Transitando la ciudad

María Bustamante Harfush

Un puñado de edificios

Por , @MariaBHarfush , 17 de septiembre de 2012

No amo a mi Patria, su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida, por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas (y tres o cuatro ríos). José Emilio Pacheco

Cuando hicieron el honor de invitarme a participar en la conformación de “Mi lista fundamental de la cultura arquitectónica en México”, de inmediato vino a mi mente el poema de José Emilio Pacheco que precede éste artículo, titulado “Alta Traición”; porque también daría la vida por diez o quince o cincuenta lugares nuestros. Elegir cuáles, fue el injusto reto que me han puesto.

El interés por el patrimonio arquitectónico de México lo tengo bien dentro, la sangre me hierve cada vez que veo demoler o transformar una obra que jamás podrá volver a crearse ó cuando escucho que la gente no valora lo que tenemos. Primero porque soy una de los Cronistas de la Ciudad de México y como tal me he avocado a documentar, hurgar y transmitir sobre los sitios históricos y arquitectónicos de nuestra urbe, especialmente: Tacubaya, Polanco, Pensil, la zona de Fábricas y todo lo que puedo acerca de la arquitectura y la ciudad.

Segundo, porque soy arquitecta y tengo un taller, www.tau-arquitectura.com.mx, donde he tenido oportunidad de restaurar e intervenir en patrimonio arquitectónico de la ciudad, algunos ejemplos: La Casa Borda de Pedro Romero de Terreros, El Palacio de Hierro de Paul Dubois, y en obras del movimiento moderno como el primer Condominio Reforma del arquitecto Mario Pani y el propio Edificio Condesa que recién cumple 100 años de su construcción. Y he visto la maravilla de los espacios y las calidades constructivas de cada periodo, así como su gran capacidad de readaptación en el tiempo. Todos dignos de rescatarse y revalorarse.

Tercero, porque presido FUNDARQMX (Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México), una asociación que tiene como objetivo difundir, entre la sociedad en general una cultura urbana y arquitectónica de nuestras ciudades. Cansados de ver la constante demolición del patrimonio construido, así como la falta de conocimiento y valoración, es que nos propusimos llegar a la gente y transmitir lo mejor de nuestras ciudades a través de recorridos especializados, seminarios, pláticas con la ciudad, publicaciones, guías de arquitectura, concursos y demás proyectos, a los cuales los invito a unirse.

Advierto al lector que ésta lista quedará siempre corta y que dejaré fuera muchos clásicos de la arquitectura mexicana. Además, quisiera dar continuidad al listado que hizo el Dr. Xavier Guzmán Urbiola -quien publicó su propio ejercicio, convocado por CONACULTA y Este País, en Noviembre 2011- en donde exponía La Casa Estudio de Luis Barragán, en Tacubaya, primer casa mexicana del siglo XX considerada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, o el Palacio de Bellas Artes, razón por la cual no insistiré sobre ellos.

Ahora sí,  va mi propuesta en orden cronológico:

1. Santa María Tonazintla, anónimo (Siglo XVI-XVII)

Tonanzintla, San Andrés Cholula, Puebla. Iglesia que sorprende por un exuberante barroco indígena. Una verdadera explosión de arte indígena en pilastras, cúpulas, altares. Totalmente tapizada de ángeles con penachos, frutas tropicales, una combinación de las clásicas imágenes del cristianismo español combinado con la cosmogonía indígena. Sorprende su factura y su belleza en armonía, ejecución, composición, único en el mundo.

2. Palacio de Correos, Adamo Boari (1907)

Eje Central esquina Tacuba, DF. Obra del régimen Porfiriano que sorprende por su detalle en todos los elementos arquitectónicos. Las herrerías traídas de Italia, la cantera de Chiluca labrada, los vitrales al interior, las lámparas, las gárgolas, los pretiles sumamente elaborados, el corte del mármol en el piso, en rodapiés, las rejillas del aire acondicionado, las rejas del mostrador de servicio, los barandales, las jambas de las ventanas y puertas. Todo es detalle y majestuosidad.

3. Edificio Condesa, George W. Cook (1911)

Avenida Mazatlán esquina Juan de la Barrera, DF. Es considerado uno de los primeros edificios plurifamiliares elegantes de la capital y con servicios básicos que antes eran impensables, como baño con botiquín, gas, closets de guarda. Su estilo inglés se distingue de las edificaciones tradicionales de la zona. Son más de 230 departamentos divididos en bloques de 7 departamentos con accesos independientes lo que permite que sus habitantes sientan un conjunto de escala mucho menor.

