La ciudad sobre el lago

Luis Zambrano

Represión en la Glorieta de las Quinceañeras: los días posteriores

Por , @ZambranoAxolote , 8 de agosto de 2012

Sin disminuir la barbarie que realizaron sobre mi persona, me duele más La Glorieta. Esa Glorieta de todos los contrerenses. Una glorieta con más de 80 cipreses, a la cual iban a tomarse las fotos los novios en sus bodas y las quinceañeras, de ahí el nombre.- Fragmento de la crónica de la madrugada en que fuimos golpeados por granaderos, al defender la Glorieta de las Quinceañeras en la Delegación Magdalena Contreras, DF, México.

El problema de la Glorieta de las Quinceañeras comenzó varios meses atrás, cuando Gerardo Merla -que trabaja en la asociación COPRI-OHL, constructoras a cargo de la Supervía- se acercó con los investigadores que nos posicionamos públicamente en contra de esas obras. A la reunión asistió gente de SIGEA -compañía de Gabriel Quadri de la Torre, que realizó las Manifestaciones de Impacto Ambiental correspondientes-.

La reunión no convenció a nadie. Para comenzar, presentaron un mapa con las calles de Las Águilas en lugares equivocados. Ahí, pregunté sobre la Glorieta de las Quinceañeras. Les externé mi preocupación por la misma, indicando la importancia cultural, urbana y ecológica de esta y exponiendo que por ello era fundamental que se preservara. Me dijeron que no se iba a tocar, pues no estaba en el título de concesión.

Pero en junio del año pasado, cuando recortaron las banquetas de Luis Cabrera, misma avenida en la que se encuentra la Glorieta de las Quinceañeras -los recortes los hicieron dos veces, con una diferencia de un mes-, descubrimos que la razón del doble recorte fue para dejar espacio a las nuevas columnas: las del segundo piso de Luis Cabrera, el cual está planeado desde hace más de un año y lo que se evidenció hace seis meses a raíz de las columnas y ballenas que salen de periférico y apuntan a Luis Cabrera.

Las constructoras de la Supervía mintieron a los académicos, no habían mencionado tal parte de la obra en la reunión, e invirtieron alrededor de 50 o 60 millones de pesos en hacer estas ballenas, cuando ni siquiera tenían permiso para hacerlo.

Su estrategia fue la de pedir perdón antes que pedir permiso. Este permiso finalmente les llegó hace un mes por el GDF, bajo el argumento de “ya se gastó demasiado y pues hay que terminarla”. Así se formalizó el segundo piso de Luis Cabrera, sellando el destino de la Glorieta de las Quinceañeras. Se extendió el título de concesión, aún cuando la Supervía actualmente está en litigio y tiene recomendaciones incumplidas de la Comisión de Derechos Humanos del DF.

Así como Copri y OHL, el Jefe de Gobierno recurre a esta máxima de pedir perdón antes que pedir permiso: hace un par de semanas en conferencia, de prensa, cuando estaba presentando el RTP de la Supervía, instruyó públicamente a su director para que la obra se termine antes de que se resuelva el amparo.

Los vecinos veíamos venir pronto la destrucción de la avenida Luis Cabrera y junto con ella, la de la Glorieta de las Quinceañeras. Comenzamos a generar actividades pacíficas y apartidistas para defender algunos de los pocos árboles urbanos que nos quedan en el barrio. Hicimos varios picnics, algunos de ellos al mismo tiempo que los organizados por Taller 13 con el Picnic en el Río. Todo ello para hacer conciencia de la importancia que tiene un área verde, por pequeña que sea, para la calidad de vida del ciudadano.

¿Por qué la Glorieta de las Quinceañeras es importante? La glorieta es pequeña y contiene unos 80 cipreses. Es el último espacio verde de la zona baja de la Delegación Magdalena Contreras. Para encontrar otra área arbolada, los vecinos tienen que subir más alto, pues aún con Los Dinamos justo arriba, es como si la urbanización corriera más veloz que los autos. Es por ello que La Glorieta es un oasis en medio de un paisaje urbano cada día más desagradable, donde los segundos pisos invaden la mirada hasta el cielo. Así que las quinceañeras y las novias buscan el único lugar decente para tomarse una foto en su día importante.

