Un viaje en bici para llegar al Congreso en Mty: Días 1 y 2

Por Iván Mendiola , 8 de noviembre de 2011

Iván Mendiola se ha puesto a la tarea de llegar a Monterrey en bici, su motivo es el 4to Congreso Nacional de Ciclismo Urbano. Desde Querétaro, Iván tenía el objetivo de salir el sábado 5 de noviembre, pero por un pequeño percance con la bolsa que le ayudaría a llevar su equipaje, el viaje comenzó el domingo 6.

Iván de viaje con su bicicleta

La ruta que iván seguirá es: Sierra Gorda – Tequisquiapan, Cadereyta, Vizarrrón de Montes, Pinal de Amoles, hasta Jalpan de la Serra, de ahí apuntará al noroeste, hacia Río Verde, y luego a pedalear hasta San Luis Potosí, S.L.P. Luego todo para el norte por Venado, Charcas, Moctezuma, Real de Catorce y en Vanegas se desviará por la Carretera Federal 62, hacia el occidente, y entroncará con la Carretera Federal 54, hasta llegar a Saltillo, Coahuila y finalmente: Monterrey.

Iván estima que la llegada sea entre el 10 y el 11 de noviembre. En ésta última fecha, a las 9:00 de la mañana, comienza la inauguración del Congreso.

La Sierra Gorda, el Altiplano Central y el borde sur-occidente de la Sierra Madre Occidental, lado Saltillo, serán las tierras testigo del camino que Iván surcará en su bici hasta la ciudad de Monterrey. La distancia promedio del recorrido será de 900 a 950 kilómetros.

A continuación les compartimos las impresiones de Iván sobre su primeros dos días de viaje:

Domingo 6 de noviembre de 2011

Un poco antes de las 10:00 de al mañana -ya tarde- salí de San Juan del Río, por suerte a lo largo del día, el sol no fue tan intenso y por ciertos momentos se nubló. El trayecto de San Juan del Río, Tequisquiapan, Ezequiel Montes y Cadereyta es casi plano y a lo largo de la carretera hay varias industrias, sin embargo no dejan de faltar los bellos campos de cultivo. Conforme uno avanza, el ambiente se vuelve más natural y ya pasando Cadereyta, “La Puerta de la Sierra”, como le dice la gente, los cerrros y la zonas áridas se dejan apreciar. La Sierra Gorda se asoma por primera vez en Vizarrón de Montes, que está como a 2 mil metros sobre nivel del mar.

Poco antes de haber llegado a Vizrarrón de Montes y ver la Sierra Gorda, una pareja en en un carro Jetta se detuvo y comenzamos la charla. A Fedra y a Santos les gusta viajar, Santos practica la bici de montaña. Por la hora del día me dijeron que me apurara a llegar “al Divisadero”, que es donde cruza el río Extoraz. Antes de este viaje hice dos exploraciones a pie dentro de ese río, en 2001, con unos espeleólogos más mi amigo Jorge Neyra, ahora volvía, pero sobre dos ruedas.

Ya en Vizarrón, donde comí unas ricas gorditas, comenzó de lleno la aventura. Que hermosa sensación la que te recorre el cuerpo y la mente cuando va cayendo el sol y vas en tu bici en toda la extensión de la carretera, sin tope que te dentenga y más aún, de bajada, con el viento que te acompaña…

A pesar del disfrute, más tarde mi bici empezó a tener fallas y de pronto perdía estabilidad, aún cuando la entrada a la Sierra lucía hermosa, tenía que solucionar un daño en mi vehículo. Ya no llegué al famoso “Divisadero” del que me hablaron Fedra y Santos, la llanta trasera se ponchó. La carretera era angosta, solo un carril de ida y vuelta, no era fácil detenerme a reparar, además quedaba menos de una hora de luz. Tenía dos opciones: o componía la llanta, manejaba por la noche y montaba un campamento muy tarde o busca campamento entre los matorrales en ese instante.

Elegí la segunda y fue la correcta. Me las tuve que ingeniar para descargar todo el equipaje y subir por un pequeña loma, como a 120 metros de la carretera, donde estuviera protegido. Y así, de alforja en alforja, más la bici y demás cosas, antes de las 8 de la noche y con una luna que llena de vapor ilumininaba el desierto, logré instalarme. Un rato antes, el atardecer dejó ver en rojo los montes. Después de cocinar, antes de las 10 de la noche, yo roncaba y las cigarras entonaban.

El recorrido de este día fue de 95 kilómetros.

Lunes 7 de noviembre de 2011

A las 6 de la mañana estaba despierto y después de levantar el campamento y de cocinar avena y té, retomé el viaje.

A las 8 de la mañana ya arrancaba de nuevo. Sí que fue un día duro, pues al incio, después de partir del campamento, a 1,450 metro sobre el nivel del mar, tuve que descender hasta los 1,250, hacia el gran Río Extorax. A partir  de este punto, hasta las 5 de la tarde todo fue ascender desde la parte más alta de la carretera de esta gran Sierra, a 2,650 metros sobre el nivel del mar (snm) o sea, con 1,400 metros de des nivel con el punto más bajo que tendría que alcanzar ese día, ello sin contar columpios, en sólo 29 kilómetros.

He comprobado que subir estos desniveles con carga, definitavemente  es duro, pero cuando uno hace mantras, no importa como, solamente resultan positivos y divertidos. Una canción es válida, además de hacerlo “sin esfuerzo” -no pensando en donde y en cuanto acabarás- sino dejando que tus piernas, tu cerebro y tu respiración trabajen, así es posbilbe hacerlo.

La Sierra Gorda está hecha Sierra, inacabable sierra por doquier, cuando pasas Camarco como a 1,900 metros snm empieza a desenrrollarse un gran tapete verde de madroños, pinos, ocotes, encinos, empieza el bosque y la bruma que se evapora y vuelve como velo con la caída del sol. En el camino, Carlos y Juan, muchachos serranos que iban en sus bicis BMX traían muchas manzanas de sus huertos y me compartieron de esa rica fruta.

Y empieza la gran bajada: 2,600… 2,400… 2,100… y con 1,500 y comienza la vegetación tropical. Imagínense descendiendo a 45 kilómetros por hora, parece mucho con el peso del equipaje y el equilibrio. Casi al mismo tiempo comenzó la noche, la oscuridad completa y uno que otro carro, ahora llevaba una velocidad de sólo 25 km/hr y ya veo Jalpan de la Serra, desde donde escribo esto y saludo. ¡Qué bonito es Jalpan! vengan, vengan, no se arrepentirán.

El recorrido de este día fue de 87 kilómetros.

Re-evaluando, quiero compartir que aún tengo 4 días para llegar a Monterrey, es posible que no llegue directo en bici, pues mi objetivo es hacer todo lo posible en ella. De cualquier manera les tengo informados.

Iván Mendiola.

P.D.  Gracias a todas las personas que me han bridado su apoyo de distintas formas, que Dios les bendiga. Y gracias a Cuallis y a mi niño Jacob.

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