4. El Palacio de Hierro, Arq. Paul Dubois (1921)

20 de Noviembre esquina Venustiano Carranza, DF. El Palacio de Hierro se edificó sobre las cenizas del primer edificio que era todo de hierro aparente, se reconstruyó rápidamente en el más puro y detallado estilo Beaux Arts retomando los elementos decorativos que se estaban desarrollando en las primeras décadas del siglo XX en Viena, París, etcétera. Sorprende la dimensión de sus vitrales al interior y el detalle floral en mosaico veneciano de las cúpulas en las esquinas, fachadas y marquesinas, las cuales fueron reinterpretadas recientemente con su restauración.

Cúpula del Palacio de Hierro de 20 de Noviembre

5. Conservatorio Nacional de Música, Arq. Mario Pani (1946)

Avenida Masaryk y Lateral del Periférico, DF. Una vez, sin conocer el lugar, soñé que volaba por sus pasillos y recorría sus espacios. Tiempo después lo visité y me parece un lugar mágico, no sólo por los estudiantes ensayando o presentando su tesis final al piano u oboe, el sonido de todos los instrumentos llena el espacio, pero el espacio además es fantástico. Pudiera considerarse un buen edificio para comprender los elementos compositivos de la buena arquitectura: el ritmo, la proporción, la escala, los materiales, la luz, el espacio, la distribución, la simetría, la fuga y la creación de un gran auditorio abierto en su interior, fue una respuesta sabia.

6. Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, Augusto Pérez Palacios, Raúl Salinas Moro, Jorge Bravo Jiménez, (1952)

Insurgentes Sur, DF. En realidad deberían de celebrarse cada uno de los edificios de Ciudad Universitaria -considerada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad desde el 2007-, todos realizados por los mejores exponentes del siglo XX en la arquitectura y la ingeniería, la rectoría es de Mario Pani, la biblioteca central de Juan O’Gorman, etcétera. Pero sin duda, el estadio olímpico es una obra maestra que se distingue por su singularidad fuerza con gran identidad por lo mexicano. La edificación se adapta en un hoyo geológico natural existente en la lava volcánica del Pedregal de San Ángel. La forma que toma se convierte en la boca de un volcán más en la zona y los taludes conforman la gradería. Su acceso se enfatiza con el mural escultórico de Diego Rivera.

7. Conjunto Aristos, José Luis Benlliure (1957)

Insurgentes esquina Aguascalientes, DF. Siempre me ha parecido un excelente ejemplo para aprender a “hacer ciudad”. El arquitecto Benlliure se adapta perfectamente al entorno incipiente de los años 60, por un lado, se levanta alto sobre la avenida principal y por la calle menor reduce su escala, a la de las edificaciones de la colonia Condesa. Al interior genera una plaza central y unas techumbres esculturales de gran movimiento. Recientemente supe que su inspiración para éste edificio se basó en la obra de Mendelssohn, Borromini, Gaudí, y para el patio interior y las azoteas, en la Arquitectura Brasileña, perfecta definición de la estética lograda.

8. Las Arboledas, Luis Barragán (1957)

Norte de la Ciudad de México, Fraccionamiento “Los Clubes”. Además de la fantástica casa con caballerizas de la familia Egerstrom, cabe destacar la singular obra de diversas fuentes -usadas originalmente como bebederos para caballos-, que realiza en espacios dentro del fraccionamiento. La fuente de los amantes y el famoso bebedero con la larga pileta de agua en piedra negra como un extenso y largo espejo de agua, en conjunto con el alto muro blanco al fondo, donde se posan las sombras de los árboles, son espacios poéticos.

9. Condominio Reforma, Arq. Mario Pani (1957)

Río Guadalquivir esquina Paseo de la Reforma, DF. Además de ser considerado el primer condominio en México, la propuesta urbana y arquitectónica que realiza Pani con éste edificio es magistral. Por una parte generó una puerta urbana del Movimiento Moderno para el Paseo de la Reforma de los años 60. Dos torres independientes, al frente vivienda y atrás oficinas comparten una planta baja comercial. Por otra parte, plantea una peculiar distribución de las circulaciones comunes, reducidas al mínimo al generar sólo 4 paradas del elevador a pasillos distributivos. Las viviendas se desarrollan en 2 y hasta 3 medios niveles, que pasan desapercibidos hacia la calle. El proyecto fue tan exitoso que de inmediato se inició la construcción de una torre en el predio frente al Paseo de la Reforma, conformando visualmente la puerta urbana.