El sábado 28 de julio del 2012 se hizo el festejo del plantón contra la Supervía, que cumple dos años en la colonia La Malinche. Tuve la oportunidad de asistir como orador. Este es un plantón que demuestra que existe una nueva sociedad. Una sociedad que no busca importunar a los vecinos cerrando calles, que no se vende a líderes políticos ni partidos. Una sociedad que lo único que busca es mejorar su calidad de vida, sin importar si eres de Santa Fe, la Condesa o la Malinche.

Una sociedad que pacíficamente protesta contra las acciones del gobierno que han demostrado ser ilegales, que violan los derechos humanos y que académicos de diferentes universidades indican que no van a solucionar el problema de la movilidad en ninguno de sus planteamientos, pero que sí van a afectar la ecología de la ciudad y hacer peores las vidas cotidianas de quienes viven cerca de ellas.

Terminó el evento a las 2 de la tarde. Me fui a mi casa a pasar el día con mi familia. En la noche, estaba a punto de irme a dormir cuando recibimos la llamada de los vecinos que venían muchos granaderos. Salimos mi esposa -profesionista y líder en las organizaciones de sociedad civil- y yo, a defender pacíficamente la glorieta. Sólo pudimos llegar unos cuantos y fuimos reprimidos con granaderos que tenían equipo para enfrentar manifestaciones de miles de personas. La historia completa de esa represión la pueden ver en ecosistemasurbanos.blogspot.com

Luis Zambrano, de pantalón café, en medio de la foto, acompañado de otros vecinos de la delegación, rodeados de granaderos la madrugada del 29 de julio de 2012.

Los días siguientes han sido un contraste de desazón, tristeza, apoyo solidario de los seres queridos y hostigamiento policial.

El domingo 29 decidimos hacer una pequeña manifestación en la banqueta, rodeando la glorieta. Los camiones de granaderos seguían ahí –y aún hoy siguen ahí- amenazantes. Ese día mostré a los medios los golpes recibidos, de los cuales salieron imágenes en varios periódicos y canales de televisión. Decidimos hacer esta vuelta a la glorieta cada domingo para evidenciar la destrucción a la que está siendo sujeta.

El lunes había 3 granaderos sentados en la escalera de la puerta de mi casa y dos policías que no se identificaron afuera de la puerta de automóviles, más tres camiones de granaderos a media cuadra. Les tomé fotos para evidenciar el acoso. A lo cual se burlaron de mi. Cuando les contesté que iban a salir en los medios sociales, se acercó un policía de tránsito reclamándome que cualquier cosa se los tenía que decir a la cara, en otras palabras, me hostigan y esperan que yo me someta al acoso del aparato policial sin molestarlos.

Ese mismo lunes, los vecinos comenzaron a comprobar que el tráfico de Luis Cabrera es y será una pesadilla. Algunos todavía creen que será temporal. No saben que la reducción de carriles es permanente puesto que en algún lado tienen que ir la columnas que soportarán las ballenas.

El martes aumentaron todavía más los apoyos solidarios de mis colegas y estudiantes universitarios. En respuesta rápida, miembros de la Facultad de Ciencias de la UNAM promovieron una carta de apoyo repudiando los hechos de la madrugada del domingo, que salió publicada en La Jornada. Hubo muchísimas entrevistas que me permitieron hablar de los hechos. Al mismo tiempo, mi esposa comenzó a recibir apoyos de las diferentes organizaciones de la sociedad civil que vieron escandalizadas lo que nos había sucedido. Publicaron un pronunciamiento con más de 50 organizaciones y 150 personas, entre ellas, personalidades y profesores que nos conocen bien.

En esos días el acoso se intensificó, ya no sólo con granaderos en la puerta de la casa y la oficina, también con las declaraciones. El Sr. Ebrard, Jefe de Gobierno, el Ing. Fernando Aboitiz, secretario de Obras del GDF y el Sr. Hernández Llamas -aquel que declaró presidente a Peña Nieto en la reunión de la CONAGO-, salieron también a los medios a decir que nada había pasado, que incluso tenían un notario para atestiguarlo.

Este notario nunca se identificó en el desalojo y, al mismo tiempo, los granaderos no dejaron pasar a los visitadores de la Comisión de Derechos Humanos del DF. Tampoco hemos sabido nada sobre los videos de la cámara de seguridad que se encuentra en la glorieta. El GDF le pide a la sociedad que le crean a un notario contratado por ellos, sin presentar pruebas y sin contar con observadores independientes.

