Metrocable: el transporte volador de Medellín

Por Karina Licea, @karicleta , 20 de julio de 2012

Metrocable resolvió la problemática de movilidad de una población densa y desconectada, en una zona con características sociales y topográficas muy particulares, donde se dificultaba la accesibilidad de autobuses a raíz de las pendientes tan pronunciadas. Este sistema además dio solución a problemas de convivencia a través del rescate del espacio público y la reactivación de actividades culturales, la reapertura de comercios locales y micro-empresas, lo que hizo que la gente volviera poner sus ojos y a caminar por sus calles, incrementando la seguridad y por lo tanto reactivando la vida social, económica y cultural de la zona.

Es importante tener en mente que antes de querer imponer o tropicalizar alguna tecnología de transporte, se deben hacer los estudios de factibilidad del proyecto, analizar los beneficios que traerá a la zona contra otros medios de transporte y buscar su integración con el resto de las modalidades. Un proyecto como este también debe ir acompañado de estrategias de comunicación y participación ciudadana, aunado a un proyecto de inclusión e integración de esa tecnología con las diversas modalidades de transporte, conformando entonces un añorado Sistema Integrado de Transporte.

Es vital planear una red de transporte que vaya acompañada de una planeación de ciudad para evitar hacer parches desintegrados, los cuales incluso pueden fomentar la expansión de la mancha urbana. Independientemente de la tecnología seleccionada, el éxito de la implementación de Metrocable, y  de cualquier modalidad de transporte, tiene que ir acompañado principalmente de una demanda cautiva o existente.

Metrocable es un medio de  transporte masivo que funciona a través de un cable aéreo a través del cual se mueven cabinas con capacidad para diez pasajeros cada una, este es parte del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá, en Medellín, Colombia. Dicho sistema está conformado por el Metro, alimentadoras Ruta A, B y J, biciestacionamientos y próximamente Metroplús, este último estará hecho con el sistema de Autobuses de Tránsito Rápido -BRT por sus siglas en inglés-.

Los viajes tienen un costo de mil 800 pesos colombianos, equivalentes a un dólar estadounidense, y se pueden adquirir boletos en taquilla o, en caso de ser residente, acceder a través de la tarjeta “Cívica”, la cual brinda tarifas especiales dentro del sistema. Metrocable surge como una solución a la movilidad para los sectores menos favorecidos y que habitan en áreas con poca accesibilidad, en este caso, en condiciones de altura considerable y con gran pendiente. Construido durante la alcaldía de Sergio Fajardo, surge como parte de las políticas públicas de transporte y equidad social.

La gran calidad de este sistema se debe, en gran parte, al carácter social que tiene, razón por la cual se puso al usuario como componente principal. La integración que hay entre las redes de transporte brinda al viajante mayor comodidad y rapidez, además de que a través de él se realiza gestión social, cultural y educativa. Logrando que sus usuarios se identifiquen y lo cuiden, generando una cultura de dicho sistema.

El sistema Metrocable consta actualmente de tres líneas, la J, K y L, que se complementan y enlazan con las líneas A y B del metro. A pesar de ser parte de una red de transporte urbano, funciona incluso como atractivo turístico: la gran visibilidad que se tiene desde las alturas, permite observar la gran ciudad de Medellín e incluso la línea L, la cual conecta la ciudad con el parque Arví -zona ecoturística-, brindando acceso a sus habitantes a actividades recreativas y de ocio.

Actualmente hay muchas ciudades que tratan de implementar esta solución para zonas con poca accesibilidad, tal es el caso de Bucaramanga, Manizales, Caracas -actualmente en construcción- y Río de Janeiro -también en construcción-.

Aunque en apariencia los metrocable parecen ser proyectos muy costosos, no lo son. Al menos en el caso de Medellín, la línea J tuvo un costo aproximado de 8 millones de dólares por kilometro, mientras que el de la línea K fue de 13 millones por kilómetro, en contraste con los 120 millones por kilómetro en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. El monto de inversión dependerá de la complejidad del proyecto.

Cabe resaltar que en el caso de Medellín la inversión que se realizó en rescate de espacio público y rehabilitación de banquetas, ha permitido que algunas comunidades cuenten con espacios dignos, en los cuales sus habitantes tienen accesibilidad a educación, cultura, nuevas fuentes de empleo y recreación.

Además, el Metrocable línea K se ejecutó con recursos propios de la Alcaldía de Medellín -55%- y de la Empresa Metro de Medellín Ltda. -45%-, el costo aproximado fue de 23 millones de dólares -11 millones por kilómetro- y se realizó bajo la premisa de aportar al desarrollo social de los habitantes de una de las zonas más afectadas de la ciudad. El 7 de agosto de 2004 entró en funcionamiento el Metrocable línea K hacia el nororiente.

Al fondo a la izquierda, la Biblioteca España, construida con las mejoras al espacio público realizadas por el Metrocable

Por su parte, el Metrocable línea J se construyó con aportes de la Alcaldía de Medellín -73%- y de la Empresa Metro de Medellín Ltda. -27%- con un costo de 50 millones de dólares -18 millones/km-. El 3 de marzo de 2008 fue puesto en marcha el Metro cable línea J, que atiende la zona Centro y Noroccidental.

El Metrocable línea L se construyó con aportes de la Alcaldía de Medellín -39%-, la Empresa Metro de Medellín Ltda. -33%-, la Gobernación de Antioquia -17%-, el Ministerio de Transporte -9%- millones y la Corporación Parque Arví -2%-, en junio de 2009 a un costo de 22 millones -5.5 millones/km-.

 

Consulta más información al respecto de este sistema:

¿Un transporte hacia la justicia espacial?“, Revista electrónica de geografía y ciencias sociales.

Cable Arví

Fotos por Karina Licea, la autora de esta entrada y especialista en transporte público para ITDP.

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