Xavier Treviño

Del mito al hecho: Ciudades del futuro y obra pública

Por , @xtrevi , 12 de septiembre de 2012

Sabemos que la inversión en infraestructura es un elemento de dinamismo económico, sin embargo, es un mito que esta inversión tenga que hacerse en megaproyectos. La mejor forma de generar valor social es que la infraestructura sea útil para los que vivimos en este país, y en la movilidad urbana, el valor generado por las inversiones resulta sobre todo en lo social y ambiental. La mejor forma de medir un buen proyecto no es en metros cúbicos de cemento o en kilómetros lineales de vialidad, sino en el impacto de las obras realizadas en la calidad de vida de las personas, en especial de los usuarios del transporte público, de peatones y de ciclistas.

Más del 60% del gasto de inversión en las ciudades mexicanas (en total, unos 8 mil 500 millones de pesos cada año) se ha dedicado solamente a obras viales para el automóvil. Al mismo tiempo, las ciudades sufren un aumento continuo de tiempos de recorrido y de otras externalidades, a causa del uso excesivo del automóvil, que nos cuesta aproximadamente el 5% del PIB. Sin embargo, como en un círculo vicioso, el efecto se vuelve nuevamente la causa: con más obras incrementa el tráfico y entonces más obras viales se justifican, aumentando de nuevo el número y la longitud de los viajes. Esto lleva a las ciudades a un futuro donde habrá altos niveles de congestión alrededor de la red vial -más que hoy- y en donde la viabilidad de otras opciones de movilidad sea cada vez más reducida.

Es por lo anterior que las ciudades del futuro no priorizarán, como hasta ahora, el mover vehículos -automóviles ni de ningún otro tipo- por sobre mover personas. Pero además, mucho más que mover grandes cantidades de personas desde periferias extensas y lejanas, en el futuro nuestras ciudades buscarán que los ciudadanos accedan eficientemente a bienes y servicios, mediante la cercanía y bajo principios verdaderamente distintos como confort, proximidad, salud, viajes cortos, soluciones con telecomunicaciones, etcétera. A fin de que nuestras zonas urbanas sean más competitivas y productivas, y ofrezcan mejor calidad de vida para sus habitantes, deberán cambiar nuestras prioridades de inversión pública y nuestros criterios de gestión de la ciudad, como se propone en la infografía lanzada por ITDP México al respecto.

Cada vez más, los actores involucrados en el tema de la movilidad urbana han entendido que vamos hacia un modelo de gestionar soluciones de movilidad y no simplemente colocar vehículos en las calles. Incluso, la industria del automóvil se ha ido paulatinamente acercando a modelos que incluyen, por ejemplo, coches compartidos o soluciones integrales de movilidad urbana. El alquiler de un coche medido mediante las horas de uso es algo que hacen Zipcar o Car2go en otros países e internacionalmente, y los neonatos Carrot y Ubicar en México. También los operadores de transporte de pasajeros y carga están moviéndose desde manejar flotas y vehículos, hacia la administración de los sistemas de movilidad urbana, como en el caso de los autobuses urbanos -las líneas de Metrobús por ejemplo-, donde es más importante la integración y la información, que la simple operación de corredores.

Hace cuatro años en México se creó el Fondo Nacional de Infraestructura, con el objetivo de auxiliar en la planeación, fomento, construcción, conservación, operación y transferencia de proyectos de infraestructura. Una de las áreas de atención era el transporte, por lo que se creó el Programa de Apoyo Federal al Transporte Masivo, que se concentró en proyectos de transporte público de pasajeros en corredores troncales, para “autobuses rápidos troncales”, lo que quiere decir Bus Rapid Transit, el sistema del Metrobús, en avenidas principales, además de tranvías, trenes ligeros, metro o trenes suburbanos. El balance de estos cuatro años es contrastante: si bien hay en cartera 40 proyectos de mejora de transporte público en 28 ciudades, solo algunos han sido aprobados y muy pocos implementados.

Como ya se está comenzando a hacer poco a poco, necesitamos jubilar y desaparecer el modelo informal desregulado del microbús y transformarlo en un sistema integrado de buses cómodos y de bajas emisiones, con información precisa sobre el traslado y en tiempo real para el pasajero, con WiFi, aire acondicionado, estaciones seguras, carriles exclusivos, accesibilidad universal, sin conglomeración en horas pico y garantizando cobertura las 24 horas, mediante una eficiente red de rutas troncales, semi-troncales y otras más que sirvan de alimentadoras de las dos primeras.

