Inés Alveano

Queridos Reyes, quiero más tiempo en el tráfico

Por , @inesalag , 9 de enero de 2013

Apuesto mi herencia a que nadie, absolutamente nadie incluyó una petición como ésta en su cartita a los Reyes Magos.  Sin embargo, a muchos miles de personas se les va a conceder -3, 5, 10, 15 o hasta 25 minutos-.  Tanto a los que se transportan en micros, combis y autobuses, como a los que van en auto privado.

Y es que no está oculto a nuestra vista que muchas de las agencias de autos “hacen su agosto” en estas épocas, dado que gran cantidad de gente utiliza aguinaldos, bonos y facilidades de pago para comprarse un auto. Como un punto de contraste, si seguimos con el crecimiento actual en cantidad de automóviles privados en el país, para 2030 tendremos 70 millones, 50 más que en 2009, año en el que teníamos apenas 20 millones, según información de ITDP México en su documento “Transformando la movilidad urbana en México”. Entonces, esté preparado para que esos nuevos autos se sumen a la selva asfáltica existente, y a que juntos, den como resultado lo que no solo vaticino.

Si convertimos los 3 minutos diarios -quizás sean tan pocos, que ni se sufran o se noten  realmente-, en una cifra anual, eso da como resultado aproximadamente 18 horas (un día sin su noche). Si fuéramos los desafortunados ganadores de 25 minutos perdidos diarios, ya sumarían 152 horas o 6 días con sus noches, en un año.

Entre 1 y 6 días podemos perder este año por estar literalmente estacionados en congestionamientos viales.  Hay cifras que señalan que el capitalino promedio pierde 5 años de su vida en estas circunstancias.  ¡5 años!  Si sumamos que las ciudades han crecido 7 veces más -en extensión- que la población, según comentó Adriana Lobo, directora de CTS-Embarq, en el Congreso de Transporte Sustentable 2012, y que el diseño de la movilidad está centrado en el automóvil -lo que nunca es suficiente para cubrir la demanda y anticipar el futuro, dado que hacer más avenidas para resolver el problema del tráfico es como intentar atender la obesidad haciendo mas hoyos al cinturón-, lo que logramos es una ciudad inhóspita, hostil y con pésimas alternativas eficientes de movilidad.  Paradójicamente, cuando los automóviles pueden alcanzar mayor velocidad en la historia, dentro de la ciudad avanzan mucho más lento.

Y tan sólo recientemente se está volteando la mirada -tanto gobierno, como sociedad-, a nuevos modos de transportarse, y a estilos de vida que no giren en torno al automóvil.  A promover ciudades amables, centradas en la persona y dando prioridad a los espacios de “estar”, en lugar de derrochar recursos en los lugares de “pasar”.  A invertir en transporte sustentable -como el Metrobús en el DF, el Macrobús en Guadalajara y el primero de su tipo, en León- que optimice el espacio para mejorar la movilidad de una mayoría -que como ya sabemos, no se mueve en auto privado-.

Retomo aquí la metáfora de las ranas y el agua.  Si metemos a una en agua fría, y poco a poco la calentamos, ella morirá hervida -porque no sentirá el cambio de temperatura-.  Sin embargo, si a otra la metemos en agua hirviendo, de inmediato saltará.  3 minutos anualmente, pueden no ser mucho, pero si sumamos 3 cada año, al cabo de 15 años ya serán 45 en cada viaje -si las condiciones no empeoran drásticamente, como suelen hacerlo-.  Si usted no está dispuesto a invertir 45 minutos más diarios en el tráfico, no permita que suceda paulatinamente -o créame, se irá acostumbrando-.

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