Said Osuna

¡Sí al gasolinazo! Pero, ¿y los bolsillos?

Por , @saidosuna , 27 de julio de 2012

Técnicamente ha sido demostrado que el precio de la gasolina no provoca el aumento en los precios, es decir, no provoca inflación y así lo sostiene el Instituto Mexicano para la Competitividad en su documento “El alto precio de la energía barata”. Por otro lado, aumentar el precio de la gasolina, incrementa el costo de andar en automóvil, ya que es uno de los principales insumos para su uso, por lo tanto, el individuo automovilista se enfrenta a la disyuntiva de  asumir el costo de utilizar el coche o hacer uso de otras opciones de transporte, que le ofrezcan un traslado a menor costo que el auto.

El subsidio de los combustibles es un tema permanente en la mesa de la gestión del transporte. El asunto tuvo realce durante las campañas para las elecciones 2012, en las cuales, como propuestas, unos se inclinaban por el subsidio de la gasolina y otros por eliminarlo. La discusión del tema tiene diversas aristas desde la competencia económica hasta la economía familiar.

Desde la perspectiva de Joan Subirats, especialista en el tema y que expone esta idea en su libro “Análisis y gestión de políticas públicas” -2008-, las políticas públicas son hipotéticos cursos de acción para resolver una situación, son hipótesis que los gobiernos tienen de cómo resolver los asuntos, la forma de comprobarlas es implementándolas. Si se sostiene que para reducir la contaminación del aire la hipótesis es aumentar el costo de la gasolina para que las personas reduzcan el uso del auto y así haya menos contaminantes, un planteamiento similar puede ser utilizado para disminuir también la congestión vial y con ello mejorar los tiempos de traslado.

Entonces aumentar el costo del uso del auto mediante la alsa en los costos de la gasolina, los llamados “gasolinazos”, se contribuirá a contener la contaminación, se reducirán los congestionamientos viales y con ello se disminuirá tanto el tiempo de traslados como la cantidad y gravedad de enfermedades. Esta hipótesis suena muy certera, pero a su vez, aplicarla puede tener resultados y consecuencias que, aunque en ocasiones son previsibles, en otros casos no mucho.

Imagen de la película "Zoolander", donde el protagonista y sus amigos juegan con gasolina, hasta que alguien prende un cerillo.

En ciudades medianas y pequeñas donde el sistema de transporte no satisface a la población en términos de precio, costo y servicio, estamos poniendo a la población contra la pared. Gregory Mankiw, economista de Harvard, en su libro Principios de economía -2002-, en sus principios de economía, señala que los individuos responden a incentivos: si el transporte es caro e ineficaz y su costo es igual o muy similar a utilizar el auto, las personas optarán por subirse a las cuatro ruedas la mayor parte del tiempo. En Culiacán, Sinaloa, el transporte público cuesta en promedio siete pesos, además de contar con un sistema obsoleto que obliga a usar 2 camiones en la mayoría de las rutas, por lo que un viaje redondo es común que te cueste 28 pesos. Ante esta situación, la percepción de las personas de este rincón del noroeste, Culiacán, es adquirir un auto a toda costa. Así que en este sistema de valores, aumentar el costo de la gasolina no es exactamente un incentivo para andar en camión, se asume como un golpe directo al bolsillo de las familias.

Dado los problemas complejos y retorcidos a los que nos orilla la situación, debemos de sortear el cruce al que nos dirige esta situación: la disyuntiva sobre el huevo o la gallina ¿qué fue primero? ¿Es primero eliminar subsidios o primero crear sistemas de transporte público que satisfagan cualitativamente los viajes de la población? De acuerdo al sistema de valores de este norte, primero se debe impulsar el transporte público de calidad.

Para los gobiernos locales la clave está en los fondos nacionales de infraestructura, como Fonadin. Para la sociedad organizada está en incidir en las políticas públicas.

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  • Ines Alveano

    Muy buen artículo. Gracias.

  • http://www.facebook.com/mar.vil.5 Mar Vil

    Que porque otros países tengan precios mas altos o bajos que nuestra gasolina no significa que estemos bien o mal, no es motivo para alzar los costes por litro, estos tienen que ser justificados, ademas si ese dinero no es destinado para su correcto uso que necesidad hay del incremento. aparte del despilfarro de dinero que hace pemex importando debería proponerse a crear refinerías para dejar de depender de hirocarburos extranjeros. No se que pretende el gobierno al comparar los datos con los de Inglaterra si la calidad de vida europea es muy superior que la de un mexicano. pero bueno es mi humilde comentario. PD arriba la ciclo-vida =)