Transitando la ciudad

María Bustamante Harfush

Roma, amor. 110 años

Por , @MariaBHarfush , 15 de enero de 2013

Pasaje comercial El Parián. Foto por: María Bustamante Harfush, 11/2012

Edificio Balmori, uno de los más bellamente restaurados. Foto por: María Bustamante Harfush, 11/2012

Para celebrar los 110 años del establecimiento de la colonia Roma, los cuales se están cumpliendo, la revista Time Out México y FUNDARQMX (Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México AC) dieron un recorrido por su urbanismo y arquitectura. Esta es una de las colonias de la ciudad de México con una magnífica historia y sorprendentes edificaciones aún en pie.

A finales del siglo XIX, el presidente Porfirio Díaz había solicitado planes para el crecimiento de la Ciudad de México, que en aquel entonces, seguía siendo únicamente la zona que conocemos como Centró Histórico. Los planos urbanos sugerían una propuesta fuertemente influenciada por las teorías urbanísticas europeos de aquellos años, particularmente las propuestas realizadas por Camilo Sitte y más aún la del urbanista Ildefonso Cerdá para el “ensanche” de Barcelona, la cual parece ser retomada literalmente en la traza reticular con esquinas en pancoupé (recorte a 45 grados en las banquetas y retomada en ocasiones por las propias edificaciones). El famoso “ensanche” privilegiaba un gran brazo de desarrollo hacia el Poniente, cuya meta era alcanzar urbanamente el Castillo y Bosque de Chapultepec. Sobre este “brazo”, se fueron solicitando peticiones para fraccionar sobre los terrenos agrícolas de diversas haciendas; lotes para futuras zonas habitacionales llamadas “colonias“, siguiendo la idea de “colonizar” nuevas tierras por personajes o comunidades extranjeras, como fue el caso de la Colonia Francesa, una de las primeras peticiones realizadas al ayuntamiento en 1840. Así, se establecieron la colonia San Rafael, Santa María la Ribera y Juárez, entre otras.

Es así como el británico Edward Walter Orrin, hizo lo propio para solicitar al Ayuntamiento el permiso de fraccionar la Colonia Roma, dándole el nombre en honor al cercano Pueblo de Romita y nombrando sus calles con los diversos estados de la República Mexicana, que el circo del empresario había recorrido. El trazo urbano de las calles -autorizado en diciembre de 1902-, respondió en el sentido oriente-poniente, paralela a la calzada que llevaba al Acueducto de Chapultepec desde siglos atrás (el cual abastecía de agua de la Ciudad de México), ya que era éste uno de los pocos referentes construidos en los alrededores. En el otro sentido, se trazó una importante calzada llamada Orizaba, la cual remataría en dos importantes plazas: Río de Janeiro y Luis Cabrera.

La arquitectura retomó diversos estilos europeos e históricos, el gótico en la iglesia de la Sagrada Familia, ecléctico en numerosas casas que combinan estilos árabes, italianos, franceses, casas de estilo art nouveau y art-decó. Es una constante ver edificaciones que siguen la traza urbana rematando la arquitectura en pancoupé, fachadas que en ocasiones retoman las antiguas casas del centro histórico, con portones y canteras profusamente labradas, rematadas por medallones o escudos que portaban las iniciales de la familia o el escudo nobiliario.

Tras el temblor de 1985, la Roma, junto con muchas otras colonias se vaciaron, la gente vendió barato sus casas ante el temor de la fuerte destrucción que se vivió en la zona central. Se abandonó casi una década, hasta que comenzó su renovación en casas tan significativas y públicas como la Casa Lamm, el Edificio Balmori, el Edificio Ajusco y numerosas casas particulares que conservan toda su distinción al interior y exterior. A pesar de la fuerte destrucción de las edificaciones originales, la colonia Roma es una de las zonas de la ciudad con mayor número de edificaciones patrimoniales, con más de mil 500 inmuebles relevantes. El Instituto Nacional de Bellas Artes INBA ha realizado un catálogo notable, que describe brevemente su relevancia y menciona a algunos de los autores de esas obras. También es de mencionarse la constante participación de los vecinos en la defensa de su patrimonio, permitiendo que la gran mayoría de las intervenciones actuales sean beneficiosas para las construcciones y el entorno.

Ciento diez años se dicen rápido, pero son muchos, pero muchos años de vida. Significa el paso de numerosos y muy diversos propietarios e intereses, casas y habitantes, negocios cambiando, transformándose, adaptándose a los diversos rumbos que la ciudad va tomando. Grandes edificios, altos, densos, complejos, nuevos, modernos, clásicos, indiferentes, conscientes, todos intercalándose entre lo histórico y celebrando el paso del tiempo.

Para profundizar sobre el tema, su historia es relatada magníficamente por Edgar Tavares en el libro Colonia Roma de Editorial Clío, una de las primeras publicaciones que buscaron relevar la historia de las antiguas colonias y barrios originales de la ciudad de México.

Ahora, transita tu ciudad. Llega al Metro Insurgentes o toma una Ecobici y visita en la esquina de Puebla y Orizaba la Sagrada Familia, una bella iglesia en estilo gótico con un sorprendente detalle al interior y exterior. Observa con atención las cuatro esquinas y aprecia las casas con su fachada en pancoupé, rematadas por dos medallones que en algún tiempo ostentaron las siglas o el escudo familiar. Continúa hacia la Plaza Río de Janeiro y aprecia la copia del David de Miguel Ángel al centro, seguro tu mirada te llamará al Edificio de las Brujas ó Río de Janeiro, en tabique aparente de estilo inglés y una cúpula en forma de sombrero de bruja de estilo alemán. Observa cómo su basamento y el interior del patio está en estilo art-decó realizado por el Ing. Francisco J. Serrano. Siguiendo por Orizaba, encontrarás el Hotel Brick, una antigua cerrajería convertida recientemente en hotel boutique y más adelante, al llegar a Álvaro Obregón, te sorprenderás de las edificaciones en ambas esquinas, en la poniente verás al Edificio Balmori y su bello callejón de acceso a las diversas viviendas, en la oriente encontrarás la famosa Casa Lamm, no pierdas oportunidad de entrar y ver el decorado de todos sus interiores, pisos, techos y muros. Finalmente cruza la avenida y prueba un helado en La Bella Italia, tan antigua como la propia colonia. Luego piérdete por sus calles, que no basta espacio para describir todas las maravillas que guarda.

Roma, detalles arquitectónicos. Foto por: María Bustamante Harfush, 2007

 

Un ejemplo de las casas patrimoniales en la Roma. Foto por: María Bustamante Harfush, 11/2012

MArq. María Bustamante Harfush, la autora de este artículo, es Cronista de la Delegación Miguel Hidalgo y Presidenta de FUNDARQMX (Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México). maria_tau@prodigy.net.mx, @MariaBHarfush

www.fundarqmx.com        www.cronistasdf.org.mx     www.tau-arquitectura.com.mx

El Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México (FUNDARQMX) es una organización que busca contribuir al desarrollo de una cultura de recuperación, protección y conservación del patrimonio arquitectónico, ambiental y urbano, para el desarrollo y beneficio de las ciudades.

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