Miércoles, jueves y viernes fueron muy parecidos a los días anteriores. Por un lado, los apoyos se multiplicaron y por otro los granaderos continúan frente a mi casa. Los camiones se movieron a 3 cuadras. Existen muchos policías vestidos de civil con cámaras que están monitoreando nuestros movimientos. La última fue el día sábado 4 de agosto, en donde dos policías me tomaron fotos cuando iba llegando a mi casa.

En la represión perdí mi celular, que evidentemente se quedaron los policías. Así lo constaté por medio de la tecnología de Apple y Google. No me lo quisieron regresar. Con el hostigamiento que estamos recibiendo mi familia y los vecinos, aunque bloqueé el celular a distancia, me da miedo que puedan tener acceso a mis datos personales.

Ojalá y sea la paranoia posterior a un evento traumático como el que hemos sufrido en esta semana, pero no quisiera que me pasara nada a mi y a mi familia por protestar pacíficamente y argumentar científicamente en contra de proyectos que no van a beneficiar más que a las compañías Copri, OHL, Sigea y Riobóo. Todos los demás seremos perjudicados a corto plazo -con más tráfico-, a mediano -con inundaciones- y a largo plazo -con falta de agua-.

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  • mindthegap

    Texto que pone a pensar muchas cosas.

    Quiero añadir, sin embargo, que el Secretario de Obras no es ingeniero, es licenciado en administración de empresas.

  • Gerardo Merla

    Estimado Luis:

    Quiero, aunque un poco tarde, compartir estas
    reflexiones contigo y con quienes te leen, toda vez que en tu artículo llamado
    “Represión en la Glorieta de las Quinceañeras: los días posteriores”, del 8 de
    agosto pasado me mencionaste, lamentablemente no es una alusión favorable, por
    lo que me veo en la necesidad de pedir la palabra -como dirían los
    parlamentarios- “para alusiones personales”.

    Aclaro y subrayo que lo hago a título personal.

    También deseo enfatizar que no es mi ánimo polarizar
    y mucho menos entrar en una polémica sin fin. Simplemente quiero ofrecer, a ti
    y a quienes lean estas líneas, mi parte de verdad sobre lo que ha venido
    ocurriendo, desde hace dos años, en la discusión acerca de la Supervía Poniente.

    En primera instancia debo señalar que de mi parte,
    siempre ha habido disposición al diálogo y a la colaboración. Quiero pensar que
    seguramente en gran medida fue por eso que efectivamente coincidimos hace más
    de un año (no recuerdo la fecha precisa), en una reunión a la que asistí a
    titulo personal. Fui a platicarle a un amigo, y a amigos de mi amigo, entre los
    cuales estabas tú, el proyecto en el que trabajo desde hace más de dos años.
    Por la naturaleza de los asistentes (expertos en diversas materias), pedí a
    quienes hicieron la Manifestación de Impacto Ambiental de la “Supervía” que me
    acompañaran con el ánimo de estar en mejores condiciones para responder
    cualquier pregunta que los asistentes quisieran formular.

    Me parece que fue una reunión cordial y amable en
    la que se externaron diferentes puntos de vista, siempre de manera respetuosa.
    Al despedirnos acordamos que ustedes reunirían y me enviarían elementos
    objetivos que demostraran sus objeciones al proyecto, lo cual no ocurrió, al
    menos formalmente. Tu posición ha quedado en el plano de búsqueda de impacto dentro
    de una batalla mediática y no has ofrecido estudios firmes que respalden tus
    afirmaciones.

    Hablando
    específicamente de esa reunión, es importante para mí aclarar que siempre me dirigí con la verdad a ti y a
    quienes nos acompañaron. El proyecto que existía es el que se les
    explicó cuando nos reunimos, no había en ese momento ningún proyecto que
    contemplara una vialidad elevada sobre Luis Cabrera, de tal manera que nunca
    hubo alguna “mentira de los constructores”.

    La
    modificación que se hizo al proyecto original surgió, con posterioridad a la
    reunión, como consecuencia de dos elementos que no existían cuando nos
    reunimos:

    a.
    El GDF no había otorgado la concesión de la Autopista Urbana Sur.

    b. En consecuencia, tampoco había la inquietud creciente de tus vecinos, (y
    supongo que tuya también), en el sentido de que la “Supervía”, y posteriormente
    la Autopista Urbana Sur, aumentarían de forma importante el número de vehículos
    que circularían por Luis Cabrera, teniendo ahora salidas hacia su calle en sus
    extremos, desde dos nuevas nuevas vías.

