Las calles de La Perla

Carlos López Zaragoza

Los árboles como indicador de desigualdad

Por , @CarlosLZ , 15 de agosto de 2012

Me gusta correr, me ahorra el gimnasio y el psiquiatra: me da salud y un estado de ánimo apropiados a un bajo costo. Para hacerlo solo necesito un poco de ropa cómoda, unos tenis de alta tecnología -que protejan mi estructura ósea del golpeteo contra el piso- y un lugar seguro sin contaminación, es decir con muchos árboles y pocos o ningún coche.

Los parques son, entre muchas otras cosas, el espacio propio de un corredor.

Vivo en Providencia, una zona de la Ciudad de Guadalajara. No me faltan parques. Incluso tengo cerca el Bosque de los Colomos que, en bici, está a unos minutos de mi casa. Por cinco pesos que me cobran al entrar, quedan a mi disposición varias pistas para correr de concreto y de tierra. Las pistas tienen indicadores de distancia recorrida y se encuentran iluminadas por la madrugada y por la tarde en los días de invierno. El aire limpio no falta, por las 92 hectáreas de árboles que constituyen el bosque. Si en vez de correr quisiera meditar, el bosque me ofrece un karesansui, que es un jardín japonés con bancas de madera, estanque con peces rojos, camino de tablas, un puente, rocas y hasta sus cerezos. Los Colomos también tiene un lago con patos y multitud de ardillas en los árboles.

La dotación de espacio público de primera que gozamos los habitantes de Providencia no se acaba ahí. También está la Unidad Deportiva Revolución, donde se llevaron algunas competencias de los Juegos Panamericanos. Cuenta con canchas de voleibol, voleibol playero, frontón de mano y raqueta, futbol, baloncesto y softbol, pista para atletismo con gradería, gimnasio de halterofilia, campo de tiro con arco, cancha de hockey sobre pasto y cancha de hockey de salón, patinódromo, cancha de hockey de patines sobre ruedas, gimnasio de usos múltiples y canchas de tenis. Por supuesto, también hay entrenadores para aprender todas esas disciplinas.

Me pregunto yo y pregunto a mis amables lectores, ¿hacía falta invertir en algo más en esta parte de Guadalajara para que sus habitantes hagan ejercicio y disfruten la caída de la tarde?

El Ayuntamiento de Guadalajara respondió que sí a la pregunta y llenó el camellón de Pablo Neruda de máquinas para hacer ejercicio, de pérgolas con bancas, de esculturas alusivas a los Juegos Panamericanos y flores, muchas flores. Ahí no acaba todo, recientemente el camellón de Avenida Montevideo fue dotado de una pista para correr hecha de madera triturada, una auténtica alfombra de viruta en medio de los enormes árboles de Montevideo. Ya me puedo olvidar para siempre de las lesiones de rodilla. Conforme avanzas a lo largo de los dos kilómetros de alfombra, te vas encontrando con esculturas enormes que simulan figuras de origami: un avión, un conejo, una paloma, dos perritos: un beagle y un chihuahua. Junto a los perros de acero simulando papel, hay un parque especial para canes, enrejado para que no escapen y con obstáculos como de concurso de agilidad.

 

Toda esta inversión ha dado resultados. Parte del paisaje de Providencia es el vecino haciendo ejercicio o paseando a su perro.

Una maravilla vivir aquí, ¿no?

Pero hay un problema, y nada pequeño. Todo esto se hizo generando desigualdad. El enorme déficit de árboles que tiene la ciudad no se percibe en Providencia, donde, como les decía al principio, abundan los parques. Y por si eso no fuera suficiente, aquí todo el mundo tiene ingreso medio alto o alto y puede pagar el gimnasio, pero ahora tiene a su disposición máquinas en los camellones. Los cinco pesos que cuesta usar las pistas del Bosque de los Colomos no le causaban insomnio a ningún vecino, pero se puso la pista gratuita de viruta de todas formas. Qué bueno que haya espacio público de primera, pero qué mal que no se ponga donde hace más falta.

 

No sé qué pase por la cabeza de los jardineros que cuidan el bosque y los parques, o del personal de limpieza de las tiendas de autoservicio, personas que trabajan aquí pero viven en partes de la ciudad que no parecen importar igual a los municipios. Yo tendría resentimiento y coraje.

Las autoridades deberían tener como prioridad acabar con la desigualdad, y la inversión en espacio público es una poderosa arma que está al alcance de su mano. El jardín en la casa de cada quien es tan solo una metáfora del parque. Si cerca de la casa hay uno, no se percibe como carencia la falta de jardín. Y si no puedo pagar un gimnasio, mi salud y mi estado de ánimo no se ven afectados si el Ayuntamiento me pone cerca máquinas y pistas de correr, como las de Providencia.

