Demasiados coches, cuestión de presupuesto público

Por Aroa de la Fuente y Diego de la Mora, @diegodelam , 24 de enero de 2013

A menos de que sean muy afortunados y vivan en la Condesa, la Roma, o del lado poniente del Periférico, la mayoría de quienes viajamos a la colonia Cuauhtémoc, nos tenemos que trasladar durante por lo menos una hora para llegar. Probablemente, parte de ese traslado lo pasamos solos dentro de un vehículo que pesa entre 1.5 y 2 toneladas y tiene una eficiencia energética muy pobre, el automóvil.

En cambio, muchos otros se mueven en uno de los vehículos más eficientes inventados por el hombre: la bicicleta.

Yo creo que las personas que andan en bicicleta o caminan llegan más contentas a sus destinos, pero déjenme citar a Gabriel Zaid y coincidir con el en que “se puede ser feliz a pie, en bicicleta, en automóvil, en avión; a velocidades distintas, con inversiones diferentes”, sin embargo, nos dice Zaid, “los medios de transporte cada vez más veloces exigen inversiones cada vez mayores. El progreso más productivo -con respecto a la inversión- es el primero: de andar a pie a moverse en bicicleta. Se paga rápidamente, con inversiones fácilmente financiables. Permite velocidades cinco veces mayores a un costo tres veces menor, en calorías por kilómetro. En cambio, progresar del Boeing 747 al Concorde fue maravilloso, pero improductivo. El mismo Boeing 747, que ha tenido un éxito notable, es relativamente improductivo. Cuesta más que un millón de bicicletas, y la inversión por pasajero es tres mil veces mayor que la inversión en una bicicleta, aunque la velocidad no es tres mil veces mayor, sino treinta”. Zaid es claro.

Pero además, los coches son altamente antidemocráticos: son elitistas, porque solo una pequeña parte de la población puede costearlos. Crean relaciones de poder desiguales -y de esto cualquier peatón que se haya visto enfrentado contra una mamaván puede dar testimonio-. Y, como lo ha documentado ampliamente ITDP México, generan una distribución desigual de los recursos públicos: el subsidio a la gasolina, por ejemplo, es un subsidio a las clases ricas -un total contrasentido-. Pero nuestros impuestos no solo financian la gasolina, sino también la infraestructura para que los coches puedan rodar.

Y por eso es importante hablar del presupuesto público, porque como ustedes saben, el presupuesto es la herramienta de gestión más importante con la que cuentan los gobiernos. Es sólo a través de la asignación de recursos que los compromisos y prioridades del gobierno se convierten en hechos y se pueden establecer acciones concretas para que el Estado cumpla con sus obligaciones, como es la garantía de los derechos humanos y la provisión de servicios públicos.

Además, dichos recursos proceden de las contribuciones que todas y todos pagamos en forma de impuestos al consumo y a la renta, y de la explotación de los hidrocarburos, bienes que nos pertenecen a todas y todos. Es por todo ello que es del mayor interés ciudadano que el presupuesto se dirija al cumplimiento de nuestros derechos y que se utilice realmente para aquello para lo que fue destinado y no que se desvíe a otros fines o se pierda en el camino por malas prácticas.

Es por esta razón que Fundar, desde su creación en 1999 analiza, año con año, el presupuesto público federal e impulsa mejoras en cuanto a la transparencia y rendición de cuentas de la asignación y uso de los recursos públicos. Estos elementos son fundamentales para permitir que la ciudadanía conozcamos qué hace el gobierno con nuestro dinero, cuáles son los resultados que logra y cómo estos responden a los intereses del país y su población. Además, el acceso a la información presupuestaria de manera oportuna nos permite participar de manera más activa en la definición del destino del presupuesto, así como en el monitoreo y evaluación de su uso, para que éste responda de mejor manera a nuestras necesidades.

