Movilidad y espacio público para dummies

Rocío Núñez

Transeúnte no es sinónimo de peatón

Por , @CoResponsable , 24 de enero de 2012

La mayoría de las personas piensan que “transeúnte” y “peatón” son sinónimos, pero no es así. Estrictamente, la palabra transeúnte remite a una persona que transita de un lugar a otro, sin importar el medio. De esta forma, un transeúnte es un peatón, un ciclista, un usuario de transporte público e incluso, un automovilista.

Como existe una confusión generalizada sobre el término, en las últimas semanas me di a la tarea de preguntarle a personas que no son especialistas en el tema a qué les remite la palabra, y más o menos todos coincidieron en una cosa: en ser bastante vagos. Abajo escribo algunas de sus respuestas.

– Persona que se traslada de un lugar a otro en la vía pública sin utilizar medios (A lo que pregunté -¿a qué te refieres con medios?- porque no me quedó muy claro y continué -¿a medios de transporte motorizado? -Creo que sí-  respondió…)

– Alguien que se la pasa caminando

– Aquel que camina para llegar a su destino

– Alguien que está de paso

– Alguien transitorio

– Alguien que pasa por un sitio

– Persona que va pasando

– Alguien que camina en un lugar

– El que va caminando por dónde yo voy pasando cuando manejo [mi automóvil] (Debo admitir que cuando escuché éste último, no supe si llorar o reír…)

Y en realidad, el objetivo de escribir sobre este concepto es llegar al fondo de su significado que, desde mi punto de vista, encierra -o debería encerrar-.

Cuando nos colocamos todos en el mismo lugar y bajo las mismas condiciones que los demás, logramos ver al otro de manera distinta y nuestras relación con él o ella también cambia. Al final del día, todos, al transitar, somos transeúntes. Tomando como base la teoría del conocimiento de Heidegger, cuando comprendemos que todos estamos “arrojados en el mundo” (es decir, que nos encontramos aquí sin haberlo decidido), es cuando los seres humanos nos vemos en la necesidad de aprender a vivir en comunidad, compartiendo el espacio bajo las condiciones que nos son dadas, capaces de actuar libremente y, a la vez, de tomar decisiones que nos beneficien a todos.

Es así como un automovilista que se concibe a sí mismo como transeúnte, podría dejar de percibir como un estorbo al ciclista con el que comparte el carril, además de que protegería al peatón a la vez que respeta y valora a quien se traslada en transporte público. De la misma forma, un ciudadano en bicicleta que se piensa transeúnte, comprendería el significado de hacer suya la calle, de respetar el sentido de la vía y a los demás que se encuentran en ella, lo mismo sucedería con el peatón y el usuario de transporte masivo.

Concebirnos a nosotros mismos como transeúntes que compartimos la vía pública, rompe los actuales esquemas de movilidad y los patrones erróneamente adquiridos por una dinámica social poco solidaria, equitativa e incluyente.

Si la palabra transeúnte adquiriera un significado más aspiracional y dejara de ser empleada únicamente como un sinónimo a la sombra del peatón, el trayecto a casa, al trabajo y a la escuela sería más rico, más disfrutable y compartido.

No por esto quiero decir que forzosamente cualquier transeúnte es un buen transeúnte, sólo trato de compartir con ustedes lo que para mí sería concebir a la palabra a través de su significado ideal; significación que nos corresponde a todos, porque todos somos transeúntes.

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