Said Osuna

Paso uno: tener bici-proyectos

Por , @saidosuna , 15 de febrero de 2012

Aunque existen diversas herramientas de gestión pública, el que los promotores de la bicicleta tengan armada una propuesta de intervención, le agrega seriedad al movimiento ciclista ante las autoridades gubernamentales.

En la ocasión anterior hablé sobre la oportunidad que los actores sociales promotores de la bici, tienen para generar proyectos en términos de infraestructura e intervención urbana, para generar bici-proyectos, ejemplo de este tipo de proyectos pueden ser carriles exclusivos para la bici, bici-estacionamientos, señalización, entre otros tipos de intervención física -infraestructura- en el espacio público.

La intención principal de la elaboración de un bici-proyecto, podría ser gestionar recursos del Fondo Metropolitano y aunque ya existan ciertos proyectos de diversa índole para promover el uso de la bicicleta -sociales, culturales, de orden legislativo, entre otros-, en esta ocasión profundizaremos en los puntos más importantes a considerar desde un marco de la teoría de las Políticas Públicas.

Como comenté antes, plantear un bici-proyecto requiere una propuesta específica de infraestructura para la bicicleta, siendo esta una de las demandas más comunes de los ciclistas y la falta de ella, un gran obstáculo para que muchos habitantes de las ciudades se transporte en bici. La elaboración del proyecto, o el plan de infraestructura, es una herramienta útil para gestionar su realización ante las autoridades, sea o no exclusivo para bajar recursos del Fondo Metropolitano.

Un bici-proyecto debe tener una característica principal: ser factible. Es decir, que pueda realizarse y contenga en sí, el menor número de obstáculos posibles para su realización. Dentro de los elementos para lograr su factibilidad en cuanto a la acción gubernamental se encuentran: el contexto político, los elementos administrativos para su implementación y el proyecto técnico. A continuación los analizaremos de forma breve.

Contexto político: Un punto crucial al momento de diseñar un bici-proyecto, es entender el horizonte político en el cual se propone la intervención física. Son innumerables los actores que pueden intervenir en el desarrollo de un proyecto en el espacio público, todo depende del sitio y lugar donde se proponga. Por ejemplo, en el caso de carriles exclusivos, los vecinos o negocios por donde pase el ciclo-carril podrán no estar muy conformes con la construcción de dicha vía, por otro lado, podrán existir casos donde estarán muy de acuerdo o en los que la vía simplemente no interfiera con ningún actor. Es importante observar quienes son los grupos o actores que pueden participar a favor o en contra del proyecto planteado.

Desde el diseño del bici-proyecto habría que contemplar posibles obstáculos o palancas políticas, y que así las podamos usar en pro del cumplimiento de los proyectos.

Elementos administrativos: Hay que identificar las dependencias de gobierno más relevantes para implementar el bici-proyecto planteado. Por ejemplo, aunque al hablar de infraestructura podremos pensar en la secretaría o área de Obras Públicas -o cualquier nombre genérico que se le de en cada estado-, en este análisis administrativo, es probable que sea mejor referirse específicamente a la agencia de gobierno que lleva la batuta en este tipo de proyectos. En el caso de la Ciudad de México, el tema de la bicicleta es manejado en mayor medida por la Secretaría de Medio Ambiente, en el caso de la Ciudad de Culiacán la agencia más allegada a este asunto es el Instituto Municipal de Planeación Urbana.

Primero hay que encontrar la dependencia más amigable al tema y lograr un acercamiento del bici-proyecto, generando retroalimentación y a la vez una alianza -formal o informal- para concretar su construcción.

Proyecto técnico: Una pieza clave es el acercamiento a los grupos técnicos y especialistas en el tema, como ITDP o el Centro de Transporte Sustentable, por decir algunos. Esto es casi una obligación para generar bici-proyectos ya que son ellos quienes tienen los mejores elementos para orientar su formulación técnica adecuada.

En este rubro, debo señalar que, al momento de plantear dicha infraestructura en vías o calles, se tendrán que ver las calles utilizadas actualmente por ciclistas como la raíz de los proyectos, es decir, donde ya existe una demanda de estos espacios habrá mayor éxito, puesto que es más eficiente adaptar el tránsito existente a la infraestructura deseada, que generar viajes por vías donde no existe el paso de ciclistas. Esto asegurará el éxito de la infraestructura y a la vez eliminará la percepción de incertidumbre en torno a las políticas dedicadas a que la bicicleta sea usada como medio de transporte.

El diseño de los bici-proyectos podrá tener mayor grado de factibilidad al considerar estos tres elementos, los cuales son un complemento para el diseño de políticas públicas, es decir, además de la planeación de infraestructura, también se requiere un alto grado de gestión gubernamental y socialización con los grupos y actores relevantes. Un bici-proyecto factible se suma como una herramienta para la gestión de la bicicleta como medio de transporte.

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