Por todo lo anterior desde Fundar nos sentimos orgullosos de que ITDP nos haya invitado a colaborar en el micrositio “La importancia de invertir en movilidad urbana sustentable”.

Esta página representa una herramienta muy útil para que todas y todos conozcamos mejor los recursos públicos que el gobierno destina a movilidad urbana, es decir, al desarrollo de infraestructura para que quienes vivimos en las ciudades mexicanas podamos transportarnos cada día. Este no es un tema menor, pues ocho de cada diez personas que vivimos en México lo hacemos en núcleos urbanos.

Asimismo, el micrositio provee información sobre las consecuencias de apostarle al tipo de movilidad al que más recursos le destina actualmente el gobierno: el coche. Algunos de estos hechos son que 18% de las emisiones de CO2, gas que contribuye al cambio climático provienen del uso del coche o que cada año mueren 24 mil personas en este país por causas relacionadas a la mala calidad del aire, a la que las partículas y gases que desprenden los coches contribuyen en gran medida.

Pero además, este micrositio no sólo permite transparentar el destino de estos recursos públicos, sino algo más interesante aún, nos da la posibilidad de proponerles a nuestras legisladoras y legisladores qué tipo de transporte queremos que se priorice en nuestras ciudades. Esto es bien importante justo ahora, pues a partir del 15 de diciembre el Ejecutivo entregará la propuesta de presupuesto para el año 2013 a la Cámara de Diputados para que la revise, modifique y apruebe.

Gracias al micrositio que se presenta, en colaboración con la página de Curul501, podemos hacer oír nuestra voz en esta negociación presupuestaria y exigirles a las y los diputados que impulsen el modelo de movilidad urbana que queremos dentro del presupuesto: una movilidad sustentable y que responda a los retos existentes en la actualidad, como es el cambio climático, la mala calidad del aire y la contaminación sonora en nuestras ciudades.

Por todas estas razones, animamos a cada ciudadana y ciudadano a visitar esta página para informarse sobre el presupuesto público destinado a movilidad urbana y a utilizarla para mostrarles a sus diputados cómo prefieren moverse por su ciudad, en transporte público, bicicleta, a pie o en coche y, por tanto, hacia qué acciones deben enfocar un presupuesto público que es de todas y todos nosotros.

En el artículo que cité al principio, Zaid termina contundente: “La fascinación por las grandes operaciones no va a desaparecer, porque el gigantismo es deslumbrante. Sería absurdo esperar de quienes viven felizmente esa experiencia que la abandonen. Lo que tiene sentido práctico es que apoyen otras formas de felicidad, que faciliten la productividad para todos. El progreso en avión puede apoyar el progreso en bicicleta. Muchas innovaciones desarrolladas por el gigantismo pueden orientarse al mercado de los recursos microempresariales. Para millones que producen con herramientas rudimentarias, carecen de crédito y comercializan a pie, multiplicar la oferta de microcréditos y de medios baratos de producción (como las máquinas de coser), transporte (como las bicicletas) y comunicación (como los teléfonos móviles), facilitaría un progreso extraordinario, bueno para el desarrollo de toda la sociedad. La economía en grande y en pequeño pueden convivir. La dualidad esconde una oportunidad de progreso compartido: en avión y en bicicleta.

“Esta oportunidad se pierde fácilmente de vista, desde las alturas del avión. En el mejor de los casos, la pobreza despierta impulsos generosos, pero ilusorios: que todos suban al avión, que todos tengan empleos y ascensos hasta las cumbres del gigantismo. Ahí parece estar lo digno de la grandeza humana: no en quedarse allá abajo, pedaleando en bicicleta. El resultado de tan buenas intenciones es no avanzar, ni por una vía, ni por otra. Se desprecia el progreso en bicicleta, pero jamás se alcanza la utopía de que todos suban al avión. Las ilusiones siguen en las nubes y los pobres a pie, sin avión ni bicicleta”.

Imagen del video "Explicación de fondos federales ITDP" vía YouTube.

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