    Tomando en
    cuenta estos dos factores fue que el GDF decidió modificar la concesión para
    ampliar el puente de Magnolia, haciéndolo una vialidad elevada que asegure que
    los vehículos de largo recorrido no compliquen la circulación sobre Luis
    Cabrera, conectando directamente el “segundo piso de periférico” con el túnel
    de la “supervía”. Esto es verificable en toda la documentación que el GDF ha
    emitido explicando la modificación.

    Esos son los
    hechos, mientras que lo que ofreces en tu texto es tu interpretación de una
    serie de eventos que contiene tu visión política de un proyecto de ciudad, lo
    cual por supuesto que es válido, pero no necesariamente es la realidad.

    Lamentablemente, como no aclaras que es tu posición/interpretación
    de vecino que se siente afectado por la obra, mucha gente puede confundirse y
    suponer que estás hablando en tu carácter de académico, que tras haber
    realizado investigaciones hechas con el rigor del método científico, nos
    comparte las conclusiones de las mismas. Esto genera confusión, desvirtúa el
    intercambio de ideas y argumentos, polariza y confronta.

    Respeto profundamente tu carácter académico y de
    investigador, sin embargo considero que esta forma de comunicar tus ideas, en
    vez de construir, nos aparta como sociedad.

    Para explicar mejor lo anterior, cito algunos
    ejemplos con evidencias objetivas, que espero sirvan para precisar mi dicho y
    para que también quienes te siguen tengan mayores elementos de opinión:

    1.
    La Glorieta de las
    Quinceañeras no desaparecerá. En ninguno de los dos proyectos, ni en el original
    ni en el modificado ahora, desaparece la “Glorieta de las Quinceañeras”. De
    hecho, en el proyecto modificado, el área verde aumentará en superficie y se le
    mejorarán diversos aspectos, como es el caso de la iluminación. Esto lo puedes
    verificar en la información que el GDF ha puesto a disposición de la gente y en
    los volantes que ha repartido entre quienes viven y/o visitan el lugar.

    Has preferido decir que la glorieta desaparecerá.

    2.
    La Supervía no
    afectará la recarga de los mantos acuíferos. No lo digo yo, lo afirman Enrique Santoyo, Federico
    Moser y José Segovía personajes de gran trayectoria y alto reconocimiento, que
    puedes corroborar fácilmente en el ámibito académico, y quienes cuentan también
    con información validada de geología y subsuelo de esta ciudad. Puedes conocer
    lo anterior leyendo el artículo denominado: “La Supervía Poniente y el
    Acuifero” publicado en la Revista de Ingeniería y en la revista Consultoría,
    disponibles en el acervo de la UNAM o que puedo poner a tu disposición. De
    hecho hace meses te dejé un ejemplar del artículo en el Instituto de Biología,
    pero veo que no te lo entregaron.

    Has preferido decir que la “Supervía” dejará sin
    agua la ciudad.

    3.
    ¿La Supervía acabará
    con los suelos de conservación de la ciudad? Todo el trazo de la “Supervía” se encuentra dentro
    de los límites del suelo urbano, de acuerdo con los Planes Delegacionales de
    Desarrollo Urbano vigentes para las Delegaciones Álvaro Obregón y Magdalena
    Contreras.

    Cruza dos áreas con valor ambiental: Tarango y La
    Loma, y para ambas zonas el GDF, previendo posibles “tentaciones” de
    constructores inmobiliarios, decretó a la primera “Área de Valor Ambiental” y a
    la segunda “Área Natural Protegida”. En el caso de Tarango, la “Supervía”
    atraviesa en superficie un primer tramo el lomerío, para posteriormente cruzar
    la Barranca de Tarango, con un puente,
    construido con una técnica de “doble voladizo” (es decir, con sólo dos apoyos y
    dos estribos), con lo cual se minimizan las afectaciones a la cañada que atraviesa.
    La superficie que ocupan estas obras representa menos del 5% del Área de Valor
    Ambiental. En el caso de La
    Loma, la vialidad pasa por debajo, en un túnel de 647 mts de longitud, hecho
    precisamente para no afectar esta zona. Puedes ver el plano con el trazo
    montado, para constatar lo anterior, así como los decretos publicados en la
    Gaceta Oficial del Distrito Federal, de fechas 22 de julio de 2009 y 20 de
    abril de 2010 respectivamente. La información es pública, puedes consultarla o
    puedo proporcionártela, si así lo quisieras.

