contexto de actualidad a través de la voz de un especialista. Todos los podcasts están disponibles en el perfil de SoundCloud de Transeúnte, pero también puedes visitar dando click en cada uno de los términos. Dentro de la página acompañamos el audio de cada uno con un texto que lo complementa.

Mi intención para cumplir con el servicio social, era intentar contribuir en Transeúnte desde las inquietudes de alguien que no está familiarizado con el tema. De ahí, que decidí pensar en la movilidad desde mi propia perspectiva. Realicé una crónica peatonal en fotografías y video, en la colonia donde estaba mi oficina: Olivar de los Padres. Así como un artículo sobre el caos y apocalipsis que es llegar e irse de un concierto organizado en Foro Sol o el Palacio de los Deportes, donde cierran el metro, los taxis cobran mínimo $300 para sacarte de la zona, y los microbuses $50 pesos para poder ser abordados. “Ya no quiero ir a conciertos”, fue uno de mis favoritos en el servicio social, tocaba un problema de transporte real, que a pesar de parecer frívolo, levantaba buenas preguntas. Algunas de ellas fueron respondidas por Francisco Bojorquez, Director General de la STC.

En fin, este texto es para compartir mi experiencia en mi servicio social. Lo que recibí a cambio es sin duda un buen kilometraje -en bici-, sobre la movilidad sustentable y la vida en una ciudad. Y disfruté particularmente poder vincular lo que hice en Transeúnte con otras actividades de mi vida. Desde las entrevistas que se hicieron en mi programa en Ibero 90.9, hasta algo tan sencillo como armar un playlists de canciones sobre bicicletas: después de todo, transportarse debe ser un proceso divertido, no un sufrimiento.

Comentario del editor: 

En el último año este proyecto llamado Transeúnte -nombre que significa “que transita o pasa por un lugar”, sin importar el medio- ha pasado por muchos cambios, varios de ellos gracias a la colaboración de diversos servicios sociales, como el de Susana, la autora de este artículo. Agradecemos mucho a Susana por el apoyo enorme que nos ha dado. Publicaremos textos como este cada vez que uno de ellos acabe su servicio. ¡Susana es la primera en hacerlo!

Vale la pena aprovechar para comentarles que desde la semana pasada, 11 de enero de 2013, Transeúnte inició un proceso de transición, en el que publicaremos contenidos dos veces a la semana y nos enfocaremos en dos cosas: fortalecer la profundidad de nuestros contenidos, así como su difusión vía redes sociales. Después de este proceso, les presentaremos una nueva etapa que esperemos les guste. Sinceramente, Jorge A. Gordillo Matalí.

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