Roberto Remes

¿Hay esperanzas para Santa Fe? Algunas…

Por , @goberremes , 13 de marzo de 2012

Cuando Santa Fe se creó a fines de los años ochenta, todo parecía indicar que un suburbio de negocios, con vivienda para todos los niveles económicos era lo más adecuado para la Ciudad de México. El tiempo demostró que más valía la pena rescatar la zona central, en ese entonces muy afectada por el terremoto de 1985, que seguir invirtiendo en ese elefante blanco.

Si uno ve los edificios de Santa Fe de manera individual o en conjunto, el paisaje puede resultar moderno, pero cuando descubrimos que, a diferencia de esta zona, los grandes arquitectos omitieron la barda perimetral de cada uno de sus edificios, vemos que Santa Fe está construida por charlatanes: materiales baratos a forma de barreras aíslan la calle de sus obras arquitectónicas aspiracionales.

Quizá, lo anterior se debe, en buena medida, a que la tendencia en los años ochenta y noventa no era desarrollar plantas bajas activas, por ello caminar por las calles muertas de Santa Fe es muy similar a caminar por el desierto, de no ser porque tal vez en Santa Fe hay más probabilidades de morir.

Sin embargo, Santa Fe lo tiene todo. Tiene cines, tiene tiendas, tiene restaurantes, tiene escuelas, tiene hasta paisaje. El problema es que para ir de un punto a otro es estrictamente obligatorio el uso del automóvil. Las personas que llegan ahí en autobús en realidad tienen un solo incentivo para hacer ese viaje, van a un sólo destino dentro de esa zona, en su mayoría al trabajo. Y aunque cabe recalcar que el bus que sale de Balderas ha sido un éxito rotundo, pues viaja cada vez más lleno al dar certidumbre a muchos usuarios que antes no sabían cómo llegar en transporte público a Santa Fe, el poco transporte público no es una falta tan grave desde la visión que se puede tener de esa zona: ¿para qué quiere Santa Fe que los pobres usuarios de un bus vayan a comprar a los centros comerciales?

Al final de cuentas, como en muchos otros lados, los puestos de “garnachas” surgen donde hay demanda. Así que los múltiples trabajadores de los pomposos edificios con rejas baratas, terminan comiendo en los puestos informales. Nada distinto del resto de la ciudad.

Las avenidas de Santa Fe son anchas, dominan las de tres carriles por sentido pero puede haber más amplias y están colapsadas porque la forma de organizar el tráfico y la dependencia del automóvil hacen imposible un equilibrio en cuanto a sus capacidades. Al mismo tiempo, no obstante, las banquetas son angostas, discontinuas y solitarias.

Peatones esperando cruzar la calle en una angosta banqueta en Av. Vasco de Quiroga, de Santa Fe.

Las soluciones que propongo:

1. Inicialmente dedicaría el carril derecho de todas las avenidas a los peatones, y paulatinamente lo convertiría en banqueta.
2. Daría permiso a todos los edificios de Santa Fe para que construyeran locales comerciales en sus plantas bajas. Algunos en sus explanadas, otros cancelando lugares de estacionamiento al aire libre, otros más dentro del vestíbulo de sus edificios, y eso sí, retirando sus rejas espantosas.
3. Fortalecería dos formas de transporte en Santa Fe. Por un lado, servicios de bus exprés que conectaran la región con otros puntos estratégicos de la Zona Metropolitana. Desde luego, directo hacia estaciones del metro o metrobús, pero también hacia los grandes estacionamientos de los centros comerciales de la zona poniente del Estado de México. Por otro lado, uno o más circuitos de servicio de transporte público interior.
4. Dejaría un carril exclusivo para el transporte público en Constituyentes, Centenario, Tamaulipas, Supervía y Reforma, para darle fluidez a los movimientos en bus.
5. Instrumentaría servicios de bicicleta pública y limitaría la velocidad interior a 40 kilómetros por hora, para lograr seguridad al transportarse en bici. Sólo en Prolongación Reforma se podría circular a mayor velocidad: 60 en las laterales, donde habría semáforos en todos los cruces inferiores de la autopista.
6. Construiría algún elevador o cable para conectar la parte baja -Santa Fe- con la parte alta -carretera federal a Toluca-, en el que se pudiera viajar con bicicleta y así resolver fuertes pendientes de movilidad en la zona sin ocupar tanto espacio vial.
7. Los buses a Santa Fe deben permitir viajar con bicicleta, adentro o en el frente.
8. Crearía una terminal de autobuses con conexiones a Toluca, Aeropuerto de Toluca y otros destinos, para incentivar reducciones en el uso del auto.
9. Incentivaría la creación de mercados en la vía pública: mercado de antigüedades, tianguis, etcétera.
10. Invitaría a exposiciones y actividades en el espacio público.

Ejecutando estas medidas, Santa Fe fortalecería su centralidad, mediante formas más sustentables de vida. No dejará de ser un suplicio atravesar la ciudad para ir al territorio de Santa Fe, pero en todo caso se hará mucho más fácil la vivencia de ese suplicio.

Esta nota fue publicada originalmente bajo el título Centralidad en Santa Fe, en el blog del autor.

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  • Daniel Ruíz

    Como siempre, contundente.
    Mi estimado Roberto, sigo trabajando sobre la reestructuración de esta tesis, te mantengo informado.
    Daniel, UAM Azcapotzalco.