Por qué no uso la bici… Pretextos

Por Karina Licea , @karicleta , 20 de diciembre de 2012

Ya llevamos años con los “Paseos dominicales muévete en bici” y me encanta el desfile de bicicletas de los miles de chilangos que se reúnen en él para dar una vueltecita… Pero, ¿podría esto suceder a diario?

A continuación enlisto algunos de los pretextos de amigos, colegas, familia, etcétera, y mis respuestas al respecto:

  1. “La ciudad no está lista para eso.” Y si no iniciamos, ¿cuándo lo estará?
  2. “Te avientan el coche.” A pesar de que el uso del automóvil es lo que causa 24 mil muertes anuales en el país según la Conapra, los automovilistas no salen con la intención de matar, ¿o sí? Si uno se cuida, ellos no te buscarán para atropellarte.
  3. Por parte de algunas mujeres: “uso vestido, tacones altos, bolsa, uñas largas…” Solo les faltó decir que traen hasta el molcajete y el perico. Creo que ninguno de los anteriores es razón para evitar la bici, todo ello se puede llevar en ella, o de plano ya se hicieron por sí solas inútiles.
  4. “El 70% del tiempo llueve en la ciudad, no es un clima adecuado.” ¿Me pregunto cómo le hacen en ciudades con climas extremos? Además, es mentira: en los cuatro años que llevo pedaleando esta ciudad, me he mojado 4 veces… Y lo gozo.
  5. “Me da miedo.” Esto simplemente no la entiendo… Al contrario, ¿cómo es que no les da miedo salir en auto? Pueden matar a alguien, ¿eso no les da terror? 24 mil muertes al año. Si no se bajan de su coche, ¿cuándo parará esto?
  6. “Tengo hijos.” Esta respuesta es la única a la que le encuentro algún sentido. Pero en unos años, cuando los usuarios se incrementen, seguro veremos a más niños andando en las calles, incluso ya empieza a suceder. Inscriban a sus hijos en escuelas cercanas. Es un lujo tener todo a la vuelta de la esquina y no al revés.
  7. “Tengo que cargar mi computadora, mis cosas del gimnasio, mi guitarra, el súper…” Etcétera. He estado involucrada hasta en mudanzas realizadas en bici.
  8. “Voy a sudar, fuchi.” El sudor, mis queridos seres humanos, es una realidad. Qué pena que lo escondan.
  9. “Mis recorridos son muy largos.” Tal vez a algunos automovilistas se les aplique esto, pero no a la mitad: el 50% de los viajes en coche, según la Encuesta Origen Destino de INEGI, son menores a 8 km, justo la distancia ideal para pedalear –en promedio representa 30 minutos de viaje-.
  10. “La calle está descuidada o llena de baches.” En vez de construir más vialidades que sólo incrementan y empeoran el problema de movilidad, ejerzamos nuestra ciudadanía y exijamos a nuestras autoridades que hagan más eficientes las ya existentes. Los baches los sufres en tu coche, la bici y hasta caminando.
  11. “No sé andar en bicicleta.” Y yo no sé manejar coche… ¿Aprendemos?
  12. “Es más rápido en metro/coche.” La velocidad promedio en bicicleta es de 16km/h, la del automóvil 14 km/h y la del transporte público 12 km/h. Estas estimaciones son de viajes puerta a puerta, lo que quiere decir que contamos tu tiempo caminando al transporte público y lo que implica el estacionamiento en el caso del automóvil. Las bicicletas no necesitan ninguno de los anteriores, llegan hasta la puerta.
  13. “De noche, ¿cómo me regreso a mi casa?” Como lo haces de día, solo que le pones un foquito o reflejante a tu bici y listo, o ¿cómo es que te regresas de noche en tu coche?

Si bien la bici tal vez no es la panacea, no requiere de tarifas, combustible, licencia, ni registro y sí es la forma más saludable, eficiente, ecológica y democrática que hay para trasladarnos en la ciudad. No hablo de que todos se suban a la bicicleta, porque creo que la promoción de esta debe de ir acompañada de transporte público de calidad, de desarrollo urbano eficiente: compactar las ciudades, promover la actividad económicas sustentable y la educación vial son la clave.

Viene el cambio de paradigma. Me preguntó si los mayas tendrán razón y me parece que sí: con el huracán Sandy, Nueva York se enfrentó de cara al cambio y hoy nos vemos en la necesidad de repensar las ciudades y nuestra forma egoísta y mezquina de vivir. Hay que aprender a compartir y a gozar. Detengámonos un momento y preguntémonos a nosotros mismos: ¿estamos listos para dar el siguiente paso? O seguiremos echando a perder nuestros cuerpos con sedentarismo y acumulación de grasa que los debilita y los vuelve mediocres, inactivos e incipientes.

Para no quedar con un sabor de boca negativo, cierro este texto con dos fotografías, que espero que los inspiren:

Vendedor de canastas de mimbre en El Cairo, Egipto.

Ciclistas y peatones en Ontario, Canadá. Fuente de la imagen: Brouns bycicle blog

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