    Has preferido decir que la “Supervía” acabará con
    los suelos de conservación de la ciudad.

    4.
    Los niveles de
    contaminación bajarán. Por sus características geográficas, el sur de la ciudad es una de las
    zonas más afectadas por la contaminación. La Supervía reducirá en 70 mil
    toneladas al año la emisión de bióxido de carbono proveniente de los motores de
    los automóviles. Tampoco lo digo yo, lo dice el postulante a Doctor de la Universidad
    Autónoma Metropolitana, Adolfo Hernández Moreno, quien aplicó el modelo MobileMex6,
    desarrollado por la Agencia de Protección del Ambiente del gobierno de Estados
    Unidos, empleando datos específicos para México. Es un modelo que se ha
    utilizado en múltiples estudios y es ampliamente aceptado en la comunidad
    científica.

    Por citar un ejemplo, y para tener una idea del
    impacto del proyecto, de acuerdo con el cálculo realizado con este mismo modelo,
    la reducción en la emisión de contaminantes como consecuencia de la puesta en
    operación de la línea 1 del Metrobús, la que corre por Insurgentes, equivale a
    la mitad de la que se logrará gracias a la “Supervía”. Puedes verificar esto en su estudio “MODELACIÓN
    DE EMISIONES CONTAMINANTES VEHICULARES” de junio de 2010, que forma parte de la
    información complementaria entregada a la Secretaría del Medio Ambiente. Pero
    más allá de lo científico, es un asunto de lógica, pues la Supervía es una ruta
    rápida, MÁS CORTA, y por ende los coches circularán menos tiempo, y contaminarán
    menos. Los autos que circularán por la Supervía dejarán de hacerlo por las
    vialidades existentes, que son vialidades secundarias y no tienen la capacidad
    para atender esos flujos vehiculares.

    Has preferido decir que la “Supervía” propiciará
    más contaminación, mezclando (o confundiendo) la etapa de obra con la de operación
    del proyecto.

    5.
    La Supervía
    sembrará 112,225 árboles nuevos en áreas naturales y vialidades, lo que dará una
    proporción de alrededor de 12 árboles nuevos por cada uno retirado. Cabe
    mencionar que se afectaron cerca de 8,500 árboles, cantidad que representa una
    tercera parte de los árboles que se tenía originalmente autorizado derribar (26,000),
    gracias a mejoras en procedimientos constructivos y en el diseño del proyecto
    original. Es importante destacar también que casi el 30% de los árboles
    derribados (2,500) fueron eucaliptos, con lo que ello significa en términos
    ambientales; y es oportuno comentar que a la fecha se han plantado 27,764
    árboles; que se espera concluir la temporada de lluvias de 2012 con otros 25,486
    sembrados, para terminar en 2013 con la siembra de los 59,000 árboles restantes
    para completar la meta total de 112,225 árboles plantados. Adicionalmente, el
    año pasado sembramos 10,000 árboles en 16 hectáreas de suelo de conservación en
    Santa Rosa Xochiac, como compensación ordenada por la SEMARNAT. Esto lo puedes
    verificar en el portal de internet de la Secretaría del Medio Ambiente del GDF.

    Has preferido decir que la “Supervía” hace una tala
    indiscriminada de árboles.

    6.
    La “Supervía” tendrá
    servicio de transporte público. La Supervía es una alternativa vial de interconexión
    hacia distintos puntos de la Ciudad de México que distribuye la carga actual, la
    cual crece de manera natural por muchos factores –entre ellos el aumento de la
    población y las mejoras en las condiciones económicas personales o familiares que
    facilitan el acceso a automóviles nuevos o usados. En este contexto, la “Supervía” no sólo NO estimula el uso de vehículos privados (pues
    cobrará peaje), sino que añade un componente social muy importante: incorpora un
    servicio de transporte público directo, que beneficiará diariamente a un
    estimado de 30,000 personas que pagarán su tarifa normal a RTP, a pesar de que
    circularán por una autopista urbana de paga. No lo digo yo, lo comentó el premio
    Nobel de Química Mario Molina en entrevista con Eloy Rodríguez Alfonsín y el
    Quim. Luis Manuel Guerra Garduño, en la revista “Ganar Ganar”, el 20 de febrero
    del 2011, que puedes conseguir fácilmente, o que puedo hacerte llegar si lo
    deseas. De igual forma, puedes encontrar lo relativo al servicio de transporte
    público en el portal del internet de RTP.

