El recién salido “Decálogo del automovilista”, revisado

Por Mariana Campos, @@Mari_CaSa , 16 de agosto de 2012

Diez recomendaciones a los automovilistas parecen insuficientes para cubrir todas las conductas que estos deben cumplir o evitar, y así mejore la seguridad vial de todos los usuarios de las calles. Recordemos que la circulación de los automóviles, sobre todo a altas velocidades, dejan a los peatones, ciclistas y hasta a motociclistas, en un lugar mucho más vulnerable que en el que se encuentran los mismos conductores del auto, por lo que éstos últimos son quienes deben extremar precauciones. Si a eso sumamos el mal diseño vial y la mala infraestructura peatonal y ciclista, el riesgo se incrementa para quienes la usan.

Por ejemplo, la utilización de celulares, audífonos u otro tipo de distractores utilizados por automovilistas, es un factor de riesgo que incluso está regulado en el Reglamento de Tránsito Metropolitano del Distrito Federal, sin embargo, no hay mención alguna sobre no incurrir en este tipo de conductas en el “Decálogo del automovilista” que la Secretaría de Seguridad Pública del DF (SSP-DF) le dirigió a estos actores de la vía. En contraste, no lo hizo así con el que va dirigido al peatón. Si entendimos bien, a la SSP-DF eso de estar atento y sin distracciones se lo deja a quienes representan el menor peligro en las calles, los peatones.

Quizá existan estadísticas que demuestren que los peatones distraídos causan más accidentes que automovilistas distraídos, pero yo no me he encontrado con ninguna de ellas y, sin embargo, una deducción sencilla indica que es mucho más importante que quien controla un objeto de dimensiones, peso y velocidad considerables, es quien debe guardar el mayor cuidado.

A finales del mes pasado se empezó a difundir, principalmente vía notas de prensa, este segundo decálogo promovido por la SSP-DF. Aunque ciertamente el Decálogo del Automovilista parece mucho mas adecuado que el del peatón -en el sentido de que no contraviene ningún supuesto del Reglamento de Tránsito Metropolitano, ni vulnera derechos- me parece incompleto, desordenado y poco contundente.

Los puntos del "Decálogo del automovilista" promovido por la SSP-DF. Fuente de la imagen: E Universal

Pareciera que el Decálogo al automovilista es un tímido “ten más cuidado” para los automovilistas, sin enfatizar la gran responsabilidad que tienen, mientras que el decálogo dirigido al peatón es una invitación a no caminar -y de hacerlo, a estar siempre en actitud de alerta- porque las calles son muy peligrosas.

Durante el primer vistazo que le di a este Decálogo del Automovilista, me pareció estar leyendo recomendaciones para el comportamiento del automovilista al compartir las vías con ciclistas, y es que de los diez puntos, cinco están enfocadas específicamente a la relación auto-bicicleta.

Coincido en que la mayoría de los que manejamos un coche no estamos acostumbrados a compartir las vías con ciclistas, a veces no sabemos cómo comportarnos cuando vamos atrás de una bici o cuando ésta nos rebasa, por lo que es muy importante que se concientice sobre la mejor manera de actuar para evitar accidentes y garantizar su seguridad. Por otra parte, pienso que se podrían aprovechar algunas de esas recomendaciones y ampliarlas a otros casos. Por ejemplo, también designar una distancia a respetar entre el coche y los peatones, lo que puede ser bastante pertinente. De igual forma, en el punto en el que se enfatiza el derecho a ocupar un carril completo por parte de los ciclistas, pienso que la recomendación de no gritarle o tocarle el claxon merece generalizarse: no grite y no toque el claxon a menos que sea para evitar un accidente inminente. El ruido es contaminación que genera estrés en todos los que estamos a su alcance, suficiente ruido generan los motores como para sumarles la contaminación auditiva que genera la frustración de los automovilistas.

Dejando atrás las recomendaciones enfocadas a compartir las calles con los ciclistas de una manera segura, el decálogo incluye otras recomendaciones generales. Todas me parecen pertinentes, sin embargo, creo que merecen una revisión.

Por ejemplo, creo que como primer punto del decálogo debería estar el consejo de ceder el paso a peatones y ciclistas, y agregaría argumentos: porque son los actores más vulnerables de las calles, ocupan menos espacio y no contaminan.

En el punto de cederles el paso en cruces sin semáforo, creo que no estaría de más recordar a los conductores que peatones y ciclistas también tienen prioridad en los cruces semaforizados cuando no alcanzan a pasar en el lapso del rojo para automovilistas, es decir, según el Reglamento de Tránsito Metropolitano, los automovilistas tienen que esperar a que todos los peatones crucen aunque la luz verde se haya encendido, además de que quien camina también tiene preferencia en el paso peatonal de la calle a la cual los automovilistas, al dar vuelta, se pretenden incorporar.

