Said Osuna

El problema de “la cultura” como ventaja para la bici

Por , @saidosuna , 1 de febrero de 2013

“Falta de cultura” es una expresión muy regular en la sociedad mexicana. La frase es un señalamiento a la ignorancia, a que no se hace algo porque no sabemos las causas, consecuencias o beneficios de esa cosa. Un ejemplo claro es lo que se trata de decir con “la cultura del agua”. Cuando alguien “riega” la calle o lava su coche directamente con la manguera, se expresa que le falta cultura del agua, ante esto, surgió una campaña al respecto, que buscaba informar sobre cómo cuidar el agua y explicaba la situación de escases del vital líquido, entre otras cosas. Ahora con el surgimiento de un nuevo paradigma en la movilidad urbana, cuando las personas optan más por el auto que por otro medio de traslado, también empieza a decirse que tienen una “falta de cultura”.

También es frecuente utilizar el término al momento de entablar una conversación sobre el uso de la bicicleta como medio de transporte, donde muchas veces se trata de convencer a amigos, desconocidos y hasta a los políticos. Es común encerrarse en un análisis de sus beneficios y desventajas. Entre este cavilar es casi inevitable mencionar a “la cultura”, ya sea en su falta o poca cantidad. Se corre el peligro de que la conclusión sobre el asunto de usar la bicicleta como transporte sea un gigantesco asunto de “falta de cultura”.

En el análisis de políticas públicas tenemos algo muy claro, definir un problema como cultura implica dejarlo al azar, o cuando mucho a los institutos de cultura y como es notable, los programas de cultura en todo México no son tan apremiantes como las de Ciudad de México o Guanajuatopor  mencionar algunos, además de que en términos generales, el énfasis de estos programas no está en “cambiar cultura”.

Aunque la definición de cultura es otra, entendida generalmente como el conjunto de costumbres, tradiciones, valores, entre otros elementos propios de un grupo o región, conceptualmente la hemos relacionado solamente a las conductas o hábitos de las personas. Es entonces aquí donde una política pública puede atreverse a enfrentar la cultura, ya que se puede desmarcar del gran peso que implica cambiar una cultura, simplemente poniendo como objetivo  incentivar ciertos hábitos orientados al tema de la movilidad sustentable.

El problema se transforma de cambiar culturas a incentivar hábitos que se vuelvan parte de la cultura.

Temas: , , , , , ,