    Has preferido
    ignorar el servicio de transporte público y decir que la “Supervía” incentiva
    el uso de vehículos privados.

    7.
    La
    “Supervía” es un proyecto seguro, desarrollado y construido con las
    mejores tecnologías y criterios de diseño. Esto pueden corroborarlo nuestros compañeros y
    amigos del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de
    México, quienes han estado revisando y dando su visto bueno a los proyectos de
    puentes y túneles.

    Has preferido sembrar dudas sobre la seguridad de
    la obra.

    8.
    La
    “Supervía” es un proyecto ampliamente compensado en términos
    ambientales. Además de la siembra de 112,225 árboles, la “Supervía” está aportando 50
    millones de pesos al Fondo Ambiental Público del Distrito Federal, cantidad sin
    precedentes en la historia de los proyectos de esta ciudad, los cuales se
    utilizarán para acciones ambientales determinadas por el Gobierno del Distrito
    Federal, además de que elaboró siete Programas de Seguimiento Ambiental para
    las diferentes zonas y etapas del proyecto. Esta cantidad se incrementará en
    8.5 millones de pesos, como compensación adicional por la ampliación al título
    de concesión recién autorizada. Puedes validar esto en el resolutivo de la Manifestación
    de Impacto Ambiental emitido por la Secretaria del Medio Ambiente del GDF.

    Has preferido
    ignorar estas compensaciones, o lo has mencionado únicamente en términos
    negativos.

    Desde mi
    perspectiva todo esto contribuye a que nuestra sociedad pierda la oportunidad de
    obtener enseñanzas muy valiosas de un proyecto en el que están aplicándose
    técnicas y metodologías de muy alta especialización, de las mejores del mundo, y
    que por su grado de complejidad y su énfasis en la protección del ambiente se
    ubica como una de las obras más importantes de América Latina. Sin duda la
    “Supervía” es la obra pública más observada y vigilada que ha habido en la
    Ciudad y podríamos aprovecharla para enriquecer el conocimiento y el debate.

    En mi opinión hay preguntas que podríamos hacernos
    y que has dejado de lado:

    ·
    ¿Cómo vivir la utilidad pública cuándo me siento personalmente
    perjudicado?
    · ¿Cómo se han sentido quienes están a favor
    de la Supervía respecto a la actuación de la CDHDF? Hay 70 mil personas que
    enviaron firmas a la CDHDF a favor de la “Supervía”, sin que se les haya
    tomando en consideración. ¿Es suficiente no ser “quejoso” para que la CDHDF
    considere que no hay derechos humanos
    que defender, proteger o, al menos, tomar en cuenta?
    · ¿El hecho de que algunos representantes de organizaciones civiles y
    autoridades hayan acudido a las oficinas de la Secretaría del Medio Ambiente
    del GDF a consultar la Manifestación de Impacto Ambiental, antes de su
    autorización quiere decir que no hubo consulta pública? ¿Entonces cómo se le
    llama a que CVRP publique en un diario de circulación nacional que existe el
    estudio de impacto ambiental, invite a que lo consulte quien lo quiera durante 18
    días en las oficinas de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno del Distrito
    Federal, que así lo hagan 15 personas e instituciones, y que se nos pida
    información adicional para finalmente la Secretaría resuelva? La información de
    la consulta es pública, puede verse en cualquier momento en internet y en las
    oficinas de la Secretaría del Medio Ambiente.

    ·
    ¿Cómo conviene que funcione la participación ciudadana en grandes
    proyectos de infraestructura y servicios? ¿Hasta dónde conviene que lleguen sus
    atribuciones? ¿Deben ser vinculantes las opiniones de los ciudadanos? Difícil, sobretodo
    cuando las opiones de los ciudadanos no son coincidentes.

    No pretendo, ni remotamente, subestimar lo que
    puedan estar sintiendo quienes viven en Luis Cabrera, o en La Malinche y se
    oponen al proyecto, pero también hay miles de trabajadores que desean conservar
    su empleo, y se han sentido amenazados, por el simple hecho de estar ganándose
    el pan para sus familias en un proyecto que no te gusta…

    Lo anterior sin mencionar las decenas de miles de
    ciudadanos que sí quieren el proyecto y lo consideran bueno para la ciudad.

