Impresiones de la nueva Línea 12 del Metro

Por Alejandro Palmerín, @caminalex , 18 de julio de 2012

Personalmente, el momento de mayor impresión lo viví cuando al ir en el tren, se emerge del túnel hacia el viaducto elevado, lo que hace notar el claro desbordamiento de la mancha urbana hacia el oriente de la Ciudad de México y ofrece una peculiar vista de esta zona, desconocida para muchos. Además, se puede apreciar la densidad habitacional en las laderas del Cerro de la Estrella, que contrasta con naves industriales y pueblos originarios, donde resaltan las torres de sus iglesias, como Culhuacán, Tezonco y Zapotitlán.

Siempre que se estrena algo, se tienen las más altas expectativas en cuanto a funcionamiento, desempeño, calidad y demás aspectos que determinen nuestra aceptación o rechazo, independientemente de si es un producto o servicio. Sin embargo, en este caso estoy hablando de un servicio, uno de gran relevancia para la ciudad: la nueva línea de Metro. A continuación describiré mis impresiones tanto del servicio como otras cosas que noté al utilizarlo, espero que les agrade:

A pesar de no ser una puesta en servicio formal, con servicio regular y general, el domingo 17 de junio se convocó a la ciudadanía a realizar “Recorridos de familiarización” en la nueva y casi lista Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Por lo anterior, el servicio de abordaje se acotó a sólo 3 estaciones de toda la línea -Mixcoac, Eje Central y Periférico Oriente-, restringiendo así los viajes y las zonas de acceso, pero el recorrido sería  a lo largo de las 20 estaciones y 25 kilómetros de longitud.

Los biciestacionamientos de la estación Periférico Oriente. Foto por Alejandro Palmerín.

Al confluir con la actual línea 7 en lo que será el transbordo de Mixcoac, se aprecia  un ambiente de obra negra, aún con muchos detalles y acabados por concretar, sin embargo se percibe como una estación de grandes dimensiones, con espacios interiores generosos. Realmente uno se siente sorprendido al pensar que una estación de Metro puede parecer tan inmensa ante la escala humana.

Una vez que se está en el andén de las estaciones, se aprecian los trenes relucientes y bastante diferentes a los de las demás líneas. Resalta el hecho de que no cuentan con neumáticos, además de ser sensiblemente más amplios -2.8 m contra 2.5 m-. Tienen un acomodo de asientos en forma de bancas completamente rectas, lo cual optimiza la capacidad al interior y la accesibilidad. El viaje es cómodo, ligero y silencioso. Es de notar que hay 4 pantallas por vagón, que transmiten información al usuario, además de que estos cuentan con aire acondicionado, lo que se traduce, cuando el tren va a  máxima capacidad, en un medio ambientalmente más soportable.

El tren que yo tomé partió poco antes de las 9 de la mañana, con una ocupación baja, es decir, no había pasajeros de pie. A medida que el tren avanzaba, la sorpresa por conocer las estaciones, al menos  desde dentro del tren, se acrecentaba. Para las de “Insurgentes Sur” y “Hospital 20 de Noviembre”, la situación no era muy diferente a la de “Mixcoac”. En cambio a partir de la estación “Parque de los Venados” hasta “Atlalilco” ya se observan los acabados, están prácticamente listas para recibir a miles de pasajeros al día.

Se aprecia el contraste del amplio y sobrio diseño de las estaciones al compararse con el entorno, ya que, mientras se espera el tren en la estación Periférico Oriente, se aprecia el panorama a través de la estructura que es completamente de cristal. Esta resalta por su altura sobre el nivel de la calle y su estructura con un mezzanine, o medio piso, de considerables dimensiones. Está ubicada prácticamente sobre avenida Tláhuac.

A medida que el tren se dirige hacia la terminal Tláhuac, el ambiente cambia considerablemente, se torna menos denso, con matices de ruralidad, donde, a primera impresión, sorprende que un modo de transporte de gran capacidad como el Metro discurra a través de ese entorno. Quizá la estación más rural de todo el sistema sea Tlaltenco, ubicada en los linderos de tierras ejidales. Es posible ver en los costados vacas  rumiando y amplios terrenos de cultivo. Quizá los pocos habitantes de ahí ya se estén acostumbrando al ligero tránsito de los trenes y a la sorpresa de sus ocupantes al apreciar ese panorama.

La terminal Tláhuac también comparte el mismo contexto sub-urbano, pero no se nota debido a que se encuentra inmersa en las instalaciones adicionales implementadas para esta estación, como son  los Talleres y el Cetram -esto último quiere decir Centro de Transferecia Modal y es donde se dan los transbordos a otros sistemas de transporte-. El diseño de la terminal es muy parecido a que se hizo en líneas más recientes -8 y B-, así que no hay significativa innovación. Quizá lo más notable es que todas la estaciones cuentan con biciestacionamientos, lo que será una interesante prueba, ya que su diseño no es intuitivo para el adecuado uso, además de que la ubicación está expuesta al clima, lo que podría generar, al menos al principio, cierta desconfianza de uso debido a factores de seguridad.

En lo general, la nueva línea luce bien, realmente ofrecerá una conexión eficiente oriente-poniente para la Ciudad de México en su lado sur. Por su calidad, esta obra hace valorar al menos un poco las implicaciones que contrae: en el crecimiento urbano de la delegación Tláhuac. Además de aportar a la trascendencia metropolitana, al atraer viajes desde municipios como Valle de Chalco, Chalco e Ixtapaluca.

Foto por Alejandro Palmerín

En este link les presento una pequeña galería fotográfica de mi visita a la Línea 12: http://flic.kr/s/aHsjA5WW4w

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  • http://www.facebook.com/rvargas73 Ricardo Vargas Ramírez

    Es un insulto el transbordo de la línea 8 en atlalilco a la línea 12, es casi 1.5 km caminando cuando las escaleras no funcionan, es un crímen para la gente discpacitada, se ahorraron la estación para llevarse el dinero las autoridades