Por Xavier Treviño*
Hace un par de meses, nos recibió la noticia de que se declaraba desierta la licitación del tranvía en el Centro Histórico de la Ciudad. Las reacciones fueron variadas, pero en todos quedó la sensación de que el proceso se había llevado a cabo de manera inadecuada, opaca y muy por debajo del perfil profesional y social que tendría que tener un proyecto de movilidad de esta magnitud.
No dejo de pensar que perdimos dos años claves en un “modelo de planeación” tan arraigado en nuestro país, basado en que el mundo se acaba al final de cada administración. Toda obra es pensada en términos políticos: cálculos electorales y de posicionamiento al interior de los partidos.
Los funcionarios ven generalmente el proyecto en función de sus intereses: los de arriba se imaginan en la foto de inauguración de la obra, rodeados por flashes de medios y ubicados en el centro,…



















