Movilidad y espacio público para dummies

Rocío Núñez

¿Por qué el coche no es el rey de la calle?

Por , @CoResponsable , 26 de octubre de 2011

Cuántas veces hemos escuchado expresiones como: ¿por qué cruzan los peatones a media calle, si tienen puentes peatonales en la esquina? o ¿por qué le quitan carriles al automóvil y siguen construyendo Metrobuses que generan más tráfico? O qué tal la siguiente afirmación: es peligroso que los ciclistas vayan en la calle, deben ir en la banqueta -cabe mencionar que estos tres, son de los ejemplos menos incitadores a la violencia que escuchado-.

Lo preocupante es que comentarios como estos vienen de todo tipo de fuentes, y aunque se escuchan más de parte los automovilistas furibundos, motociclistas, taxistas y peseros; también vienen de comunicadores, intelectuales y hasta de amigos y familia -situación que debo confesar, me genera pesadillas-.

Por el otro lado, la prioridad en la calle tiene una lógica, pero considerando que en México seguimos un patrón, un status quo difícil de cambiar, trataré de traducirla de forma tal que todos entendamos -aunque sé que no todos estaremos de acuerdo- de por qué el peatón, el ciclista y el usuario de transporte público tienen prioridad, antes que el automovilista -le duela a quien le duela-.

El Reglamento de Tránsito Metropolitano del Gobierno del Distrito Federal es muy claro y puntualiza en el Artículo 1° la prioridad que en el uso del espacio público tienen los diferentes modos de transporte. La jerarquía es la siguiente:

  1. Peatones
  2. Ciclistas
  3. Usuarios y prestadores de servicio de transporte de pasajeros masivo, colectivo e individual
  4. Usuarios de transporte particular automotor
  5. Usuarios y prestadores de servicio de transporte de carga

Y el razonamiento es muy simple, y comienza así: 18.6% de las emisiones de CO2 en nuestro país provienen de los automóviles privados[1], mientras que un peatón y un ciclista no emiten gases nocivos para la salud y el medio ambiente. Las partículas suspendidas -que no vemos, pero inhalamos todo el tiempo- y el ozono -gas altamente tóxico- provenientes de los vehículos automotores, generan alrededor de 4,000 muertes prematuras y 2.5 millones de días perdidos de trabajo al año[2], en ambos casos a consecuencia de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas principalmente.

En un estado extremo, de seguir como hasta ahora, podría llegar a haber más coches que personas en nuestro país, y es que en México, la tasa de motorización es mucho mayor a la tasa demográfica. El número de vehículos privados de pasajeros, incluyendo camionetas, se ha incrementado de manera aterradora; para 2030 podríamos llegar a tener 70 millones de vehículos si no cambiamos nuestros paradigmas de movilidad.

Cabe destacar que la ocupación promedio de los vehículos particulares en la Ciudad de México es de tan sólo 1.76 pasajeros por automóvil[3] – porque en lugar de hacer rondas, nos vamos solos-, mientras que un Metrobús articulado con 18 metros de largo, traslada a 160 pasajeros y uno biarticulado, en sus 25 metros de largo, transporta a 240. Esto equivale a más de 638 mil de usuarios anuales, y a la reducción de 72 mil toneladas de dióxido de carbono, según estadísticas del Instituto de políticas para el Transporte y el Desarrollo -ITDP-.

Pero el dato más impresionante de todos es que, según ITDP, aunque sólo el 20% de los viajes en la Ciudad de México se realizan en auto privado, el 80% del territorio físico de la ciudad está destinado a este medio de transporte, además el resto de los tralados se hacen en transporte público, bicicleta y caminando, lo que nos habla de falta de equidad en el transporte, un tema que es asunto de democracia. Además de que no se necesita ser técnico para darnos cuenta de que en un espacio en el que cabe un auto, caben aproximadamente 10 bicicletas.

Así que, conductores de vehículos motorizados, la próxima vez que se encuentren en la calle con un peatón, con un ciclista o con un usuario del transporte público, recuerden que gracias a ellos hay menos coches en la calle, menos contaminación y un reparto más equitativo del espacio público. Déjenlos pasar y respétenlos, porque al final del día, ellos tienen prioridad.


[1] México Cuarta Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Instituto Nacional de Ecología, 2009.

[2] Instituto Nacional de Ecología, reportes internos.

[3] Fideicomiso para el mejoramiento de las vías de comunicación del Distrito Federal. Diagnóstico de la movilidad de las personas en la Ciudad de México: http://www.fimevic.df.gob.mx/problemas/1diagnostico.htm

Fe de erratas: A la mitad del segundo párrafo habíamos dejado la palabra “peceros” para referirnos a las camionteas públicas que transportan alredor de 13 personas en su interior. Sin embargo, dicha palabra no va con “s”, sino con “c”, ya que, como muy amablemente nos explicó Rafael Ramos, el nombre de ese tipo de transporte viene de que cobran en pesos, no en peces. Que esas camionetas nos puedan parecer una pecera, es otro tema.

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