Reducción del uso del auto

Reducción del uso del auto

En transporte, diagnosticamos nuestras ciudades. ¿Qué sigue?

Por Javier Garduño, @javgarred , 10 de septiembre de 2012

El pasado 23 de agosto se presentó el “Diagnóstico de fondos federales para transporte y accesibilidad urbana”, documento de ITDP México que analiza cómo se gastaron 12 fondos de origen federal en 9 zonas metropolitanas del país, en cuanto a temas de movilidad durante 2011. El documento está disponible en línea y puede descargarse dando clic aquí.

Hay buenas y malas noticias. La buena es que casi todas las ciudades destinan una parte nada despreciable de los recursos para inversiones en movilidad y accesibilidad -en promedio, el 23% de una bolsa de más de 50 mil millones de pesos-. A través de esto podemos ver que los problemas asociados con la congestión vehicular, son una preocupación constante para los tomadores de decisión a nivel local.

La mala noticia es, que, como nos temíamos, el diagnóstico muestra que la mayor parte de estas inversiones en movilidad y accesibilidad para la población están siendo gastadas en obras que favorecen el uso del automóvil particular. Con ese dinero se construyen pasos a desnivel, túneles, deprimidos, distribuidores viales, prolongaciones de ejes viales, segundos pisos, etcétera. Fondos que deberían de estar dirigidos a promover la transformación de nuestras ciudades.

Sólo el 3.3% de los recursos se destinó a inversiones para mejorar la seguridad peatonal (mantenimiento y ampliación de banquetas y realización de calles peatonales) y tan sólo 0.4% de los mismos se utilizaron para algún tipo de infraestructura ciclista.

Obras que lucen y no obras que resuelvan el problema de movilidad, difícilmente solucionarán la congestión vehicular -que por cierto, va en aumento- en todas nuestras zonas urbanas. Ya no nos podemos permitir el lujo de seguir recetándole a las ciudades una dosis mayor de infraestructura vial, cuando a todas luces  éste tipo de inversión no ha resuelto y no puede solucionar la congestión. Véan el documento de ITDP titulado “Transformando la movilidad urbana en México“, en donde se explica el tráfico inducido.

Pero, ¿qué sigue si queremos cambiar la forma en la cual se está gastando los recursos públicos para transporte?

  1. Etiquetemos recursos. Actualmente no existe ningún fondo de origen federal exclusivo para financiar la movilidad no motorizada. Será necesario presionar desde ahora para que los diputados entrantes creen un fondo de este tipo en el Presupuesto de Egresos de la Federación -se podría hacer dentro del Ramo 23-, como se ha estado haciendo con la compaña “5% para la bicicleta”. Además, hay algunos antecedentes al respecto,  como es el Fondo para la Accesibilidad en el Transporte Público para las Personas con Discapacidad. Sin embargo, es necesario que un esfuerzo de este tipo venga acompañado de reglas de operación y criterios de asignación claros -lo cual no es el caso con este fondo-.
  2. Trabajemos con los gobiernos locales. Las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel fundamental para cuestionar e involucrarse en las decisiones que se están tomando a nivel local. La Bicired -encargada del “5% para la bicicleta”- es un ejemplo de cómo se pueden crear redes para presionar a que las autoridades municipales y estatales tomen en cuenta las necesidades de la ciudadanía (una red de este tipo de organizaciones pro peatones sería ideal, cosa que hoy en día es inexistente). Para lo anterior, es fundamental transmitir el mensaje de que las obras para los automóviles no son una solución a los problemas de congestión vial y que las inversiones para los peatones y ciclistas son apuestas seguras para mejores ciudades.
  3. Pongamos candados. Uno de los hallazgos del diagnóstico de ITDP del que hablo en este texto, es que sí existen recursos para destinarse a la movilidad, pero que no existen los candados suficientes para que éstos se gasten mejor. Así que se puede trabajar en una estrategia con las próximas autoridades a nivel federal para que se haga eso: poner mayores candados en el tipo de gasto que se puede ejercer con los fondos. En este tema, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es un actor clave.
  4. Revisemos el Programa de Apoyo Federal al Transporte Masivo (Protram). Muchas zonas metropolitanas del país se han quedado a la mitad del camino para obtener recursos de dicho programa. Se deben de revisar sus lineamientos, para que las ciudades que quieran implementar sistemas de transporte masivo, logren implementar sus proyectos. Para esto también es necesaria una estrategia de financiamiento que logre aprovechar las ventajas de otros fondos y así realizar estudios y complementar las inversiones del Protram.
  5. ¡Hagamos ciudad! Caminemos por nuestros barrios y ciudades como una llamada de atención a los tomadores de decisiones. ¿Lograremos que nuestros políticos se bajen del auto y vean que al nivel de la calle es posible cambiar nuestras urbes?

Temas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,