Javier Hernández

¿Qué les falta a los Planes de Movilidad Urbana?

Por , @jahernandezhe , 13 de octubre de 2011

Ante la pregunta del título de esta colaboración, probablemente la respuesta concreta es: cumplirse; sin embargo vale la pena exponer tres elementos que son fundamentales para que esto suceda.

 

Primero, un Plan de Movilidad debe responder a la demanda de viaje de todos los ciudadanos que habitan y transitan por una ciudad, toamndo en cuenta el momento actual y considerando un “horizonte de largo plazo”, entendido este como “a cumplirse en 20 años”, ya que en el tema de la movilidad incluso el corto plazo puede estar entre los 5 y 10 años. El “horizonte a largo plazo” es la primera situación faltante de los Planes de Movilidad, ya que estos se ponen en función de los gobiernos, 3 o 6 años. Sin embargo, estos nunca se van a resolver en 6 años y menos en 5. Simplemente el desarrollo de un buen Plan puede requerir de dos a tres años de elaboración.

Un aspecto fundamental es el hecho de que el Plan de Movilidad debe retroalimentar y estar fundado en el Plan de Desarrollo Urbano, del que ya hablé en una participación pasada. Los Planes de Movilidad en su gran mayoría no consideran el Plan de Desarrollo Urbano, porque a nivel institucional no existe la costumbre de considerar ese enfoque, el resultado es que el Plan de Movilidad se dirige en un sentido y el Plan de Desarrollo Urbano en otro.

El segundo aspecto que no consideran los planes de Movilidad Urbana es el “enfoque integral”. Algunos se orientan solamente al desarrollo de infraestructura para el automóvil, otros le dan importancia  a ciertos corredores de transporte público y los más desarrollados consideran diversas modalidades, sin embargo no necesariamente con un enfoque de complementariedad -¿cuándo hemos visto que en el Metro de la Ciudad de México se informe sobre la conexión que se puede hacer a estaciones Metrobús?-, de hecho, en algunos casos, lo que producen los planes multimodales incompletos es competencia entre los diversos medios de transporte.

Es necesario considerar la multimodalidad como un concepto de complementariedad para la realización de viajes, y así poder jerarquizar la oferta de servicios, esto significa establecer la columna vertebral de la movilidad y después enlazar todos los demás modos de transporte. Desde mi perspectiva la columna vertebral debe ser la modalidad “a pie”, porque todos caminamos, enseguida la bicicleta, que fácilmente nos permite lograr viajes de hasta 5 kilómetros, posteriormente el transporte público y finalmente el automóvil, que resulta ser el que más contamina y el que más requiere espacio público -para circular y para estacionarse-.

Finalmente, y quizá el aspecto más complicado es el de garantizar el cumplimiento del Plan de Movilidad Urbana. Para esto hay dos componentes, el primero se refiere a contar con los recursos económicos que puedan utilizarse para elaboración de estudios, inversión en infraestructura, supervisión y evaluación; estos recursos pueden etiquetarse desde el ámbito federal, para que se otorguen a raíz del cumplimiento del Plan de Movilidad y así lo garanticen.

El otro componente es la sanción por incumplimiento, lo que implica que el funcionario que no cumpla con el Plan de Movilidad establecido sea sancionado, considerándolo desde la perspectiva de daño patrimonial. En esta evaluación final, las organizaciones de la sociedad civil son fundamentales, en virtud de que serán los vigilantes del avance del Plan de Movilidad.

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