Oscar Montiel

Reconciliarse con el auto

Por , @tlacoyodefrijol , 20 de septiembre de 2012

Hace algunos días en lo que fuese algo así como un intercambio de cartas, me pasaron un texto llamado “Monólogo del peatón”, de Julio Cortázar. Sin importar el gusto o disgusto por el autor, uno debe de aceptar que el hombre tenía un algo especial con la ciudad. En sus novelas, la ciudad no sólo sirve como escenario para los personajes y las situaciones, sino que muchas veces se mezcla con ellos y entonces sus puentes, sus parques y plazas son parte de los personajes.

En el texto, Cortázar habla un poquito sobre lo difícil de ser peatón y cómo existe un conflicto entre él y los autos para estar en la ciudad. A colación del texto, la persona con la que tuve el intercambio de mensajes, me preguntó si yo algún día me reconciliaría con los automóviles. La idea me dejó pensando mucho y esto es algo así como una respuesta pública a esa pregunta. Y es que reconciliarse implica que ha habido una pelea, un choque -vaya ironía- entre dos o más sujetos o ideas.

La cosa es que no estoy peleado. Si fuera una pelea, yo habría perdido desde el primer round, cuando a los nueve años me atropellaron en el estacionamiento de la escuela -cosa que no fue grave, pero la palabra es pesada y sí, pasó-. Y si ahora siguiera peleado, definitivamente perdería por knockout al enfrentarme físicamente con un auto, un camión o una motocicleta. Soy salvaje, pero no tan estúpido.

Tampoco estoy peleado con quienes los manejan. Eso sería pensar que los “cochistas” son como extraterrestres, ajenos a mi y aunque pueda molestarme el inherente sentimiento de superioridad que muchos tienen al subir a un auto, eso es diferente. Y que muchos de los cochistas de la ciudad, por lo menos de los que hay en la que vivo, desconozcan las leyes o la humanidad de todo aquel fuera de su coche, no es una pelea, me parece más bien necedad.

Cuando uno va caminando o en bici, a una velocidad que no necesita ni tacómetro ni velocímetro, los que van manejando reclaman cualquier centímetro que les falte para avanzar. Pareciera que  esos “estorbos peatonales” de los que ellos se quejan, son los responsables de que ellos estén ahí, en su cochecito, lejanos del mundo. No se dan cuenta de que ellos mismos son la causa de su problema y de cualquier forma, no dejan de usar el auto.

Por eso no es pelea, sino cuestionamiento: ¿por qué las cosas se debe quedar como están? Es una crítica a esa preferencia definida informalmente por qué tan eléctrica es la forma de elevar tus vidrios polarizados o qué tan turbocargado y poco rendidor es tu motor. Es cuestionar que en las ciudades haya obras donde solo circulan coches: ejes viales, autopistas urbanas y segundos pisos, y que a la vez se argumente que eso implica mayor calidad de vida, mientras los que van apretados en autobús están detenidos por la congestión que esos del motor turbocargado generan.

Yo camino y pedaleo por convicción. Es una decisión, pero no de salvar el mundo, porque eso no lo hace una persona. Tampoco de ser mejor que alguien. Es algo que hago simplemente porque lo disfruto, porque no lo sufro, porque la ciudad no se debe de sufrir. Si más de la mitad de la población de este país vive en ciudades, ya deberíamos de empezar a poder disfrutarlas. A exigir que eso sea posible.

Y como el mejor homenaje a un autor es leerlo, dejo a continuación el texto de Cortázar, donde  responde a la misma pregunta sobre reconciliarse con los autos. Aquel que esté interesado en leer el Monólogo, debe abrir una nueva ventana y buscar el texto, o abrir su copia de “Papeles inesperados”, ya que el siguiente párrafo es solo una cita del cierre:

“¿Me reconciliaré alguna vez con los autos? Tal vez, pero para ello tendrían que ser muy diferentes de lo que son, y cuando hablo de autos hablo sobre todo de sus dueños y conductores… Ya sé que es mucho pedir, y que casi siempre el que se compra un auto no lo hace para acercarse sino para separarse, para reinar como un pequeño déspota dentro de su triste escarabajo reluciente. De manera que hasta nueva orden sigo andando a pie o tomando el metro; siento la brisa en la cara y el suelo bajo mis zapatos, me rozo con la gente y cuando puedo hablo con ella. Retrógrado, sin duda, pero mucho más feliz.”