Hay que recordar que, a pesar de que el 76% del país vive en zonas urbanas, se cuenta con sistemas de transporte masivo solo en 4 ciudades del país: en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), donde hay Metro, BRT, tren ligero y suburbano, además de Guadalajara, donde hay Tren ligero y BRT, León, donde cuentan con BRT, y Monterrey, con Tren ligero. El resto de las ciudades del país mantienen su movilidad colectiva a través de un viejo, ineficiente e insostenible -aunque muy flexible y barato- modelo de concesiones individuales de autobuses y microbuses, que hoy solo genera una pésima calidad y peligroso servicio para el usuario.

La falsa percepción de que las personas que caminan son los que menos valor social generan es la tendencia actual, cuando es justo al revés, como se muestra en la infografía de los 8 principios de la movilidad para la vida urbana, también de ITDP. Además de hacer las ciudades más vivibles y dinámicas, los viajes a pie y en bicicleta de hecho las subsidian, al provocar que el sistema de movilidad sea más eficiente. Por eso, las agencias, secretarías y organismos de transporte tendrán que considerar cada vez más, como primera estrategia, la movilidad no motorizada. En el futuro, las ciudades serán cien por ciento accesibles, continuas, sin escalones ni rampas o discontinuidades, y con pavimentos y banquetas en perfecto estado y de gran calidad.

Nos encanta inaugurar obras nuevas. Nos gusta el fácil corte de listones, pero no el duro trabajo de mantener en buen estado la infraestructura existente. Será cada vez más importante que ningún gobierno invierta recursos en obras viales nuevas, sin antes asegurar que las calles existentes están en óptimo estado, pasando a una política de “antes de construir, arreglar lo existente”. Pavimentos, banquetas, señalización, mobiliario, autobuses, trenes y estaciones en buen estado, son la mejor forma para garantizar movilidad peatonal, en bicicleta y en transporte público.

La construcción y mantenimiento de infraestructura vial y transporte masivo, así como la operación de autobuses, trenes o bicicletas públicas, son actividades que, hechas por empresas privadas, cuestan menos y son mejor operadas. Es por eso que las Asociaciones Público-Privadas (APP) tendrán cada vez más peso en una gestión eficiente del transporte urbano. Sin embargo, lo que hay que garantizar es el control público de esta operación, no hacerlo sí le daría la razón a los que critican las APP, porque significaría una privatización de facto. Dejar operar a empresas privadas los autobuses o los parquímetros, sin un organismo público que controle, supervise y audite la operación y el recaudo, sería perder todas las ventajas de una APP y generaría probablemente niveles bajos de servicio. Tenemos que ir pasando del modelo actual de concesiones con bajo control público, a contratos de servicios con alto control público.

Estas son algunas de las tendencias que me parece estaremoes viendo en las ciudades del país. Las visiones futuristas de naves voladoras y automatización total de los sistemas de transporte no caben en la ciudad del futuro. En la actualidad, básicamente nuestras ciudades son muy parecidas a las que había en 1970 y no hay por qué pensar que van a ser muy distintas en el 2050.

Las restricciones ambientales por la necesaria reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero han generado, y lo seguirán haciendo, un boom de las tecnologías de la información -el auge de las redes sociales son claro indicador de esto- y en la producción y el consumo colaborativos, el crowdsourcing por ejemplo, y la gestión inteligente de los elementos que dan valor social y ambiental a las ciudades: la gestión pensada del espacio público.

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  • Tavo hotcher

    Muy buen artículo, esto para las personas que se dedican a la planeación y/o dirección de servicios públicos en el país. Además a la inversión privada , esto puede ser una gran área de oportunidad.

  • Francisco

    Gracias por este sitio donde los puntos de vista a futuro son muy ciertos donde estoy totalmente de acuerdo al enfoque que le das. Permítame darle a conocer las obras que se estan llevando a cabo en el Estado de Sinaloa donde también se realizan con éxito y responsabilidad muchas obras publicas de calidad donde créanme nosotros los ciudadanos estamos caminando mas y utilizando buenas vialidades y quiero mandarles esta link en donde se estarán  publicando información de obras urbanas conforme vayan avanzando y concluyendo llevando esto una buena calidad a nuestra sociedad. La página es http://www.sinaloaenobras.com en donde el presidente del colegio de Ingenieros en Sinaloa el Sr. Radames Douriet Soto esta llevando esta serie de desarrollos de obra publica , que es de darles a conocer de lo que se esta haciendo en Nuestro Bello Estado. De nuevo muchas gracias por este espacio es muy interesante.