La recomendación sobre no estacionarse en zonas de espera ciclista y pasos peatonales se queda corta. El problema también radica en que los automovilistas se quedan esperando el cambio de la luz del semáforo sobre esos espacios y mucho más importante, no hay ninguna recomendación sobre no estacionarse sobre las banquetas, vías ciclistas o estorbando las rampas para discapacitados. ¿Estaría de más? No lo creo, basta dar una vuelta por la ciudad para percatarse de que uno de los principales obstáculos para la movilidad peatonal son los automovilistas confundiendo la banqueta con espacios de estacionamiento.

El último punto del decálogo en cuestión dice: “Mantenga una velocidad moderada en calles angostas, lo que da seguridad a todos los que transitan”. En este punto lo que falta es contundencia y sobran especificaciones. Cuando el factor velocidad es clave para el control del automóvil y juega un papel crucial tanto en los accidentes, como en las consecuencias de los mismos, el consejo debería ser enérgico: Mantén una  velocidad moderada –respeta los límites de velocidad- en todas las calles. Incluso agregaría que también se modere la velocidad en todos los estacionamientos.

Otras dos recomendaciones me parecen bastante sensatas: usar las luces y direccionales para anunciar cualquier vuelta o cambio de carril que se realice, utilizar espejos laterales y mantenerse atento a ambos lados de la vialidad, en especial en puntos ciegos.

Aunque algunos conductores son considerados, me pregunto si podríamos dar por hecho que el automovilista promedio realizará esas acciones que planteo, básicas para lo que implica el “saber manejar”. Quizá el problema de fondo es que para tener una licencia de manejo en la Ciudad de México, no se requiere saber manejar.

¿Qué hay sobre el tema de ingerir bebidas alcohólicas y manejar? Los hechos hablan por sí solos: según la directora del INJUVE, alrededor del 50% de los accidentes automovilísticos están relacionados con la ingesta de alcohol, el 23% de las muertes por accidentes viales se deben a un conductor alcoholizado y los accidentes en los que hay alcohol de por medio son la primer causa de muerte entre jóvenes de 15 y 24 años de edad. No sobra pedir que no se debe manejar si se han ingerido bebidas alcohólicas.

Tampoco estaría de más recordarles a los conductores que el amarillo en el semáforo indica que hay que disminuir la velocidad, porque están a punto de tener que parar. La mayoría de los choques más absurdos se dan porque alguno de los involucrados no respetó la luz roja del semáforo. Quizá agregar este punto suene a una exageración, pero si se analizan las causas de los accidentes, creo que éste perfilaría entre las principales, basta con buscar “accidente por pasarse el alto” en Google, para darse cuneta de la gran cantidad de noticias al respecto.

Y pues ya que estamos en el terreno de las complacencias, por qué no añadir un punto en el que se pida a los automovilistas usar menos su auto: “Trate de usar su auto sólo cuando sea necesario. Para viajes cortos, camine o ande en bici y cuando pueda, use el transporte público”. Con menos coches circulando por las calles y más gente en bici o caminando, seguramente habría menos accidentes, pero además disminuirían los niveles de congestionamiento vial, de contaminates y de estrés.

En un mundo ideal, se podrían abordar varios puntos con una sola y sencilla recomendación: Respete el reglamento de tránsito. Pero dado que la conducta de los usuarios de las vías -de todos- dista mucho del comportamiento ideal, descartemos esa opción. Hay que ser más específicos en las recomendaciones y, aunque bastante limitado, esto es un acierto del Decálogo del Automovilista. Y pues como lo comento antes, lo que habría que hacer es ser más selectivos, mucho más enérgicos e incluir consejos basados en la responsabilidad que carga cada usuario, que sean mucho más relevantes para la seguridad de todos los usuarios de la vía pública -automovilistas incluidos-.

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  • http://twitter.com/webrizo Webrizo

    Excelentes comentarios. Es una vergüenza que no se realice examen para obtener la licencia de manejo en el DF. Creo que todos lo vivimos en las calles, como automovilistas y como peatones o ciclistas. Todos debemos conocer el reglamento de tránsito y respetarlo. Las autoridades no han hecho nada y parece no importarles el caos que es transitar por la ciudad, la responsabilidad mayor de ellos, pero también nosotros tenemos que aprender a ser mejores conductores y mejores peatones. Creo que el respetar al otro (al peatón, al ciclista, al motociclista, al otro automovilista) es la clave para la mejor movilidad y la mejor convivencia. También es muy cierto que los más vulnerables son los peatones, así que hay que respetarlos, ¡
    aunque nos la mienten los autos de atrás!

  • Orlando García

    No entiendo muy bien el objetivo final de este decálogo. Con
    el número de reglas dedicadas a la relación ciclista-automovilista pareciera
    que son menos importantes los demás elementos que coexisten en las calles, como
    los peatones o los mismos automovilistas. Coincido contigo en que faltan reglas
    esenciales en que debe acatar un automovilista, un ejemplo además de los que
    mencionas sería el uso del cinturón de seguridad.

    Me pereció excelente que escribieras sobre este tema porque,
    tal vez así, la SSPDF se dé cuenta de que debe mejorar sus estrategias para evitar
    que sucedan accidentes.