Jimena D. Mayerstein

Obras públicas, el peatón en el olvido

Por , @NorthboundNomad , 21 de marzo de 2012

No importa a dónde vayamos o hacia dónde veamos, la Ciudad de México se encuentra minada por cientos de obras, mismas que van desde drenaje, repavimentación, bacheo, hasta instalación de mobiliario, banquetas y en el peor de los casos, y desgraciadamente el más frecuente, por la construcción de infraestructura vehicular.

Pero sin importar la naturaleza de estas obras, siempre hay un común denominador: el olvido de la existencia de peatones. Peatones que necesitan cruzar de un lado a otro de las zonas de obra, que necesitan desplazarse a lo largo de una banqueta, peatones que no siempre tienen los dotes de atletas olímpicos para brincar sobre las barreras que protegen a estas obras, barreras que limitan la movilidad de las personas que van a pie.

Claro que las barreras existen por una razón, la cual es impedir el paso de las personas por donde pueden sufrir algún accidente a raíz de la construcción, pero es importante también notar que jamás o muy rara vez se informa acertadamente acerca de las obras, su duración y las vías alternas no sólo para automovilistas, sino para quienes desean sortear estos obstáculos a pie.

Cito el ejemplo de Eje 5 Norte en el tramo que va de Insurgentes Norte a la avenida Instituto Politécnico Nacional. Este tramo lleva aproximadamente 6 meses con obras de drenaje, más los casi 3 meses de atraso que lleva la obra. Los pasos peatonales de Eje 5 con las calles de Riobamba y Cuzco se encuentran completamente bloqueados, dejando al peatón sin opción más que cruzar a la mitad del eje vial sin señalización o caminar aproximadamente 1.5 kilómetros, para encontrar un puente peatonal o el único semáforo que no está bloqueado por las obras.

Cruce peatonal de Riobamba y Eje 5 Norte bloqueado por obras.

Es necesario considerar que no porque se comience una obra, las personas que caminan mágicamente van a desaparecer junto con sus necesidades de desplazamiento, es necesario pensar que no todos pueden ni deberían pasar sobre tierra, piedras y brincar coladeras abiertas, subir escalones que a veces tienen el alto de paredes o cruzar ejes viales corriendo.

Al final, los más afectados siempre son las personas de la tercera edad,  niños, personas con algún tipo de discapacidad o que necesitan de ayuda como sillas de ruedas, bastones y andaderas para poder desplazarse. Es sumamente urgente una visión integral en la planeación de las obras de infraestructura urbana, si bien las afectaciones por éstas son prácticamente inevitables y antes que nada se debe contemplar la seguridad, también es un hecho que se puede hacer mucho por procurar no afectar la movilidad peatonal al grado de que ésta se vea completamente impedida o se exponga a un peligro igual o mayor al que significan las mismas obras.

Obras del corredor turístico Calzada de Guadalupe. Diciembre 2011.

 

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