    ¿Te has puesto a pensar cuánto tiempo y recursos hemos gastado, ustedes y
    nosotros, en confrontarnos? ¿No habría sido mejor invertir ese tiempo y esos recursos
    en más compensaciones sociales y/o ambientales? ¿Por qué tenemos que resolver
    así las diferencias?

    Qué valioso habría sido que hubieran aceptado la
    invitación a elaborar los programas de manejo de las zonas de valor ambiental,
    para que se hubieran asegurado de que estamos haciendo bien las cosas, como está
    ocurriendo. Qué valioso sería que te sumaras al GDF en la defensa del Decreto
    de Área de Valor Ambiental de Tarango, donde sí hay amenazas a la ecología.

    Agradezco Luis el tiempo que hayas dedicado a leer
    estas líneas y espero sinceramente que todo esto llegue a buen fin. Confío en
    que el tiempo pondrá las cosas en su lugar y te reitero mi ánimo personal de
    encontrar la manera de que trabajemos en nuestras coincidencias, no en las
    diferencias.

    Sólo una reflexión
    personal más: que irónica, o generosa, es la vida al ofrecernos amigos comunes.
    Sin duda es un factor que me ayuda a entender que eres una persona valiosa y
    que lamento que en este momento estemos en posiciones encontradas.

    Por último, te
    ofrezco hacer las gestiones conducentes para que a la brevedad puedas también
    encontrar la información que menciono en estas líneas en la página de la
    “Supervía” http://www.supervia.mx y/o en la del GDF http://www.obrasenmiciudad.df.gob.mx

    Con respeto y
    reconocimiento,

    Gerardo Merla

  • Luis Zambrano

    Gerado:

    Tienes
    razón, soy vecino de Magdalena Contreras. También soy biólogo, doctor en
    ecología con posdoctorado en la Universidad de Wageningen, Holanda;
    profesor-investigador de la UNAM, nivel II del SNI, padre de familia, miembro
    de Aldo Leopold Leadership Program (Universidad de Stanford), tutor, consejero
    universitario, tampiqueño de nacimiento y chilango de corazón. Todo ello moldea
    mis argumentos sobre los efectos negativos de la Supervía sobre la Ciudad. La
    solidez de los argumentos es lo que cuenta, yo me he dedicado a exponerlos, no
    a descalificar a las personas… así funcionamos donde trabajo.

    20
    académicos entregamos observaciones a la Manifestación de Impacto Ambiental a
    Alejandro Nyssen, entonces funcionario de la Secretaria del Medio Ambiente del
    DF, y socio de SIGEA, la consultora que les hizo la MIA. Supusimos, dada su
    cercanía con ustedes en COPRI, que se las entregaría. También están aquí desde
    hace casi dos años por si no las has visto: https://docs.google.com/file/d/0B5TmKMAWPvSbMDY1MGFjZWEtYTAzZS00NTU2LTkxMmEtNTEzNTY3YmUwYjI3/edit?hl=es&pli=1

    Estoy
    de acuerdo contigo, en esta discusión hemos gastado mucho tiempo (y COPRI,
    dinero pagando la agencia de relaciones públicas; lo cual es un indicador de la
    conveniencia de la obra). Si recuerdas, ofrecimos un diálogo abierto, con la
    única condición que suspendieran la obra mientras discutíamos, a lo cual te
    negaste. También se negó el GDF al levantarse de la mesa de mediación generado
    por la CDHDF.

    Una
    discusión con la obra construyéndose es una imposición disfrazada. Una
    discusión libre contrastaría, con argumentos, los costos ecológicos, económicos
    y sociales y la veracidad de sus beneficios. Negarse a un diálogo público y
    transparente sin presiones donde prevalecieran los argumentos lo decidieron
    ustedes y el GDF. Por lo que COPRI también es responsable del “va porque va” y
    la imposición a golpes.

    Pero la
    responsabilidad es un valor poco les hemos visto, particularmente cuando
    suceden accidentes que causan muertes de peatones o trabajadores; el último
    ejemplo fue la explosión de Luis Cabrera que ocurrió en la noche del sábado 24
    de agosto, con químicos esparcidos y sin control. Así de “segura” es esta obra.