Foto: "Caminar", por Oscar Montiel.

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  • Hiram Sosa

    Primero que nada, un gusto saludatre después de mucho tiempo.

    Me gusta tu artículo, pero siento que vas un poquito lejos. Yo me considero un usuario mixto (auto y bici, aunque últimamente auto ya casi no), por lo que trato de mantener un punto de vista equilibrado. Ciertamente cuando era usuario de auto me desesperaban los retrasos (ya que, en bici o auto o a pie o en metro, siempre voy tarde :P) y es cierto que tiendes a molestarte y a ser incomprensivo con los demás (incluyendo a otros autos), pero creo que caricaturizas ciertas posiciones en el afán de establecer un contraste entre los usuarios de bici o a pie, y los de auto:

    1. No creo que todos lo usuarios de auto piensen de la amnera en que los retratas: “qué tan turbocargado y poco rendidor es mi motor”. Además de que los motores turbocargados son más eficientes por lo regular, porque tienen entrada extra de aire que mejora la combustión.

    2. No creo que, ni los usuarios de coche, ni los de bici, ni nadie, sean “el problema”. Al final la bici no es un medio de transporte mejor ni peor que el coche (eso es algo que depende del contexto), mucho menos en términos morales. Usar bici o coche o irse a pie o usar el metro es un tema de cómo percibo los incentivos de mi contexto urbano, fiscal, social, etc. Me parece bien que promuevas un cambio en la percepción de la gente sobre el uso de otros medios de transporte (por ejemplo, está muy bien que busques cambiar la percepción de “estatus” que mucha gente tiene sobre el uso de auto), pero, el problema de que la gente use auto tiene más que ver con qué comodidad y rapidez, más que con cualquier otra cosa. La gente cambiará cuando le sea más cómodo hacer las cosas de forma diferente, y eso es el 80% de la solución que, como ya sabemos, tiene que ver con adaptar el espacio urbano, mejorar el transporte público y, sobre todo, desde mi punto de vista, ¡con el tamaño de este monstruo de ciudad!

    Mi punto es que esto no es un tema de “conciencia”. Es un tema de comodidad y practicidad y de costo/beneficio, como tantos otros en esta vida. Pienso que los que usamos bici lo hacemos, en su mayoría, porque es más práctico y conveniente en un contexto determinado. (Yo, por ejemplo, no uso la bici para ir a Perisur porque simplemente me parece absurdo en términos de tiempo o desgaste físico).

    ¡Felicidades por tu artículo!

    • http://twitter.com/tlacoyodefrijol Tlacoyo

      Pero creo que fue justamente eso lo que dije. Describí mi razón para usarla. Y dije que no estoy peleado y dije sentimiento de superioridad que muchos tienen. Creo que justo lo que trataba de explicar era que es una decisión y que usar el coche es solamente una necedad, cuando moverse en él es tan incómodo, tardado y desesperante.

      Igual, gracias por el comentario!

  • http://pulse.yahoo.com/_Y6N3WDO52M4C6OE6T5NWFXUBFQ Israel HB

    Dada la temática de tu texto, te invito a participar en el evento Movilidad Urbana de FB http://www.facebook.com/events/453242268048513/ Saludos y gracias por compartir tu texto, que si no te importa, me gustaría republicarlo en el evento. buen día!

    • http://twitter.com/tlacoyodefrijol Tlacoyo

      Adelante! Será un gusto.

  • http://twitter.com/TachitoTec TachitoTec

    Dado el contexto de un espacio limitado (el valle de México), bastante plano, con poco oxígeno (altitud) trayectos menores a 5km en su mayoría, etc, etc escoger como transporte individual prioritario el auto de combustión, no solo es peor sino simplemente aberrante. El aire es un asco, dejemos de lado el ruido (que?), el espacio no alcanzará NUNCA ni con 6° piso en el peri puesto que la masa automotriz se duplica cada 10 años….y que nos proponen como solución? …cohecitos electricos…ay ternuras…Olvídenlo necios, el coche ya es un dinosaurio.

  • Leticia Maldonado

    Puedo o no estar con tu postura. Lo más valioso es que te atreves a compartirla y dialogar al respecto.
    Me encantó la fotografía.
    Me hace reflexionar y buscar opciones dentro de esta ciudad para poder transportarme y comportarme!