 

Pero ¿qué cree, amable lector, amable lectora? El cabildo del municipio de Tlaquepaque se toma muy en serio eso de que “al que tiene poco, incluso ese poco se le quitará”. El Cerro del Cuatro es, en el imaginario del tapatío, la zona deprimida por excelencia. Ahí la contaminación ahoga, hay pandillerismo y drogas, para donde se voltee se ve concreto sobre concreto. En ese lugar estaba proyectado un microbosque, como Los Colomos, y ya se habían hecho inversiones para acondicionarlo. Para cualquier persona con sentido común era más que urgente acabarlo y elevar así algo la calidad de vida de la gente en condiciones precarias y quitarnos así algo la vergüenza de la desigualdad. Pero “todavía no toman posesión y ya están repartiéndose el botín. El PRI Jalisco, en combinación con el Grupo UdeG, está a punto de despojar al Área Metropolitana de Guadalajara de 55 hectáreas destinadas a convertirse, en el corto plazo, en el Parque Central del Cerro del Cuatro”, nos dice Isabel Sepúlveda. Ya cambiaron el uso de suelo para poner ahí un Centro Universitario… y otro montón de casitas bonsai que dejan mucho dinero a los urbanizadores sin escrúpulos y muy poca calidad de vida los habitantes de la zona. Si desean más información sobre este terrible atropello por favor lean el excelente artículo de Isabel aquí.

 

Les apuesto que más de un regidor de Tlaquepaque vive en Providencia y disfruta el espacio público de primera que está a su disposición. ¿Es tan difícil entender que eso lo necesitamos todos?

Fotos por Carlos López Zaragoza, el autor de este artículo.

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  • Mariana

    Creo que debes considerar otras tambien otras cosas… la gente en otras zonas no valora tanto los espacios publicos y cuesta mas mantenerlos… te comento porque tengo un pariente que en la colonia tabachines se hace cargo el solito de un parque, el paga los jardineros y tiene bien cuidaditos los juegos y demas cosas… sin embargo sufre mucho porque cada 2×3 le roban sus plantas y hasta juegos, que se han llevado durante la noche en varias ocasiones o lo grafitean cada semana…
    Yo tambien vivo en Providencia y a pesar de la buena zona, me es imposible acudir a un gym por presupuesto, pero la corrida como tu la aplico cuando puedo y las maquinitas tambien… No desvalorizo tus comentarios, pero hay que pensar la duracion a largo plazo… por ejemplo: no se si viste el beagle grafiteado hace 1 mes, que la mancha ya fue removida, pero aun asi se ve la diferencia… si aqui eso pasa, imaginate en otros lugares…Ve a otros parques y son zonas de vagos la vdd… no digo que todos lo sean, pero no va a ser tan facil que las zonas publicas tomen el rumbo deportivo positivo como el que en providencia se ha generado.

    • Betto


      la gente en otras zonas no valora tanto los espacios publicos y cuesta mas mantenerlos…” Mariana cuéntame que mas no valora esa gente que mencionas, pareces estar muy informada de los vagos de otras zonas y todo eso.

    • http://twitter.com/CarlosLZ Carlos López Zaragoz

      Hola Mariana, soy Carlos, el autor del artículo.

      Estoy de acuerdo en que en Providencia parece que se cuida más el espacio público, pero creo que no es comparable con una zona de bajo ingreso por diversas razones. Ahí te van algunas:

      1. En Providencia hay mucha más intervención de los servicios públicos de limpieza y jardinería del municipio que en otros lugares. Tal como tu misma comentas, el parque de Tabachines lo tienen que cuidar los particulares. En Provi vez a los de parques y jardines todas las semanas. A eso súmale que también la policía se da más vueltas…

      2. Provi se ve limpia, no hay basura en las calles… pero casi tampoco gente. Aquí no caminamos, sacamos el coche para todo (y eso es horrible). Parece extraño, pero no ves botes de basura por la calle. Pensando un poco más, es claro que no se necesitan los botes de basura porque no hay gente caminando. Habría que ver qué pasaría con la limpieza de la zona si tuviera en las banquetas tanta gente como la Zona de Chapultepec o como Santa Tere. Para que esté limpia una zona donde la gente camina mucho se necesitan muchos botes de basura y también que el ayuntamiento los esté vaciando con mucha frecuencia.

      3. Desde mi punto de vista, en el largo plazo: o conseguimos que haya espacio público digno para todos por las buenas, o las personas desfavorecidas se lo van a conseguir por las malas. Ponte en sus zapatos.

      Pasando a otra cosa, a mí me encantaría que la Vía Recreactiva llegue desde Vallarta hasta Providencia, concretamente hasta Pablo Neruda y hasta Montevideo. Así mucha gente que no vive en la zona podría disfrutar de toda la inversión en el espacio público que se ha hecho aquí, por lo menos los domingos. ¿Qué te parecería eso?

      Saludos,

      Carlos

  • http://www.facebook.com/joy.nuno Joy Nuño

    Lindo árticulo y lindas fotos

  • Esaú Soto-Díaz

    No sé…pero creó que es una tendencia de nuestras autoridades, “embellecer” las zonas bien y dejar a un lado las marginales. Sin embargo seguir creando espacios con esta logíca lo que hacen es efectivamente, que los menos desfavorecidos se sientan olvidados por las autoridades y que eso les “permita” obtener parte de esa forma de vida mediante la violencia.
    El reto es que las autoridades miren hacia esas personas que con sus votos ganan, per osobre todo que como ciudadan@s trabajemos a la par con ellas. Uno de esos ejemplos es Medellín, Colombia cuando Pablo Escobar y hoy día son las Favelas de Rio.
    Saludos

  • pff

    Ademas hay wifi gratis que nadie de los que vivimos en esa zona necesitamos, sin embargo, zonas realmente golpeadas por la desigualdad, tienen cero freebies. Asco.