10. Capilla Abierta Palmira, Guillermo Rossell de la Lama, Manuel Larrosa y Félix Candela (1958)

Cuernavaca, Morelos. Difícil seleccionar una sola obra de Félix Candela, pero ésta se reduce a su mínima o máxima expresión. Una sola hoja de concreto en forma de paraboloide cubre del sol las bancas en concreto de una capilla abierta con la vista a todo el valle de Cuernavaca. El paraboloide libra un claro de 30 metros y una altura de 21. La cruz se distingue a lo lejos, guiando al conductor o al caminante hasta el pequeño monte en donde se encuentra.

11. Museo Nacional de Antropología e Historia, Pedro Ramírez Vázquez (1964)

Paseo de la Reforma y Circuito Gandhi, DF. Sin duda, una de las obras más reconocidas a nivel internacional de la arquitectura mexicana. Su monumentalidad, su escala, la idea original del patio central como distribuidor de las distintas culturas y salas; el inmenso paraguas en homenaje a Tlaloc, con la lluvia siempre cayendo -obra de Carlos Chávez Morado-, la celosía alrededor, del artista Manuel Felguérez, que recrea una greca de la zona arqueológica de Mitla en tercera dimensión, los intersticios con vista hacia el bosque, el gran escudo mexicano en alto relieve sobre el mármol, todos elementos que no se habían visto antes.

12. Hotel Camino Real, Ricardo Legorreta (1968)

Mariano Escobedo 700. Siendo aún muy joven, el arquitecto Ricardo Legorreta se consagra con ésta obra. La espacialidad que genera la fuente siempre intensa como el mar, obra de Isamu Noguchi en el acceso tras el biombo escultural en rosa mexicano de Mathias Goeritz. El laberinto de espacios que conforman sus vestíbulos y áreas públicas, son un verdadero deleite para recorrer y admirar el espacio. Las crujías de habitaciones en torno a jardines y albercas internas, generaron un hotel-convento que no ha logrado ser igualado en décadas.

13. Taller de Arquitectura, Agustín Hernández (1972)

Bosque de Acacias 61, Bosques de las Lomas, DF. Cuando la mayoría de los predios en pendiente, de la colonia Bosques de las Lomas, eran rellenados, nivelados, excavados, contenidos, explotados y edificados con estructuras que parecían esqueletos de altos edificios con tal de tener un jardín plano, el arquitecto Agustín Hernández logra una hazaña de la arquitectura al edificar una gran torre central de donde se sujetan dos pirámides invertidas a las cuales se accede por un puente. La pendiente de la montaña continua su declive naturalmente. Una obra futurística y atemporal.

14. Hotel las Brisas, Ricardo Legorreta (1981)

Ixtapa, Guerrero. El hotel se posa a la perfección sobre la pendiente inclinada del cerro de vegetación exuberante junto al mar. El arquitecto logra una pendiente constante de todo el edificio, como una pirámide contemporánea, que logra que cada una de las cuatrocientas habitaciones sienta una absoluta intimidad hacia el mar a través de sus terrazas privadas. La composición de la zonas públicas, apartadas y ocultas entre la vegetación lo convierten en un lugar paradisiaco. Naturaleza y edificación verdaderamente fusionadas.

15. Biblioteca Vasconcelos, Alberto Kalach (2007)

Eje 1 Norte, Junto a la ex-estación de trenes Buenavista. Una de las mejores propuestas de edificios públicos realizados en éste siglo. El espacio interior sorprende por lo extenso, en longitud y altura. Recuerda la escala de las antiguas catedrales, pero en ésta caso para alojar millares de libros colocados en centenares de libreros suspendidos de la estructura superior. La impresión de estar ahí es de grandeza y generosidad.

Este artículo fue originalmente publicado en la revista “Éste País” del mes de septiembre de 2012.

A continuación les comparto la agenda de FUNDARQMX

Exposición Fotográfica: Polanco, patrimonio arquitectónico de la segunda mitad del siglo XX, en la Galería de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana. HASTA SEPTIEMBRE 27

Concurso de Fotografía “Arquitectura en Detalles”. HASTA OCTUBRE 1

 

14 de Octubre, Recorrido Histórico-Arquitectónico Sedes Olímpicas México 68

 

2 de Diciembre, Recorrido Histórico-Arquitectónico Sinagogas de Polanco

Para más información, visiten www.fundarqmx.com

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FUNDARQMX (Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México) es una organización que busca contribuir al desarrollo de una cultura de recuperación, protección y conservación del patrimonio arquitectónico, ambiental y urbano, para el desarrollo y beneficio de las ciudades.

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